El aborto, un derecho cuestionado
Madrid, 28 sep. 21. AmecoPress. - Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada día mueren unas 830 mujeres y niñas por complicaciones relacionadas con el embarazo o el parto. De ellas, entre el 4,7% y el 13,2% de las muertes maternas pueden atribuirse al aborto inseguro, lo que se traduce en la muerte de unas 22.000 mujeres adultas y jóvenes al año tras someterse a este tipo de prácticas. El 97% se producen en África, Latinoamérica y el sur y oeste de Asia. A esto hay que añadir los siete millones de mujeres que son hospitalizadas al año por complicaciones tras someterse a abortos no seguros, de las cuales gran parte sufrirán algún tipo de discapacidad permanente o problemas de fertilidad.
En Europa, los derechos reproductivos y sexuales de las mujeres siguen mermándose en países como Polonia, Andorra y Malta, donde ahora el derecho al aborto no existe. También podemos verlo en Texas, estado miembro del país que se proclama cuna de la democracia moderna, que ha retrocedido en su ley del aborto imposibilitando la interrupción del embarazo cuando se superen las 6 semanas de gestación. Todos estos atrasos que siguen perpetuando la represión sobre las mujeres y nuestros cuerpos, chocan, por suerte, con los avances que se han conseguido recientemente en lo referido al aborto en países como Irlanda, México o Argentina.
Cada 28 de septiembre se conmemora el Día Internacional por los Derechos Reproductivos y Sexuales de las Mujeres. La conmemoración se inició en 1990 en América Latina y el Caribe, pero en 2011 la Red Mundial de Mujeres por los Derechos Reproductivos (WGNRR) impulsó su celebración a nivel mundial. Desde entonces, se proclama lo mismo al unísono: lograr que el aborto sea legal, libre y gratuito. Hecho que, aunque se hayan producido ciertos avances en según qué países, está lejos de convertirse en una realidad para todas las mujeres. Aún teniendo en cuenta los miles de mujeres y niñas que mueren al año por practicar los abortos inseguros, las religiones, la ética y la moral siguen siendo los preceptos que continúan perpetuando la violencia contra las mujeres, negándoles un derecho básico y fundamental.
La presión de las ideologías más retrógradas
Cuando más cerca deberíamos estar de lograr que el aborto sea legal, libre y gratuito, nos encontramos con leyes que siguen impidiendo este derecho a las mujeres. En la mayoría de los países de África, Medio Oriente, el Sudeste Asiático y Latinoamérica el aborto no está permitido bajo ninguna circunstancia. En total, según el Centro por los Derechos Reproductivos, son 23 los países que prohíben totalmente el aborto: Andorra, Aruba, Congo, Curazao, República Dominicana, Egipto, El Salvador, Haití, Honduras, Iraq, Jamaica, Laos, Madagascar, Malta, Mauritania, Nicaragua, Palau, Filipinas, San Marino, Senegal, Sierra Leona, Surikame y Tonga.
Además, estos países llegan a tener penas muy severas para quienes practiquen el aborto o a las mujeres que puedan someterse a ello, incluso cuando este es involuntario. Muy sonado fue el caso de Evelyn Hernández, de 21 años, en El Salvador, que fue acusada de homicidio agravado al parir un bebé muerto a las 32 semanas de gestación. Declaró haber sido violada y no saber que estaba embarazada. Todo empezó en abril de 2016 y pasaron tres años, cuatro meses y trece días hasta que finalmente fue absuelta. En El Salvador, uno de los países más restrictivos, se considera que las mujeres que abortan son homicidas y se les imponen penas de 30 a 50 años. Por su parte, el Código Penal impone penas de hasta 12 años para los médicos o farmacéuticos que puedan participar en el aborto. Por este motivo son incluso denunciadas desde los hospitales cuando llegan desangrándose.
Aunque veamos estas situaciones como algo lejano, no hace falta salir de la Unión Europea para ver una de las leyes menos avanzadas en esta materia. Polonia, presidida por el ultraconservador Andrzej Duda, hizo oficial en enero de 2021 el fallo del Tribunal Constitucional que prohibía el aborto en caso de la malformación grave del feto. De esta forma, solo el incesto, la violación y el peligro para la vida de la gestante serían consideradas como razones legales; es decir, el 97% de los abortos practicados en Polonia hasta la fecha se convirtieron en ilegales. Esto trajo consigo una inmensa ola de protestas que, hasta el momento, no ha conseguido mover un ápice esa ley que supone un gran retroceso en los derechos reproductivos de las mujeres.
También cabe mencionar a Estados Unidos, país en el que es legal el aborto desde 1973, pero en el que cada estado impone sus propios límites. En este sentido, Texas, donde gobierna el partido republicano, ha sido el que se ha colocado en el epicentro de la polémica al aprobar en septiembre de 2021 una ley que prohíbe la interrupción del embarazo pasadas las 6 semanas de gestación; es decir, cuando muchas mujeres ni siquiera saben que están encintas. Kamala Harris, vicepresidenta de los Estados Unidos, ya le preguntó en 2018 al juez del Supremo Brett Kavanaugh si le venía a la cabeza alguna ley que le diera al gobierno el poder de tomar decisiones sobre los cuerpos de los hombres. Obviamente, no encontró ninguna, pero sí se puede seguir viendo cómo en la actualidad se retrocede en derechos de las mujeres que parecían ya estar conquistados.
En este sentido es especialmente llamativo el papel de la ultraderecha y de los partidos conservadores de todo el mundo en su afán por eliminar el aborto o reducirlo a su más mínima expresión. La interrupción voluntaria del embarazo es un derecho básico y fundamental. Nadie debería opinar sobre ello, nadie debe decidir sobre los cuerpos de las mujeres.
Avances que dan aliento
Aún así, también ha habido países que, recientemente, han decidido apostar por la libertad y defender los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Irlanda aprobó en diciembre de 2018 la ley del aborto tras un referéndum en el cual el 66% de la ciudadanía votó a favor de anular la Octava Enmienda de la Constitución que establecía que un no nacido tenía el mismo derecho a la vida que una mujer embarazada. En diciembre de 2020, Argentina convirtió en ley que las mujeres pudieran interrumpir su embarazo a través del sistema de salud de manera legal, segura y gratuita. Aún recordamos la histórica marcha del 8 de agosto de 2018 de la “Marea Verde”, el inicio de una revolución feminista que hizo posible la legalización del aborto en Argentina.
La incorporación más reciente ha sido México, donde la Suprema Corte despenalizó la interrupción voluntaria del embarazo en septiembre de 2021. Aunque cada estado mexicano, igual que EE.UU, rige el aborto con unos preceptos distintos, esta ley implica que ninguna mujer que decida abortar podrá ser criminalizada y encarcelada, como, por ejemplo, se hacía en Coahuila.
El aborto es un derecho, no un capricho
Aún queda mucho camino por recorrer, pero hay que tener en cuenta que ilegalizar el aborto o aplicarle restricciones tan estrictas como solo permitirse en caso de violación, no significa que este no se lleve a cabo. Es más, la ONU explica que los casos de interrupciones voluntarias aumentan, produciéndose en la clandestinidad, con unas condiciones inadecuadas e incrementando el riesgo de muerte durante la intervención. Hablamos de mujeres que, si no disponen de los recursos necesarios para desplazarse a un lugar donde esté permitido, siguen sometiéndose a procedimientos tan bárbaros como la inyección de ácidos por el conducto vaginal, ingesta de fármacos perjudiciales o métodos tan rudimentarios y peligrosos como el uso de perchas para interrumpir el embarazo.
El acceso a un aborto libre y seguro es imposible en gran parte del mundo. Incluso en aquellos países en los que se reconoce y permite, las mujeres siguen enfrentando obstáculos para ejercer su derecho y nunca existe la seguridad de que los logros alcanzados sean irreversibles. Quizás este año sea más necesario que nunca defender los derechos sexuales y reproductivos y salir hoy, 28 de septiembre, a reivindicar el derecho al aborto legal, seguro y gratuito y una educación sexual de calidad.
Foto: Archivo AmecoPress
Internacional – Salud reproductiva – Aborto – Legislación y género. 28 sep. 21. AmecoPress


