Diez años reclamando la Ratificación del Convenio 189
Madrid, 16 jun. 21. AmecoPress.- El Convenio 189 sobre las trabajadoras y trabajadores domésticos fue aprobado el 16 de junio de 2011, entró en vigor el 5 de septiembre de 2013 y, a día de hoy, solo ha sido ratificado por 32 estados. Se trata de la primera norma internacional dirigida a extender los derechos y protecciones fundamentales a millones de personas que trabajan en hogares privados alrededor del mundo. Después de 10 años, en España, las trabajadoras de hogar y cuidados lo siguen reclamando.
Hoy, a las 9 de la mañana, con motivo del décimo aniversario de este convenio, varios colectivos de trabajadoras de hogar y cuidados han realizado una acción simbólica reivindicativa en distintas ciudades. En el centro de Madrid, en el barrio de La Latina, las trabajadoras han leído para la prensa la carta que han enviado a los Ministerios de Igualdad, Empleo y Seguridad Social, en la que exponen sus principales demandas.
El Convenio 189 de la OIT apela a los países para que incorporen una serie de medidas y reconocimientos, tanto económicos como sociales, que suponen un acto de justicia social al equiparar los derechos de las trabajadoras de hogar al del resto de personas trabajadoras. Sin embargo, tal y como explican las trabajadoras en la carta, “durante esta década, se han ido dando pequeños avances para reconocer derechos a un sector que realiza un aporte fundamental para la sostenibilidad de las vidas y el bienestar social, pero no son suficientes”.
Por ello, un año más, las trabajadoras del hogar y de los cuidados se dirigen a las representantes gubernamentales, para “demandar que sea una prioridad cumplir con su compromiso electoral y el anuncio que han realizado acerca de la ratificación del Convenio 189 (C189) y la Recomendación 201 (R201) de la OIT, sobre Trabajo decente para las empleadas de hogar y de los cuidados”.
Durante la pandemia, se aprobó un subsidio extraordinario para las trabajadoras del hogar, pero resultó muy insuficiente y dejó fuera a muchas mujeres
Rafaela Pimentel, de Territorio Doméstico, una de las organizaciones que ha convocado hoy a los medios, ha afirmado que ante la crisis provocada por la pandemia del Covid-19, “ha quedado demostrado que este sector profesional es esencial en la organización de los cuidados, pero también que está infravalorado y es secundario en la agenda política y económica”.
“Fruto de nuestra lucha colectiva”, recuerdan las organizaciones, “se aprobó un subsidio extraordinario para las trabajadoras del hogar, que fue concedido sólo a un 10%, dejando de lado a muchas mujeres que por diferentes circunstancias realizan su trabajo en el marco de la economía sumergida, abocándolas a la desprotección, riesgo de pobreza y exclusión social”.
Este “diminuto paso” quedó relegado al olvido porque, como bien se indicaba, era “extraordinario”; una excepcionalidad que sin embargo es “permanente en cuanto a las injusticias que padece este empleo”, que no por casualidad se caracteriza por estar “feminizado, racializado e invisibilizado”.
“Particularidades” usadas como argumento para establecer condiciones especiales que fomentan la discriminación y la precariedad
En España, el Trabajo al Servicio del Hogar Familiar, antes denominado Trabajo de Servicio Doméstico, se enmarca jurídicamente en el Real Decreto 1620/2011 de 14 de noviembre. Con el argumento de que el servicio doméstico es un tipo de relación laboral especial, tiene una legislación distinta del Estatuto de los Trabajadores.
Es una relación laboral que se desarrolla en un centro de trabajo particular -el hogar-, al servicio de un empleador que no desarrolla actividad económico empresarial ni tiene un ánimo de lucro. Es tan especial esta relación laboral que existe la modalidad de trabajo en régimen interno, con alojamiento y pernocta en el hogar familiar las 24 horas del día, todos los días de la semana.
Sus particularidades se proyectan en su regulación: forma del contrato, tiempo de trabajo y descansos, remuneración, prevención de riesgos laborales, extinción y calificaciones del despido. Pero también dificulta la aplicación efectiva de la normativa laboral. Por ejemplo, la Inspección de Trabajo no tiene las mismas facultades de supervisión en un domicilio privado que en una empresa, y en una casa particular tampoco hay ningún tipo de representación colectiva de los trabajadores y las trabajadoras.
En síntesis, las trabajadoras de hogar y de los cuidados siguen sin tener reconocidos, en igualdad de condiciones, sus derechos laborales básicos, entre otros, la prestación por desempleo, la inclusión en la ley de prevención de riesgos laborales, la equiparación en el cálculo de las pensiones o la misma protección frente al despido que el resto de personas asalariadas, vulnerando de esta manera la propia legislación española en materia de igualdad de trato y no discriminación.
Por lo que el colectivo, entre otras demandas, reclama la incorporación plena en el régimen general de la Seguridad Social para que ese régimen “especial” les deje de considerar trabajadoras de segunda, vulnerables a la discriminación, y se tomen medidas efectivas para acabar con las “indecentes” condiciones laborales y los “múltiples abusos habituales” para muchas de estas mujeres.
“Una sociedad no avanza, ni garantiza el bienestar de las personas, si establece las bases y el sostenimiento de su riqueza en la opresión de los colectivos más vulnerables y desprotegidos”, denuncian las organizaciones en la carta que han dirigido a los tres Ministerios.
Reivindicaciones
El documento concluye con la enumeración de sus principales reivindicaciones.
1. Ratificación del Convenio 189 de la OIT sobre trabajo decente para las trabajadoras y trabajadores domésticos, acompañada de su incorporación efectiva en la normativa interna, afrontando los cambios legislativos necesarios, estableciendo plazos concretos para su aplicación y con el respaldo de la dotación presupuestaria necesaria para que pueda implementarse. De manera urgente abordarse:
- La regulación del régimen de pernocta, tal como se contempla en la R201, para poner fin al abuso y vulneración de derechos fundamentales de las trabajadoras de hogar y cuidados empleadas en régimen interno.
La aprobación definitiva de la prestación por desempleo (el subsidio extraordinario aprobado el 31 de marzo como medida de protección es un paso importante pero solo un parche si no hay consolidación del derecho).
2. Reconocimiento de los derechos fundamentales de las personas migrantes, con la regularización de los y las trabajadores en situación administrativa irregular. Abolición de la ley de extranjería.
3. Implementación de políticas públicas que garanticen los cuidados como derecho básico universal, que aseguren su cobertura con criterios de equidad; que impulsen la redistribución de los tiempos de vida laboral y personal para hacer posible una conciliación real; que apliquen medidas concretas y urgentes para integrar los costes de los cuidados en los domicilios como prestaciones del sistema público de atención, favoreciendo empleos de calidad con todos los derechos.
Las organizaciones que han enviado la misiva son: Asamblea Interterritorial de Trabajadoras de hogar y cuidados en lucha, Asociación de Empregadas de Fogar Xiara (Galiza), Asociación Intercultural de Profesionales del Hogar y del Cuidado, AIPHYC (Valencia), Asociación Mujeres Migrantes Diversas (Barcelona), Asociación de Trabajadoras de Hogar de Granada, Asociación de Trabajadoras del Hogar y Cuidados de Zaragoza, Mujeres que Crean (Madrid), Observatorio Jeanneth Beltrán. Derechos en Empleo de Hogar y Cuidados (Madrid), Plataforma por la Defensa de los Derechos de las Personas Trabajadoras de Hogar (Castellón), Territorio Doméstico (Madrid), Trabajadoras No Domesticadas / Etxekotu Gabeko Emakume Langileak (Bilbao)
Foto: archivo AmecoPress.
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Pie de foto: imágenes de la concentración en Madrid
Estado español – empleo y género – Trabajo doméstico – Movimiento feminista. 16 jun. 21. AmecoPress




