«Mi profesión aún no es la de futbolista»

Las futbolistas continúan la lucha por sus derechos

24 de octubre de 2019.

Por Carolina Domínguez González-Besada

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«Necesitan un convenio de igualdad, digno, donde a estas futbolistas se les reconozcan lo que hacen en el deporte. Nos merecemos un respeto a la mujer»


Madrid, 23 oct. 19. AmecoPress.- Las futbolistas han llegado a su límite y han decidido que la huelga es la única manera de conseguir lo que merecen. Casi 200 jugadoras anunciaron ayer la convocatoria de una huelga indefinida tras no haber podido llegar a un acuerdo con la Asociación de Clubes de Fútbol Femenino para el que sería su primer convenio colectivo.

Se ha sobrepasado toda paciencia para ellas. Apoyada por el 93 por ciento de las 189 jugadoras que se reunieron en un hotel de la capital madrileña, la convocatoria de huelga es una realidad. «Necesitan un convenio de igualdad, digno, donde a estas futbolistas se les reconozcan lo que hacen en el deporte. Nos merecemos un respeto a la mujer». Estas fueron las palabras de David Aganzo, presidente del sindicato mayoritario, quien no dejó del todo claro si serán una o varias jornadas en las que se llevarán a cabo los paros de dicha huelga.

«Somos futbolistas el cien por cien de nuestro tiempo»

Ainhoa Tirapu, portavoz del colectivo de futbolistas y jugadora del Athletic, quiso dejar claro que ella y sus compañeras solo están reclamando unos mínimos y aseguró que las negociaciones se han roto a causa de la «parcialidad».
Ahora mismo la Asociación de Clubes de Fútbol Femenino está poniendo sobre la mesa una jornada mínima de 20 horas semanales con un sueldo de 16.000 euros brutos al año. Las futbolistas exigen una parcialidad del 75 por ciento, 30 horas en la suma de la semana. «Somos futbolistas el cien por cien de nuestro tiempo», reiteró Tirapu.

Es cierto que la Primera Iberdrola está empezando a coger impulso, evidencia de ello es que por fin tiene nombre propio, y que por primera vez en nuestro país esta liga se está valorando. Emisiones de partidos en la televisión, campos de fútbol llenos hasta la bandera y aficiones cada vez más entregadas, son algunas de las realidades que están empezando a vivir todas las profesionales del fútbol. Hablando con Miriam Ríos, capitana del Dépor Abanca, te das cuenta de lo mucho que ha avanzado su situación al escuchar la alegría con la que habla de sus actuales partidos Primera División disputados en el campo de Abegondo (A Coruña): «El mejor momento fue ver Abegondo lleno en el primer partido de liga y escuchar cómo nos animaban. Nos dimos cuenta de donde estábamos, del apoyo que tenemos tan grande. Estaba lleno y la gente gritaba y animaba, ser testigo de cómo la afición ve que te marcan un gol y te sigue animando… Fue uno de los momentos más bonitos».

«El mejor momento fue ver Abegondo lleno en el primer partido de liga»

Ella misma reconoce los cambios que ha experimentado desde que estar en Primera dejó de ser un sueño para convertirse en realidad pero, también tiene claro que, aún hay muchos escollos que superar. «En medios y recursos que tenemos a la hora de entrenar y demás, yo estoy a años luz de lo que estaba hace unos años, la situación ha mejorado eso está claro. Pero en el tema del convenio colectivo, para poder dedicarnos exclusivamente al fútbol, para que estemos las horas que sean entrenando y el resto podamos estudiar, comer, descansar y poder vivir de ello… Eso es lo que realmente falta».

Pero la lucha de todas las apasionadas de este deporte no ha sido un camino fácil, por decirlo de alguna manera. La primera mujer que creó impacto en el fútbol fue Irene González, portera que en el año 1920 jugó en varios partidos con un equipo de hombres coruñeses. Pero no fue hasta la llegada de la II República cuando el fútbol femenino comenzó a dejarse notar, importancia que duró poco tiempo a causa de la llegada de la dictadura. A partir de 1939 el control de deporte para las mujeres quedaría en manos de la Sección Femenina, quienes prefirieron enseñar a ser buenas esposas y madres, sometidas a la familia, que a dar patadas a un balón. En 1970 despertaría de nuevo la semilla que crecería hasta la lucha de la actualidad. En esa década surgieron unos cuantos clubes de fútbol de manera clandestina. Una de las jugadoras que destacó en esta época fue Conchi Sánchez, quien jugó más tarde en equipos de Ingraterra e Italia llegando a marcar 600 goles en toda su etapa como futbolista. Es en ese mismo año cuando se organiza el primer Mundial extraoficial en Italia y en 1971 otro en México. Es cierto que la propia FIFA no quiso reconocer ninguno de ellos pero para ese momento la práctica y proliferación del fútbol entre las mujeres era imparable.

Y es que son mujeres como Irene Gónzalez o Conchi Sánchez en su momento o Miriam Ríos hoy, que han pasado toda su vida jugando al fútbol, las que dejan claro que se debe seguir luchando para poder llegar a decir que su profesión real es la de futbolista. «Hoy en día sigo teniendo otros trabajos. Al no tener el convenio que dicte unos mínimos en los que diga cuánto tenemos que cobrar»… «Hay jugadoras que seguro que pueden vivir de eso, no lo dudo, pero mi situación no es esa. Ahora mismo estoy mejor que el año pasado, mi agenda es un poco más flexible por ejemplo, pero sigo sin poder vivir de ello. Mi profesión aún no es la de futbolista».
Una de las medidas que está impulsando su auge y visibilidad es la apuesta de muchos clubes de fútbol por el juego de las futbolistas: «Poco a poco gracias a clubes como el Barcelona o el Dépor, que apuestan por el fútbol femenino, vamos dando esos pasitos para llegar a ser realmente profesionales totales», afirma Miriam con convencimiento. Otra las cosas más importantes es la inversión de empresas que creen que el fútbol femenino tiene un gran futuro por delante, como por ejemplo Iberdrola que una de las condiciones que puso es que se les hicieran contratos profesionales a todas las jugadoras.

Este es el año del fútbol femenino, un momento en que mucha gente está comenzando a ver la valía que llevan años demostrando todas estas mujeres apasionadas de este deporte, el punto de inflexión que muchas jugadoras llevaban años esperando y que parece por fin ser un principio de realidad. Por eso todas estas profesionales han decidido plantarse para exigir lo que realmente se merecen: que las traten con las condiciones que se merecen y si una huelga es necesaria, irán a por ello.

«Es un orgullo y una responsabilidad ser un referente»

Quieren sentar unas bases reales para convertir el fútbol femenino en un fútbol realmente profesional, hacerlo realidad para todas aquellas compañeras que ven este deporte como su profesión. Y, sobre todo, conseguir que las niñas de hoy puedan soñar y creer que si luchan, algún día podrán llegar a donde están ahora Vero Boquete, Miriam Ríos o Alexia Putellas. «Es un orgullo y una responsabilidad ser un referente, ser un espejo para el comportamiento que van a tener ellas, para los valores que van a tener. El comportamiento y los valores que mostramos tienen que ser los adecuados. Sí que da gusto que haya niñas que digan: ¡De mayor quiero ser como Miriam! Eso sí que te llena de orgullo», contaba la capitana del Dépor Abanca al recordarle la importancia que va a tener esta lucha que están comenzando ella y todas sus compañeras, para las pequeñas futuras futbolistas que hoy ven todos sus partidos sentadas en las gradas.

Foto: Archivo AmecoPress.
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Pie de foto: 1) Fútbol femenino español, 1914; 2) Miriam Ríos, capitana Dépor Abanca, cedida por R.C. Deportivo.
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Deportes – Deportes y género – Acuerdos y convenios – Empoderamiento. 23 oct. 19. AmecoPress.