Organizaciones demandan estadísticas para la planificación de acciones concretas
Madrid. 18 nov. 22. AmecoPress.- Este 18 de noviembre, enmarcada en la segunda sesión del VIII Congreso del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, ha tenido lugar la Mesa de Debate con la Sociedad Civil. En esta, organizaciones con un importante papel en la lucha contra el machismo y las violencias de género en el Estado español, como FADEMUR y CERMI Mujeres, han expuesto numerosos datos y han realizado sus demandas en base a estos. Entre las exigencias más repetidas, la necesidad de unas estadísticas institucionales sobre la Violencia de Género que incorporen perspectivas concretas como ruralidad o discapacidad.
Desde que en 1995, con motivo de la Conferencia de Pekín, que AFAMMER lleva la violencia de género del ámbito privado al público, “nos hemos acostumbrado a la violencia y sin embargo la violencia sigue en silencio”, defiende Carmen Quintanilla; fundadora y actual presidenta de la organización. De las mujeres asesinadas en lo que va de año, casi el 50% eran mujeres que vivían en pueblos pequeños y casi el 50% no había denunciado las violencias que sufrían. “En el medio rural, las mujeres sufren la violencia una media de 25 años, pero el 67% de las mujeres que han denunciado ha salido de la violencia de género y tiene una vida con dignidad”. Hay un factor importante, el estigma que hace que las mujeres en el entorno rural no denuncien está subrayado por las herramientas de las que dispone. “Los centros asesores de las mujeres no están en pueblos de mil, dos mil o tres mil habitantes. Esperamos que la oficina judicial de respuesta a esta situación, porque indiscutiblemente el juez de paz no puede llegar a tiempo en muchos de los casos”, denuncia la presidenta.
El porcentaje de mujeres que denuncian su situación de maltrato en municipios de más de 10.000 habitantes es de 83’3%. Sin embargo, es un 66’9% en el caso de mujeres que residen en municipios menores a 2.000 habitantes. “Tenemos que actuar en positivo, que quiere decir escucharlas y no dirigirlas. El amor no ata, el amor es libre. Tenemos que poner en valor la condición de esa relación humana para poder avisarles (a ellas) de que esta está condicionando su vida”, expone Quintanilla sobre la concepción de estas relaciones de maltrato. El 100% de las mujeres del mundo rural, sin darse cuenta, sufren algún tipo de violencia machista y el 83% termina siendo violencia física. Para eso, AFAMMER desarrolla una acción basada en ofrecer consejo y soporte a las mujeres víctimas de malos tratos en el entorno rural para que acudan a su farmacia local y buscar apoyo y “formación. Educación en masculino y en femenino para el respeto a la identidad de cada uno de nosotros”.
Por su parte, Sofía Gabasa, integrante e investigadora de la organización FADEMUR, reincide en que “una de las reivindicaciones que hacemos desde hace años es que las estadísticas y los datos incorporen la perspectiva de ruralidad”. “Para hacer buenos programas que ayuden a las víctimas, desde la sociedad civil necesitamos hacer buenos diagnósticos, y no lo podemos hacer si no contamos con estadísticas que incorporen esta perspectiva, entre otras”.
Según los datos de la macroencuesta anual sobre Violencia de Género, el número de denuncias que se realizan es directamente proporcional al tamaño del municipio. Esto es debido a que los entornos rurales, al contrario que las ciudades, han experimentado una masculinización y un envejecimiento de una manera transversal: social, laboral, institucionalmente, etc. Tiene características concretas que se agravan, como la invisibilidad o la vergüenza, pero hay otras cuestiones muy específicas, como la falta de anonimato por parte de las víctimas, sobre las que hay que trabajar. En este sentido, una cuestión grave y de la que se sabe poco es que los casos de órdenes de alejamiento no están preparados ni adaptados a un contexto rural, por ejemplo, de cien habitantes en un municipio.
En otro sentido, la investigadora expone el preocupante dato de que “una de cada cuatro mujeres asesinadas en España, en lo que va de 2022, han sido en municipios menores a 4.000 habitantes”. Además, del total de mujeres asesinadas en el entorno rural (municipios menores a 15.000 habitantes), casi la mitad de ellas, “un 46% había denunciado al agresor. No es un problema solo de denuncia, sino que es un gran problema de desprotección”. Así, desde FADEMUR hacen “un llamamiento a estudiar qué está pasando con esas mujeres que no se atreven a denunciar y, sobre todo, con esas mujeres que si se atreven a denunciar pero no están siendo protegidas”, concluye Gabasa.
Respecto al bloque de ’violencias de género y víctimas con discapacidad’, la coordinadora de CERMI Mujeres, Isabel Caballero, ha denunciado la invisibilidad del colectivo de mujeres con discapacidad que de la misma manera sufren estas violencias, debida en parte a la falta de estudios estadísticos que contemplen esta variante: “hay 2,5 millones de mujeres con discapacidad en nuestro país, sin embargo, los datos no muestran la realidad de estas mujeres que sean víctimas de violencia de género. De hecho, como información más actualizada tan solo conocemos el dato último y fatal de mujeres asesinadas”. En este sentido, “según la última macroencuesta de violencia contra la mujer del año 2019 el 17% de las mujeres con discapacidad encuestadas señalaban que su discapacidad era consecuencia de los malos tratos que habían sufrido”, ha declarado Caballero. Con esto, desde su organización pone sobre la mesa la ineludible relación entre esta lacra y sus víctimas con discapacidad, y las necesarias acciones institucionales al respecto.
Foto: Archivo AmecoPress.
Estado Español - Género y desarrollo - Mujeres rurales - Discapacidad - Violencia de género. Madrid. 18 nov. 22. AmecoPress.-


