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La Federación de Mujeres Jóvenes muestra la cara oculta de las dietas milagro

22 de diciembre de 2020.

Por Redacción AmecoPress

Madrid | Sociedad | Salud | Salud y género | Campañas



Las dietas de moda no tienen en cuenta las necesidades nutricionales, oprimen a las personas que no encajan en una imagen de “salud” específica, dañando su salud mental y física y nos hacen sentir culpables por no controlarnos


Madrid, 22 dic. 20. AmecoPress.- La Federación de Mujeres Jóvenes lanzó la campaña ‘Cultura de la Dieta’, activa desde el 30 de noviembre, con motivo del Día Internacional de Lucha contra los Trastornos de Conducta Alimentaria (TCA), y presente durante todo este mes de diciembre.

La organización explica en esta campaña que la ‘Cultura de la Dieta’ es un sistema de creencias y mitos aprendidos. Uno de ellos es premiar la delgadez diciéndote que solo así podrás alcanzar la felicidad y el éxito. Además, en las dietas no te cuentan que aparece la ansiedad y el efecto rebote.

Las dietas de moda no tienen en cuenta las necesidades nutricionales. Por otra parte, muchas de las dietas oprimen a las personas que no encajan en una imagen de “salud” específica, dañando su salud mental y física. También nos hacen sentir culpables por no controlarnos, no se basa en parámetros reales de salud y la belleza y el nutricionismo son negocios multimillonarios.

El ayuno intermitente

Esta dieta consiste en realizar ayunos de un tiempo determinado (8, 12, 16 horas diarias) e ir reduciendo las comidas a tres (desayuno-comida-cena), dos (desayuno-comida) o solo una comida al día. Además, las personas que siguen esta dieta alternan días de ayuno con días de comer.

Los mitos que imponen a esta forma de alimentación son: aumenta la esperanza de vida; saludable (reduce el colesterol, mejora la sensibilidad a la insulina y el aparato digestivo descansa); y para realizarla no tienes que hacer esfuerzos.
La realidad es que esta dieta crea una situación de estrés para el organismo y disminuye el gasto metabólico. Tampoco hay una evidencia científica de su beneficio en humanos a largo plazo. Además, provoca ansiedad y da una falsa sensación de que puedes comer todo lo que quieras y “arreglarlo”con ayunar. También hay que resaltar que favorece los episodios por atracón y la aparición de TCA.

La dieta del limón

Consiste en beber de 4 a 8 vasos al día de agua tibia con limón, comer solo frutas y verduras cocidas y restringir hidratos de carbono, carne roja y grasas.

El mito de esta dieta es que muchas personas dicen que es saludable porque es antioxidante, mejora el sistema inmune, es antiinflamatorio, reduce el colesterol, ayuda a la digestión y se pierde peso rápidamente y sin esfuerzo.

La realidad es que te obliga a restringir alimentos y nutrientes fundamentales. Es tan nociva para la salud que solo se puede seguir durante 5 días, porque causa: anemia, pérdida de masa muscular, diarrea, cansancio, pérdida de elasticidad de la piel, retención de líquidos, acumulación de placa en los dientes y mal aliento.

Se necesita ejercicio físico intenso acompañando a la dieta para perder peso. No hay evidencia científica de su beneficio en humanos a largo plazo y favorece la aparición de TCA.

La dieta Keto

Esta dieta consiste en llevar una alimentación baja en hidratos de carbono, alta en grasas y moderada en proteínas. El cuerpo entra en un estado de “cetosis” y quema la grasa para obtener energía.

El mito es que es saludable porque disminuye la presión arterial, retrasa los efectos del envejecimiento, disminuye los niveles de glucosa en sangres, mejora la calidad del sueño y el estado de ánimo.

En realidad te obliga a restringir alimentos como frutas, cereales u hortalizas. Provoca pérdida de masa muscular, estreñimiento, déficit de vitaminas, resistencia a la insulina a largo plazo, aumento del colesterol en sangre, inapetencia, dolor de estómago, vómitos o náuseas, olor afrutado del aliento, dificultad al respirar, boca seca y decaimiento general. Además, también favorece la aparición de TCA.

Especial Navidad

La federación reflexiona sobre el sentimiento de culpa que aparece en las cenas navideñas: “la Navidad acaba siendo un suplicio entre los excesos, la culpa del día después y los juicios sociales sobre nuestro cuerpo. La comida adquiere una gran importancia social y las exigencias para el año nuevo son imposibles de cumplir”.

Los propósitos de año nuevo que proponen desde la organización son: aprender a sentir la saciedad; hacer ejercicio para sentirnos bien y no para perder kilos; se acabaron los juicios de valor sobre los cuerpos; buscar hábitos saludables con la alimentación; y dejar de lado la cultura de la dieta y querernos tal y como somos.

Foto: archivo AmecoPress
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