La transformación de la ciencia implica acabar con la brecha de género

16 de abril de 2021.

Por Carlota García Sánchez

Madrid | Estado Español | Situación social de las mujeres | Empleo y género | Ciencia y tecnología



La Comisión de igualdad ICMM-CSIC ha sido la responsable de llevar a cabo este seminario que ha abordado la desigualdad en el campo científico


Madrid, 15 abr. 21. AmecoPress.-El evento ha tenido como objetivo visibilizar la brecha de género en la ciencia y la ausencia de mujeres en las etapas más altas de las carreras científicas. Para abordar estos temas se ha contado con la participación de Victoria Ley, de la Agencia Estatal de Investigación; Olga Salido, profesora titular de la Universidad Complutense de Madrid y Capitolina Díaz, catedrática de la Universidad de Valencia.

La brecha de género en la ciencia es aún una asignatura pendiente para la sociedad. Esa diferencia entre hombres y mujeres está acompañada de múltiples y complejas causas. La profesora titular de la Universidad Complutense de Madrid, Olga Salido, ha desmentido tres hipótesis que creen justificar la desigualdad en el campo científico: la idea de que las mujeres hacen una ciencia distinta, creer que las mujeres tienen menos ambición y que los criterios de evaluación son objetivos.

La profesora se pregunta “¿qué es hacer ciencia?”. Para ello, echa mano de los resultados de la encuesta realizada por el CSIC, que invalidan la teoría de que las mujeres hacen una ciencia distinta a la de los hombres: “la inmensa mayoría de científicas del CSIC se parece mucho a la mayoría científicos del CSIC”, concluye. Un 57,3% de mujeres frente a un 59,2% de hombres hacen una búsqueda pura del conocimiento, mientras que en los sectores más minoritarios se observan más diferencias. El 12,8% de mujeres se decantan por la ciencia expresiva frente a apenas el 7,5% de los hombres. En cuanto a las ciencias más orientadas a la tecnología el 8,8% son mujeres y el 11,3% hombres.

Salido continúa abordando la segunda hipótesis: “las mujeres hacen una carrera científica distinta de los hombres”, en base a los datos de la convocatoria del sexenio de transferencia y el sexenio de investigación, ambas del 2018 pero con grandes diferencias en la participación. El sexenio de transferencia hubo un 35% más de solicitudes que en el de investigación, pero el peso global de las mujeres en la convocatoria estaba 6 puntos por debajo que los hombres.

Según las pesquisas de la profesora, el peso de las mujeres dentro del Personal De Investigación (PDI) es del 42,4%. Esto demuestra, añade, que las mujeres tienen una trayectoria claramente consolidada en el sexenio de investigación. El éxito en el sexenio de transferencia cae para las mujeres a un 35,1% y en hombres es el 48,4%. Concluye asegurando que: “las mujeres hacen la carrera científica que pueden y que está pautada

La última hipótesis planteada tiene que ver con los criterios de evaluación donde concluye que hay que pensar también en la desigualdad previa que está en la sociedad y en la carrera académica: “las evaluaciones con criterios objetivos no quitan los sesgos”. Vuelve a rechazar la afirmación de que si no se tiene éxito es porque no se tienen los méritos suficientes. “Los principales obstáculos a la igualdad: la naturalización de las diferencias de genero en la carrera científica. Acabamos asumiendo que las mujeres no son responsables de la desigualdad estructural y esto no es así

Por su parte Capitolina Díaz, catedrática de la Universidad de Valencia, rescata la conocida como investigación “Jennifer y Jonh”. La universidad de Yale realizó este experimento en 2012 en el que presentaron dos currículos ficticios exactamente iguales, la única diferencia que uno tenía el nombre de Jonh y otro el de Jennifer. El resultado que recibió Jennifer fue inferior en todos los aspectos que el de Jonh. Un claro ejemplo de sesgo de género que perjudica a las mujeres.

La catedrática explica como desde la II Guerra Mundial la incorporación de las mujeres en la ciencia no ha dejado de progresar, sin embargo, es ahora cuando menos se avanza. Apunta que uno de los grandes problemas es el imaginario colectivo que se tiene del modelo de científico: “seguimos pensando en los científicos como hombres y que la persona ideal que posee tanto conocimiento es un hombre”.

Otro factor que influye en la brecha de género dentro de la ciencia son las prácticas cotidianas que están altamente marcadas por la supremacía: “las sociedades científicas funcionamos con pautas masculinas, desde los horarios y calendarios a cualquier otra cosa. Se produce acoso sexual y acoso laboral”.

La mayor parte de las investigaciones se han realizado en relación a porcentajes de mujeres y hombres presentes en la ciencia, pero no se estudia uno de los factores que Capitolina Díaz considera esencial: las ausencias. “Necesitamos siempre analizar lo que no vemos, saber cuántas mujeres han abandonado en qué edad y por qué”.

Foto: archivo AmecoPress. 
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Pie de foto: 1) Científicas 2)Científica en el laboratorio


Estado Español – Situación social de las mujeres – Ciencia y tecnología. 15 abr. 21. AmecoPress



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