Propuestas feministas para eliminar la brecha de género en las pensiones
Madrid, 06 feb. 20. AmecoPress.- Diversas organizaciones feministas han analizado la situación de las pensiones desde el punto de vista de género en un manifiesto y han pedido debatir con representantes políticos sus propuestas para eliminar la brecha entre mujeres y hombres. Uno de los principales planteamientos es que habría que subir un 53% la pensión contributiva media de 5 millones de mujeres, actualmente de 793 euros al mes, para alcanzar la de los 4,7 millones de hombres, de 1.212 euros al mes, una brecha de género que duplica la de los salarios situada en el 28%. Además, recuerdan que el 65% de las 452.000 pensiones no contributivas (PNC) corresponden a las mujeres, con importes medios aún inferiores: 382,84 euros al mes por jubilación y 423,75 por invalidez.
“Ahora que se reúnen de nuevo los representantes del Pacto de Toledo y revisan la financiación de nuestro sistema de pensiones nos parece relevante realizar un análisis de cuál es la situación de las pensiones desde el punto de vista de género”, explican las entidades, encabezadas por la Plataforma Impacto de Género Ya!.
En 2011, 73 organizaciones feministas presentaron a la Comisión del Pacto de Toledo el Manifiesto “Por la igualdad de género en el Sistema de Pensiones”, pidiendo medidas que equiparasen las tasas de ocupación de mujeres y hombres, incorporando a 1,8 millones de mujeres al empleo y a las cotizaciones sociales, en vez de retrasar la edad de jubilación o de aumentar los periodos de carencia o de cálculo de la pensión, que penalizan especialmente las lagunas de cotización de las mujeres; también abogaban por aumentar los servicios públicos de educación infantil y de atención a la dependencia y reducir la jornada laboral general y hacerla compatible con el reparto al 50% entre hombres y mujeres del cuidado, y no feminizar el trabajo a tiempo parcial y las excedencias; apostaban por transformar la pensión de viudedad, por incluir en el Régimen General de la Seguridad Social el Especial de Empleo de Hogar y por subir las pensiones no contributivas.
Ejes de actuación
Según el manifiesto de las organizaciones, en estos momentos, cuando se anuncian nuevos cambios, para cerrar la brecha de género en las pensiones hay que actuar coherentemente en tres ejes: equiparar salarios y tiempos cotizados a lo largo de toda la “vida laboral” de mujeres y hombres; actuar para que los servicios públicos y las jornadas laborales repartan los cuidados a la infancia y las personas dependientes; y complementar a corto plazo las pensiones más bajas, que mayoritariamente son de mujeres.
Para instrumentar y hacer seguimiento de estos ejes “es preciso que se cumpla el art. 17 de la Ley de Igualdad, y desglosarse sistemáticamente por sexos los datos de pensiones y pensionistas”. La Plataforma considera positiva la revalorización en 2020 del 0,9%, según el IPC, de las pensiones contributivas y no contributivas, pero “es negativo que se haya pospuesto el incremento adicional de las mínimas”.
Las organizaciones feministas aportan propuestas concretas para acelerar la igualdad en los salarios y tiempos cotizados de mujeres y hombres, para no seguir alimentando la desigualdad en las pensiones. Las diferencias entre hombres y mujeres siguen agrandándose en el tramo de 30 a 45 años de edad y las “lagunas de cotización” en esos 15 años, que son cruciales, condenarán a las mujeres a ser pensionistas pobres dentro de tres décadas. Además, los 38,5 años de cotización exigidos por la reforma de 2011 para acceder a la jubilación a los 65 años con el 100% de la base reguladora son una “vida laboral” inalcanzable para 2 de cada 3 mujeres asalariadas, frente a 1 de cada 4 hombres. Esta brecha es aún mayor en el trabajo autónomo, donde sólo 1 de cada 64 mujeres completa esa carrera.
Una propuesta central para acabar con la brecha de género en el empleo y más concretamente en las pensiones es sustituir el trabajo no pagado de cuidados por trabajo remunerado y servicios públicos. Como han evidenciado diversos informes, en España se dedican a cuidados familiares no pagados 130 millones de horas al día, equivalentes al 15% del PIB y a 16 millones de personas trabajando 8 horas al día. Las mujeres dedicamos a los cuidados 4,04 horas al día y los hombres 1,5, y hay 2,2 millones de mujeres excluidas del empleo por dedicarse a “labores del hogar”. Es necesario invertir 40.800 millones de euros para sustituirlo por un millón de empleos decentes en la educación -particularmente en la etapa de 0 a 3 años- y la atención a la dependencia, cumpliendo el Objetivo 4.6 de Desarrollo Sostenible en 2030 y aplicando las recomendaciones del Informe Trabajo de cuidados y los trabajadores del cuidado.
No solo queremos y cuidar y no queremos cuidar solas
La economía oficial, rebatida por la economía feminista, “sigue construyendo en base a la maternidad la inferioridad económica de las mujeres a lo largo de nuestra vida, 85,9 años de media”, denuncia el manifiesto. “Y nos endosa el mandato de cuidar solas a las niñas y niños, a las personas en situación de dependencia y a toda la familia. Ese mandato cada vez es menos aceptado por las mujeres: no solo queremos cuidar y no queremos cuidar solas”.
La actual tasa de fecundidad de 1,25 embarazos por mujer supone en promedio el 1% del tiempo de nuestras vidas. La natalidad en España ha bajado el 30% de 2008 a 2018, de 1,44 a 1,25 hijos por mujer. El 33% de las mujeres de 18 a 34 años no piensan tener hijas e hijos por razones económicas, laborales o de conciliación. La fatídica valoración oficial es que en 2050 habrá 6 personas jubiladas por cada 10 trabajadores y trabajadoras, frente a las casi 3 actuales, en vez de poner en foco en el empoderamiento y las necesidades de las mujeres, conforme al Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, Cairo 1994, con políticas públicas contra la precariedad en el empleo, la penalización laboral de la maternidad, la falta de políticas y servicios de apoyo a la crianza, el precio de la vivienda y la imposibilidad de independizarse las y los jóvenes.
Las organizaciones afirman que la solución para acabar con la brecha de género en las pensiones y en el empleo está en la reducción general de la jornada, no en la generalización y feminización del trabajo a tiempo parcial y la excedencia. Y recuerdan que actualmente trabajan a tiempo parcial el 23% de las mujeres y el 7% de los hombres.
Asimismo, el manifiesto aboga por “depender menos de la pensión de viudedad”, transformándola progresivamente, eliminándola en viudas jóvenes, revisando las compatibilidades, dando cobertura propia a mujeres, hijos e hijas menores y familiares con discapacidad, manteniendo los complementos a mínimos, y primando los requisitos de necesidad social por encima de los de matrimonio, de manera que, sin desproteger a mujeres mayores, no incentive la dependencia de las casadas jóvenes. “Porque la feminización al 92% de los 2,36 millones de pensiones por viudedad no es proporcional a la mayor longevidad de las mujeres, sino a la “perpetuación de estereotipos de género del modelo hombre contribuyente y mujer cuidadora-dependiente-pobre”.
Igualdad real en la Seguridad Social para las empleadas del hogar y las trabajadoras agrarias
En 2011 se realizó la demandada integración al Régimen General de los Regímenes Especiales de Agrarios por cuenta ajena (870.000 afiliaciones, 45% mujeres) y de Empleo de hogar (296.000, 93% mujeres), aunque manteniendo un Sistema especial de cotizaciones y prestaciones, que excluye la de desempleo para las empleadas de hogar. Las pensiones más feminizadas son las de empleadas de hogar (98% mujeres), seguidas del antiguo SOVI (Seguro obligatorio vejez e invalidez, 88% de mujeres), del Régimen Agrario de autónomos (49% mujeres) y del Sistema Especial Agrario por cuenta ajena (44% mujeres), todos ellos por encima de la media de pensiones contributivas, de las que solo el 35% son de mujeres.
Con estos datos, las organizaciones concluyen: “Feminización suele equivaler a peores condiciones. Observémoslo. Mientras en general el número de mujeres con pensión contributiva de jubilación (no las cuantías), ha subido de 2014 a 2017 un 7,7% y el de hombres un 3,1%, en estos grupos ha bajado el número de pensionistas mujeres un 6,6% y el de hombres un 11,8%. Sólo crecen en Agrarias por cuenta ajena. Las causas pueden ser una disminución del empleo en el sector, una dificultad de cotización suficiente para acceder a la pensión o un trasvase a otro sistema de protección de la Seguridad Social o de Pensiones No Contributivas del IMSERSO”.
Además, el manifiesto propone aumentar los complementos a mínimos y las pensiones no contributivas “porque están rescatando de la pobreza a mujeres”.
“Las mujeres somos la mitad de la población y tenemos la posición inferior en el sistema de pensiones que hemos descrito. Equipararnos tiene que ser un objetivo transversal a todas las medidas actuales o futuras que se adopten para la sostenibilidad del sistema público y de solidaridad social y entre generaciones. Ser mujer no puede ser justificación para tener menos y peores empleos, cotizar menos y sufrir más el fraude en las cotizaciones por horas extras, falsas autónomas y falsos tiempos parciales e infracotización. La eliminación de la discriminación de las mujeres es un deber del Estado, como establece la Convención CEDAW, y conlleva financiar con sus aportaciones, adicionales a las cotizaciones sociales, las medidas que hemos planteado en los puntos anteriores, como convertir en un millón de puestos de trabajo decentes parte del trabajo doméstico no pagado de cuidado de la infancia y las personas en situación de dependencia”, concluye en texto.
Foto: archivo AmecoPress
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Economía – Empleo y género – Conciliación – Viudas – Feminismo. 06 feb. 20. AmecoPress

