La pandemia ha potenciado los factores que utilizan los agresores habitualmente para ejercer la violencia de género
Madrid, 15 mar. 22. AmecoPress. - Dos años después del decreto del Estado de Alarma, la Delegada de Gobierno contra la Violencia de Género, Victoria Rosell, presentó el estudio “Impacto de la pandemia por Covid-19 en la violencia de género en España”, junto a Miguel Lorente, exdelegado del Gobierno contra la Violencia de Género, profesor de medicina legal en la Universidad de Granada, médico forense y principal autor del estudio.
El estudio, realizado por la Universidad de Granada, ha tenido como objetivo analizar el impacto de la pandemia de la Covid-19 en la violencia de género en España. Para ello, ha analizado la violencia de género a partir de algunos de sus elementos y la manera de responder ante ella, fundamentalmente los homicidios, las denuncias y las llamadas al 016.
“Cuando el estado de alarma entró en vigor, nos dimos cuenta de que venía un mayor control de las mujeres confinadas con sus agresores”, afirmó Victoria Rosell al comienzo de la presentación. “Ha sido una pandemia sobre otra pandemia”, añadió.
Miguel Lorente fue el encargado de presentar los principales resultados obtenidos en el estudio. “Durante el confinamiento tomamos consciencia de lo que significaba estar limitados desde el punto de vista de la movilidad y pudimos reflexionar sobre lo que significa el confinamiento social al que históricamente han estado sometidas las mujeres”, señaló Lorente.
La pandemia de la Covid-19 reforzó los elementos que utilizan los agresores habitualmente para ejercer la violencia de género. El control es el elemento esencial en la violencia de género: “Los hombres ejercen la violencia contra la mujer en la relación de pareja para someter a las mujeres a su dictado”. La pandemia intensificó ese control a través de, por ejemplo, la limitación de movilidad, el aislamiento de las fuentes de apoyo externo o de la disminución de oportunidades para salir de la violencia.
El impacto de la pandemia sobre ese control se tradujo en una reducción del número de homicidios. El segundo trimestre de 2020, se produjeron cuatro homicidios, el número más bajo de homicidios de toda la serie histórica desde el año 2003. “Eso no fue consecuencia de la disminución de la violencia, sino de la violencia de control”, recalcó Lorente. El efecto de la pandemia y del confinamiento con esa restricción de movilidad y el incremento de control se observaron claramente cuando se modificaron esas circunstancias. En el mes de agosto, se produjeron ocho homicidios.
En cuanto a las denuncias, el análisis muestra un resultado diferente en su valoración respecto al año anterior y a los cinco años previos. En el año 2020, se produjeron un total de 150.785 denuncias, un 10,3% menos que en 2019. El segundo trimestre del 2020 fue el trimestre con menor número de denuncias, “por la dificultad para poder poner la denuncia durante el confinamiento y para poder romper una relación una vez puesta la denuncia”.
Esto hizo que se rompiera de “manera directa” la evolución creciente del número de denuncias que se venía interponiendo año a año. En el año 2020, se produjo un aumento en el número de denuncias del 1,4%, respecto al quinquenio anterior. “Eso es reflejo de la transformación social que estamos viviendo”, explicó Lorente. Además del trabajo de las instituciones, quiso subrayar el trabajo que estaban haciendo las organizaciones del movimiento feminista en materia de la concienciación social. Aun así, dejó claro que las denuncias suponen un 25% y que ese 75% no puede tomarse como “inexistente, sino como invisible”.
Las llamadas al 016 también tuvieron un incremento en 2020. El segundo trimestre de ese año se produjeron 25.667 llamadas, el número más alto de toda la serie histórica en un trimestre.
Otro punto a destacar del análisis es la diferencia de los homicidios por violencia de género y de los homicidios generales. El estudio muestra que mientras que los homicidios por violencia de género y los homicidios de hombres disminuyen en 2020 con respecto a la media del período 2015-2019, los homicidios de mujeres por otras causas distintas a la violencia de género aumentan. Lorente recalcó la importancia de diferencia la violencia de género y subrayó la equivocación de quienes quieren negar la violencia de género o equipararla con la violencia doméstica o intrafamiliar: “Las violencias no se pueden equiparar por el resultado, hay que estudiarlas desde su origen, desde las razones que llevan a los agresores a actuar: cuales son las motivaciones y cuales son los objetivos, el porqué y para que”.
El exdelegado quiso también recalcar dos factores sociales relacionados con la violencia de género. Por un lado, el estudio muestra que se ha producido un aumento superior de suicidios entre mujeres que entre hombres. El resultado está relacionado con las mismas circunstancias que generan el aumento de la violencia de género. Por otro lado, el análisis refleja que el impacto general de la pandemia sobre la violencia de género aún “no se ha resuelto”. Después de la pandemia, el porcentaje de población que incluye la violencia de género entre los problemas graves es del 0,5%, cuando antes de la pandemia era del 6,4%.
“Si niegan la violencia de género es porque existe”
El estudio se ha presentado tan solo unos días después de que el Partido Popular y Vox hayan alcanzado un pacto en coalición para gobernar en Castilla y León. Esta comunidad será la primera en tener una Ley de Violencia Intrafamiliar, con la que Vox tiene como objetivo borrar e invisibilizar la violencia de género.
Lorente señaló que esta es una decisión “torpe” desde el punto de vista político e “irresponsable” teniendo en cuenta las consecuencias que pueden derivarse de esa ley. La política está para gestionar la realidad, no para vivir una realidad alternativa: “La realidad de hoy viene decidida por una violencia contra las mujeres como una violencia interpersonal diferente a la violencia intrafamiliar y doméstica”.
Por su parte, Rosell quiso dejar claro que las Leyes Orgánicas no se pueden “ni derogar, ni modificar, ni enmendar”, así como la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. “Aun así, es cierto que mediante el recorte de fondos se puede dar un grave retroceso en estas políticas”, indicó la Delegada.
Trabajar desde esa línea supone un error en opinión de Lorente. Una comunidad que niega la violencia de género generará desconfianza en las mujeres y estas no acudirán a los recursos ofrecidos: “¿Con qué confianza iría alguien a un hospital dirigido por una persona que niega el coronavirus? Probablemente, con ninguna”. Además, los agresores de Castilla y León sentirán una “sensación de impunidad más elevada" y se sentirán "reconocidos en su negación histórica e interesada de lo que ha sido la violencia que ejercían sobre las mujeres con las que han mantenido una relación de pareja”. Según Lorente, “si niegan la violencia de género es porque la violencia de género existe y porque la sociedad sabe que es verdad”.
La misma “irresponsabilidad” le adjudicó Rosell a Isabel Díaz Ayuso. La presidenta de la Comunidad de Madrid pidió al Gobierno, en la Conferencia de Presidentes celebrada este fin de semana en La Palma, que utilizara los 20.000 millones de euros previstos para políticas de igualdad en ayudas a las familias para hacer frente a la subida de los precios. “Las políticas que tengan su raíz en otros problemas cuya gravedad nadie niega nunca tienen que competir precisamente con las políticas de igualdad y contra la violencia de género”, explicó Rosell, a lo que añadió que “es la misma demagogia de quienes al final no hacen política para las personas, porque para gastar más luz y energía, tienes que estar viva y en condiciones de igualdad”.
Foto: archivo de AmecoPress.
Estado español - Situación social de las mujeres - Política y género - Violencia de género. 15. mar. 22. AmecoPress.

