El estigma y la falta de recursos frenan a las víctimas de violencia de género en el mundo rural a denunciar
Madrid, 16 dic. 20. AmecoPress.- Ayer tuvo lugar el I Encuentro Estatal: “Cultivando Igualdad contra la Violencia de Género en el Ámbito Rural” organizado por FADEMUR. Profesionales de diferentes ámbitos expusieron los obstáculos y las realidades a las que se enfrentan las mujeres de la España rural. Fueron intercalando conexiones con distintos territorios y testimonios de víctimas, además de demandas y propuestas para atajar la situación.
FADEMUR es la responsable del primer estudio sobre mujeres víctimas de violencia de género en el mundo rural en España. Los datos muestran una clara brecha entre las zonas urbanas y las zonas de la periferia. El 80% de las mujeres rurales no se identifican con las campañas sobre violencia de género. Estas mujeres no se ven representadas por lo que ven en los medios por lo que tampoco se sienten aludidas. No tienen acceso a los recursos y la pérdida de anonimato hace que muchas mujeres no quieran denunciar.
“Dentro de las causas que hacen a las víctimas rurales más vulnerables destacan la dependencia económica del maltratador, el miedo a ser juzgadas por su entorno, el desconocimiento de los recursos de protección y atención, la dificultad para acceder a ellos o la desconfianza hacia la efectividad de los mismos” explicaba la organización. También FADEMUR recordaba “que, de media, las relaciones de maltrato en el medio rural se prolongan durante unos veinte años”.
“Cultivando Igualdad”
El programa está enfocando a varios talleres y actividades para prevenir la violencia de género dirigidos a las y los adolescentes y a la población general. También desempeñan la función de formar a profesionales con perspectiva de género y en materia de violencia machista. Otro de los objetivos de dicho proyecto es crear una red de espacios seguros contra la violencia de género y sensibilizar a la población de la violencia que sufren las mujeres del ámbito rural.
Respecto a la coeducación, Mónica Sánchez Gamonal, psicóloga del Centro de la Mujer de Calera y Chozas, afirmaba que hay un cambio brusco en la mentalidad de los y las niñas de educación primaria a secundaria. “El alumnado de primaria es más correcto, en cambio, ya en secundaria se perciben cambios y actitudes más marcadas”.
Falta de recursos
Las personas de ámbitos rurales se enfrentan a una brecha digital, lo que en época de pandemia ha provocado mayor aislamiento y que muchos talleres no se hayan podido realizar por falta de conexión.
Algo característico de las zonas rurales es la ausencia de cuarteles o centros de salud, los cuales se encuentran a kilómetros, añadiendo que muchas mujeres no tienen vehículo y el transporte público también es escaso. Javier Nodar Rodríguez, secretario general de la Unión de Guardias Civiles, comentaba durante la jornada que “la covid-19 ha provocado que muchos profesionales trabajen en casa y vayan solo un día a la oficina. A veces, las mujeres llegan pidiendo ayuda, pero no hay nadie”.
Inés Fernández Lamela, autora de “Mis hijas me devolvieron la vida”, denunciaba que la Casa de la Mujer más próxima de su casa estaba a 40km. Estuvo 30 años sufriendo violencia y como superviviente demanda “mayor protección a las mujeres víctimas rurales, más charlas y talleres para sentirse identificadas y mayor acceso a la información, protección para denunciar y vivir libres”.
Estigma y anonimato
“En un pueblo todo se sabe. O no”, este es el título de la campaña de FADEMUR contra la violencia de género en ámbito rural. Los pueblos tienen arraigadas estructuras muy jerárquicas, las cuales llegan a legitimar esa violencia.
Las agresiones machistas en el medio rural tienen unas características que se deben de tener en cuenta a la hora de proponer soluciones y dar protección. Esta violencia es invisible y presenta un desconocimiento social que lleva a la impunidad del agresor (los maltratadores son conocidos,” hijos del pueblo”). Las víctimas permanecen largo tiempo con su pareja, una media de 20 años. Hay una falta de información sobre los derechos y actuaciones de las mujeres agredidas y suelen tener mayor dependencia económica de su agresor.
Algo importante, que casi todos los profesionales admitieron, es la falta de anonimato en los recursos de atención. Inés Lamela afirmaba que “lo peor, es el estigma del pueblo, como te juzgan. Él era el bueno, eso te frena a denunciar. Conoces a todos, a su familia, mi familia. Hay una vergüenza de creer que eres la culpable. Juzgan, te cuestionan. La familia es como, para que me voy a meter, es su vida”. Y añadía “en lo rural lo saben, te ven. Pero te juzgan de todas maneras”.
Como declaraba Luís Blanco Andrés, médico de familia en el medio rural de la Comunidad de Madrid, “es la naturaleza de la violencia, no verla y no denunciarla. Salir de la violencia expone mucho a la mujer y la sociedad, su familia, la de su pareja comienzan a posicionarse. Eso hace que la mujer tenga miedo, vergüenza y le resulte más difícil salir de ella”.
Propuestas y mejoras
Fuimos casi 150 personas los que seguimos la retrasmisión de ayer. Las propuestas de mejoras fueron sucediendo durante todo el evento y aunque hubo varias, la principal es la educación. La psicóloga Mónica Sánchez Gamonal defendía que para erradicar la violencia es necesario “Educación, educación y formación”. Añadía “hay que realizar campañas para adolescentes. Los jóvenes si están empezando a identificarse a través de las campañas para pedir ayuda. Hay que intentar no perderles y coordinar todos los servicios. La educación es fundamental para erradicarlo en los medios rurales. Desde pequeños hay que educar en valores”.
En general apoyaban la escucha activa a las víctimas y la formación de profesionales especializados en áreas de violencia de género en todas las administraciones dedicadas a ello. Hay que introducir perspectiva de género en los cuarteles y mejorar el acceso a los recursos de las mujeres rurales.
Foto: archivo AmecoPress.
Estado español – Mujeres rurales – Violencia de género. 16 dic. 20. AmecoPress


