El coronavirus no detiene la migración pero sí dificulta las peticiones de asilo
Madrid, 18 jun. 20. AmecoPress.- Según el último balance del Alto Comisionado de la ONU, el 1 % de la población mundial se ha visto obligada a abandonar su hogar por las duras situaciones en sus países de origen: son las personas refugiadas. Se trata de una cifra récord que sitúa el total de desplazadas forzosas a nivel mundial en 79,5 millones de personas, el doble de las que estaban en esta misma situación hace 10 años.
La crisis sanitaria por el coronavirus no ha frenado la crisis migratoria que lleva afectando a Europa desde hace tiempo. El miedo a la pandemia no ha paralizado a cientos de migrantes que zarpan al Mediterráneo huyendo de la miseria, las guerras, la violencia y la persecución. El miedo al coronavirus solo ha pasado a ser uno más de tantos de aquellas personas que cruzan el mar buscando una vida mejor. Las pateras, según las ONGs, siguen saliendo al Mediterráneo, aunque ya no hay ningún barco que les pueda ayudar mientras la ONU advierte que el miedo al virus ha alimentado la xenofobia y la estigmatización en los países de destino.

El cierre de fronteras por el Covid 19 ha agravado la crítica situación a la que están expuestas normalmente las personas refugiadas. La crisis ha sido una dificultad más para este colectivo que, lejos de despertar una respuesta solidaria en el resto de países, se ha visto otra vez en el cajón de los olvidados.
Situación en España
A lo largo de 2019, en España se presentaron un total de 118.264 solicitudes de asilo, más del doble que el año anterior. No obstante, solo se resolvieron 60.198 expedientes, incluyendo los acumulados de otros años. Nuestro país solo ofreció protección internacional a una de cada 20 personas, muy inferior a la media europea del 30%. Además, al menos 124.000 personas estaban pendientes de una resolución de la que depende su vida. Por cuarto año consecutivo, las personas de Venezuela encabezaron el listado de solicitantes de asilo, seguidas de las que proceden de Colombia y Honduras. Este año, a causa del coronavirus las cifras han quedado irreconocibles.
Tras declararse el Estado de Alarma en España por la pandemia, las solicitudes de protección internacional cayeron en picado. De acuerdo con los datos de la Oficina de Asilo y Refugio (OAR), apenas se presentaron 130 solicitudes de asilo en España durante los meses de abril y mayo, en los que el Estado de Alarma aún seguía plenamente vigente.
Según cifras oficiales, en mayo se presentaron únicamente 72 peticiones de asilo y en abril, 58. Este dato contrasta en gran medida con las solicitudes registradas en marzo, 8.119, pero aún más si se compara con las cifras de enero y febrero, que recibieron 14.633 y 14.484 solicitudes respectivamente. Lo cual evidencia claramente cómo ha influido el Estado de Alarma y el cierre de fronteras en la migración. La Oficina de Asilo y Refugio solo ofrece datos mensuales, pero si bien en el mes de marzo ya se veía una caída del 44% en las peticiones respecto al mes de febrero, podría imaginarse el altísimo porcentaje de caída de los meses posteriores. Los datos de abril confirmaron el desplome del número de solicitudes que, aunque en mayo aumentaron un poco (72 frente a 58), siguen estando muy alejadas de los datos anteriores a la crisis sanitaria.
La mayoría de las peticiones se registraron en la Comunidad Valenciana, 21, 19 en la provincia de Alicante y dos en Valencia. Seguidamente estaría Ceuta, con 14 solicitudes; después Cataluña con 11, Castilla y León con 7 y las islas Baleares con 6.Las nacionalidades de las personas solicitantes son diversas, pero la mayoría provenientes de Venezuela (26), Argelia (13) y Colombia (12). También se registraron otras nacionalidades como la salvadoreña, hondureña, peruana, siria, marroquí o cubana, entre otras. El rango de edad de las personas que solicitan asilo va desde los 18 hasta los 64 años de edad, aunque también hay registro de 18 personas menores de edad.
Por otra parte, en el mes de abril la mayoría de esas solicitudes se registraron en puesto fronterizo (56 de las 58), al contrario que en siguiente mes de mayo. Esas 56 se hicieron en Melilla, donde medio centenar de migrantes logró saltar la valla fronteriza con Marruecos el pasado 6 de abril. De las 58 personas que pidieron asilo en España en el mes de abril, 51 de ellas provenían de Mali.

Precisamente la ciudad de Melilla ha sido objeto de noticia hace pocos días por la gestión de la acogida de personas durante el Estado de Alarma. Organizaciones como Médicos del Mundo, Save the Children, CEAR y la Red Migrantes con Derechos y la Asociación Geum Dodou Melilla denunciaron ante el Defensor del Pueblo la situación que personas migrantes, solicitantes de asilo, menores y personas jóvenes ex tuteladas están viviendo en este complicado periodo. Concretamente, ponen el foco en los espacios ofrecidos para albergar a cientos de personas en especial situación de vulnerabilidad, que vivían en la calle, que han llegado a España durante estos meses de estado de alarma o que han sido trasladados de centros de acogida saturados como el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI).
Las organizaciones denunciaban las situaciones de inhabitabilidad del recinto de El V Pino, que ha albergado a unos 200 hombres y a una mujer, sin ventilación ni climatización. Especialmente destacable, según ha informado el CEAR, era la situación de los aseos: tres váteres y una ducha para unas 200 personas. Además, las camas, tipo literas, carecían de colchón, sábanas o almohadas y la escasez de comida y agua complicaban un aún más la estancia allí.
En el caso del CETI de Melilla, se ha doblado su capacidad de acogida durante todo el estado de alarma, llegando a albergar a 1.600 personas, 200 de ellas niñas y niños. En estas condiciones es imposible mantener la distancia de seguridad y tampoco se ha permitido a las personas residentes salir, a pesar de que Melilla entrara en fase 1 el pasado 18 de mayo. Las ONGs que suelen colaborar con el centro han seguido prestando sus servicios durante el confinamiento: asistencia jurídica, actividades educativas y socioculturales, etc.
Sin nuevas concesiones
Según los datos oficiales recogidos por la Oficina de Asilo y Refugio (OAR), en mayo y abril no hubo nuevas propuestas de concesiones de permiso de residencia por ‘razones humanitarias’. En lo que va de 2020, 16.403 personas se han beneficiado de este mecanismo, en su mayoría procedentes de Venezuela (16.378). Desde el 1 de enero hasta el 31 de mayo de este año, a 435 personas se les ha concedido el Estatuto de refugiada y a 428 personas se les ha concedido la Protección Subsidiaria.
La mayor parte de las personas refugiadas procedían de Siria, 330, seguido de Honduras (76) y El Salvador (57). Ninguna de estas resoluciones favorables se produjo en abril o mayo, cuando el Estado de Alarma seguía plenamente vigente. Otra nacionalidad que lidera la lista de solicitudes de asilo en España es la colombiana. La mayoría de los expedientes desfavorables, 5.691 de 8.405, son personas procedentes de este país, que junto a Venezuela encabezan el ranking de peticiones. En el período entre el 1 de enero y el 31 de mayo de este año 2020, se presentaron un total de 37.366 solicitudes de protección internacional, de las cuales 12.083 eran de personas con nacionalidad venezolana y otras 12.062 de nacionalidad colombiana. En porcentaje, ambas nacionalidades aglutinan casi el 65% del total de las peticiones de asilo registradas en España este 2020.
Mujeres refugiadas, víctimas de trata y explotación sexual
Gran parte de las mujeres que huyen buscando refugio en otros países son víctimas de redes de trata y esclavitud sexual que vulneran todos los derechos humanos. España es uno de los países de destino y de tránsito estas redes, según datos de la ONU. Entre 13.879 y 40.000 mujeres son explotadas sexualmente en el Estado español, según datos del CEAR. Nigeria, Rumanía, China, República Dominicana, Brasil, Colombia y Paraguay son los principales países de captación de mujeres para ser explotadas en el país, según la Fiscalía General del Estado.

El continuo y creciente endurecimiento de las leyes y políticas europeas de migración y asilo juega un papel fundamental en la consolidación de las redes de trata de personas. En estos contextos de militarización, el sistema de dominación patriarcal se refuerza, haciendo más profundas las desigualdades de género. Las mujeres y niñas se ven expuestas a las relaciones de poder, dominación y abuso sexual por parte de otras personas en tránsito, por las fuerzas de seguridad y control fronterizo, y por las redes de trata de personas.
Como ha confirmado la guardia civil y han corroborado organizaciones y activistas de derechos humanos, las mujeres no intentan saltar la valla. Solo se conocen dos casos. Su paso a territorio español se produce principalmente a través de embarcaciones o a nado. Los principales puntos de llegada son Almería, Motril, Cádiz, Ceuta y Melilla. Mujeres sirias y palestinas –mayoritariamente- pasan por el puesto fronterizo de Beni Enzar (Marruecos) previo pago y, en su caso, con documentación falsa propiciada por los traficantes. El cayuco, los dobles fondos de los vehículos y la documentación falsa para entrar en Ceuta y Melilla, alcanzar las costas andaluzas o llegar a las Islas Canarias son sólo el último eslabón de un camino marcado por el uso de sus cuerpos.
Sin embargo, hasta 2016, sólo 6 personas (4 mujeres y 2 menores) habían recibido protección internacional por este tipo de violencia en el Estado. El año pasado, 2019, el servicio jurídico de la organización Adoratrices atendió a 146 personas (mujeres y niñas y niños), de las cuales 135 mujeres fueron orientadas al detectarlas como presuntas víctimas de trata que presentaban necesidades de protección internacional. De este total, se aceptaron a trámite 80 solicitudes de asilo, 11 de ellas se presentaron en frontera -aeropuerto: seis en Madrid y cinco en Barcelona. A lo largo de 2019, 10 de las mujeres atendidas por el programa obtuvieron la concesión del estatuto de asilo.
La propia Organización Internacional del Trabajo (OIT) establece la relación entre migraciones internacionales y explotación. Es importante, en este sentido, hacer una distinción clara entre el tráfico de seres humanos y la trata. Entre otras diferencias sustanciales, la trata de seres humanos conlleva la explotación de las víctimas en beneficio de la red hasta que éstas saldan una deuda ilegítima y no tiene necesariamente carácter internacional. El tráfico es trasnacional, se gesta mediante un acuerdo entre dos partes y culmina cuando la persona ha cruzado la frontera. Ahora bien, muchas mujeres y niñas han sido traficadas para cruzar las fronteras que les llevarán por países donde son tratadas hasta poner su cuerpo en el mercado europeo. Women’s Link realiza una observación muy interesante para comprender las lógicas relacionales a las que se ven abocadas las mujeres en tránsito: “En el contexto de la migración de las mujeres las palabras “marido” y “matrimonio” tienen significados específicos relacionados con la utilidad de establecer esta relación para garantizar la propia supervivencia. Para las mujeres migrantes, estar con un hombre durante la travesía o después significa estar protegida por él, y a veces pertenecer a él (en el caso de ser víctima de trata)”.

Otra de los grandes enigmas de la trata con fines de explotación sexual es conocer la dimensión del fenómeno, ya que la falta de información por parte de fuentes oficiales la convierte en una lucha difícil de abarcar. En 2015, según el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) había en el Estado español 13.879 personas en riesgo de ser víctimas de trata con fines de explotación sexual. La Red Española Contra la Trata de Personas (RECTP) estima que entre 40.000 y 50.000 mujeres son explotadas sexualmente en el Estado. Sin embargo, a lo largo de 2015, sólo 133 víctimas de trata con fines de explotación sexual fueron identificadas.
En los últimos dos años, desde CEAR han detectado un importante número de mujeres nigerianas en Euskadi que presentan indicios de ser víctimas de trata con fines de explotación sexual. La mayoría son mujeres jóvenes que han entrado por costas desde Marruecos o, más habitualmente, a través de Italia; solicitan protección internacional con una narración estereotipada de su proceso migratorio, y, salvo raras excepciones, rechazan el recurso residencial al que tienen derecho como solicitantes de asilo; suelen estar nerviosas, tristes, asustadas, etc. debido a las amenazas, el control social, la deuda…; y no pueden reconocer su situación como víctimas de trata por lo que no entran voluntariamente en el proceso de identificación.
20 de junio, Día Mundial de las Personas Refugiadas
Con motivo de la celebración del Día Mundial de las personas refugiadas, numerosas organizaciones han preparado tertulias o presentaciones online para arrojar datos sobre esta crisis migratoria que afecta actualmente a 79,5 millones de personas en todo el mundo, según datos de la ONU.
Desde Progestión, varias asociaciones se reunirán el 20 de junio de forma online, a las 12h, para dar comienzo al acto que han llamado Refugio en Fase 0. Retransmitirán la lectura del manifiesto de sus reivindicaciones y las actuaciones culturales que sucederán después. También el colectivo feminista de Toledo hará una charla online el viernes 19, con la intervención de personas refugiadas desde la perspectiva de género. Además, abordarán la diferenciación entre la migrante y la refugiada.
Por otro lado, el CEAR llevará a cabo la presentación online de su Informe anual: ‘Las personas refugiadas en España y Europa’ mañana 19 de junio, de 10:30 a 11:30, desde su página web. En la presentación se analizará la situación del sistema de asilo en España y a nivel europeo según los datos del año pasado, así como las consecuencias que está provocando el coronavirus en la población refugiada y migrante en nuestro país en estos momentos a través de un informe realizado en los últimos meses.
Otras organizaciones como Mar Nuestro realizan una labor de sensibilización importante para conocer la realidad de las personas refugiadas y también han preparado un acto para reivindicar este próximo 20 de junio. Mañana viernes 19, desde su canal de YouTube presentarán el documental ‘Mar Nuestro’ con voces de personas migradas. El director del proyecto, Álvaro López Soriano, en entrevista con AmecoPress, señalaba la dificultad que tuvieron durante el proyecto para contactar con mujeres que dieran su testimonio, “ya sea por el miedo que tiene a que la vean su marido o su familia. Muchas de ellas están en una situación de sobreprotección del marido y saturación del núcleo familiar que hace que estén reacias a contar su experiencia”. Aún así, algunas mujeres se atreven a dar su testimonio y explicar las razones que la llevaron a migrar a otro país, “y creo que solo así la sociedad puede entender todo el viaje, el proceso, desde el origen hasta lo que se vive aquí en España. Cuando una persona llega aquí tiene un proceso de integración muy complejo, desde lo puramente legal en las que organizaciones como CEAR ayuda, hasta el personal (interacción con la sociedad, idioma, trabajo…) con lo que también hay que trabajar. Nosotros queremos contar el viaje desde lo concreto, las historias de la gente, hasta lo abstracto, el problema gran escala” declara López Soriano.
Foto: Archivo AmecoPress, cedidas por World Vision (1 y 2) / Informe CEAR-Euskadi (3 y 4) / Redes Sociales (5)
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Internacional - Situación social de las mujeres - Mujeres migrantes - Mujeres del mundo - Refugiadas - Derechos humanos. 18 jun. 20. AmecoPress.
