Seminario ‘Interseccionalidad: por todas las mujeres’

“La interseccionalidad nos hace replantearnos todo el marco que hemos establecido y tomar en cuenta todas las experiencias de las mujeres”

1ro de diciembre de 2020.

Por Lydia Navarrete López

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La interseccionalidad es necesaria para ver los impactos y los riesgos a los que se enfrentan las mujeres en su día a día, sobre todo, las mujeres que han sufrido violencia machista


Madrid. 30 nov. 20. AmecoPress.- El pasado jueves 26 de noviembre, la Delegación de Gobierno Contra la Violencia Machista organizó ‘Interseccionalidad: por todas las mujeres, con todas las mujeres’, el tercer seminario del ciclo sobre violencias machistas, celebrando en torno al 25 de noviembre con motivo del Día Internacional Contra las Violencias Machistas.

El seminario estuvo centrado en la idea de interseccionalidad, herramienta que ayuda a ver la complejidad y la diversidad que hay en el mundo y que permite crear políticas encaminadas a luchar por la igualdad, que incluyan a todos los colectivos y mujeres.

La interseccionalidad es necesaria para ver los impactos y los riesgos a los que se enfrentan las mujeres. Se debe hacer de la mano de la perspectiva de género, para así poder avanzar en los procesos de transformación.

“Lo que hace la interseccionalidad es que nos replanteemos el marco que hemos establecido y tomar en cuenta todas las experiencias de las mujeres. Para eso es muy importante que escuchemos a todas las mujeres y que cuando se hagan políticas públicas se las tome en consideración”

“Si pensamos en las políticas públicas y en las legislaciones vigentes en materia de violencia de género, ¿qué aspectos deberían incorporarse de manera urgente para garantizar que todas las mujeres supervivientes de violencia machista tengan acceso a los recursos de asistencia, justicia y reparación? Y, ¿qué papel tiene el enfoque interseccional en las respuestas a la violencia machista?”, preguntó a las ponentes de este ciclo Rita Bosaho Gori, directora general para la Igualdad de Trato y Diversidad Étnico Racial del Ministerio de Igualdad.

“Gracias a todas las luchas y al movimiento feminista, podemos ver un impacto en las políticas públicas y hemos avanzado en nuestros Derechos Humanos. Pero el problema es que solo se pone en el centro a algunas mujeres y se excluye a otras”, expresó Tania Sordo Ruz, fundadora de la Colectiva 1600s. Añadió que “no todas las mujeres enfrentamos los mismos riesgos, ni tenemos los mismos impactos, ni tampoco tenemos el mismo acceso a la justicia cuando hablamos de violencias machistas”.

“Las violencias machistas son una forma de discriminación y no se suele tomar en cuenta que nos atraviesa en todos los sistemas de opresión. Hay mujeres que tienen una discriminación específica. No es lo mismo una mujer blanca, española, con dinero que una mujer afrodescendiente, con diversidad funcional y que no tiene la residencia en España”, puso Tania como ejemplo. “Para mí, la interseccionalidad lo que nos hace es replantearnos todo el marco que hemos establecido y tomar en cuenta todas las experiencias de las mujeres. Para eso es muy importante que escuchemos a todas las mujeres y que cuando se hagan políticas públicas se las tome en consideración”.

En cuanto a legislar sin aplicar una mirada de género, Tania explicó que “todos los estados tienen la obligación de aplicar una perspectiva de género e interseccional”. También es importante que “el Estado cumpla con sus obligaciones, como tener unos datos con indicadores con perspectiva de género e interseccionales porque, si no, no se contaría con unos datos reales a la hora de hacer leyes”.

Blanca Pacheco Lupercio, directora ejecutiva de la Fundación María Amor, Red Nacional de casas de Acogida de Ecuador, contó como en su país “el movimiento feminista ha trabajado durante los últimos 40 años en instar al Gobierno y a las autoridades a generar política pública que dé respuesta a las necesidades de las mujeres. Pero en esta política hay una brecha muy grande entre lo que dice el texto y lo que vivimos las mujeres en el día a día. Esa brecha no nos permite avanzar”.

“La interseccionalidad, desde nuestra organización, nos parece fundamental para incorporar los elementos de esa interseccionalidad en nuestro día a día. Nos permite tener una mirada más cercana a los efectos de las mujeres en la violencia de género y poder ayudarlas de manera más efectiva”.

“En la casa de acogida, miramos e incorporamos todos los elementos de la interseccionalidad y de la diversidad. Eso nos permitió ir de un programa lineal a un programa integral de acompañamiento y atención. Nos permitió ver lo que estaba pasando a las mujeres en Ecuador”, concluyó Blanca.

“El patriarcado es un sistema de dominación racista y clasista, hostil. No le afecta solamente de manera universal al conjunto de las mujeres, tiene miles de maneras de manifestarse. Las mujeres que sufrimos múltiples discriminaciones, tenemos realmente difícil acceder a las ayudas de protección de las instituciones públicas”

Beatriz Micaela Carrillo de los Reyes, presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Gitanas (FAKALI), expuso que “cuando hablamos de políticas públicas, no se llega a todos los sitios ni a todas las mujeres”, ya que “el papel que hoy estamos haciendo muchas de nosotras es para que esas políticas dirigidas a la igualdad efectiva se amplíen. No hay otra forma de hacerlo que desde las instituciones, porque si no remueven los obstáculos, es muy complicado y muy difícil cambiar las políticas, por mucho que las luchas vengan desde la calle”.

“El patriarcado es un sistema de dominación racista y clasista, hostil. No le afecta solamente de manera universal al conjunto de las mujeres, tiene miles de maneras de manifestarse. Las mujeres que sufrimos múltiples discriminaciones, tenemos realmente difícil acceder a las ayudas de protección de las instituciones públicas. En el caso de las mujeres gitanas, nos condenan a la pobreza”.

“Las políticas que han venido desarrollándose, han sido políticas muy débiles. Tenemos que luchar contra estereotipos y etiquetas para ir junto con nuestras hermanas feministas. No todas partimos del mismo punto de origen, necesitamos equidad para ello”, explicó Blanca.

En cuanto a las manifestaciones de las violencias machistas que sufren de forma específica las mujeres gitanas, Blanca expuso que “internamente existe un tabú porque los primeros obstáculos que nos encontramos son la desconfianza mutua de la propia realidad gitana y el rechazo de los derechos que nos deben otorgar a las mujeres. Esa desconfianza y discriminación que ha empobrecido al pueblo gitano, a la hora de tratar la violencia de género existen reticencias a poner denuncias”. Entre otras cosas, “porque las mujeres gitanas somos las que mayor peso llevamos de la cultura.”

“Para tumbar al patriarcado hay que hacerlo desde la sororidad y tenemos que llevarla a la práctica diaria. Las mujeres que estamos en una situación donde el sistema nos ha vulnerabilizado, tenemos que trabajar unidas y coordinadas para conquistar parcelas de poder en la igualdad y en la justicia social”.

Silvina Monteros Obelar, integrante de la Red de Mujeres Latinoamericanas y del Caribe en España, declaró que “la ley en España contra la violencia de género ha supuesto un avance en muchos aspectos, pero en las mujeres migradas se cruza con la ley de extranjería y supone un problema para nosotras. Seguimos encontrando una serie de barreras para el acceso a la protección, pero estas barreras no son visibles si no se aplica una barrera interseccional en el abordaje”, ya que la “perspectiva interseccional nos hace no solo poner el foco sobre las mujeres, si no ver qué está pasando con los hombres agresores”.

“Internamente siempre procuramos tener un proceso continuo de reflexión, de formación, fortalecimiento interno y cuidado mutuo. Para así originar una red de apoyo y sentirnos acompañadas en la soledad en la que muchas nos encontramos a causa de las migraciones”, concluyó Silvina.

Foto: archivo AmecoPress
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Pie de foto: participantes: Tania Sordo, Blanca Pacheco, Beatriz Micaela, Silvina Monteros
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