Caminando Fronteras contabiliza 2.170 muertes de migrantes en las rutas hacia España en 2020
Madrid, 30 dic. 20. AmecoPress.- 2.170 personas murieron en las rutas hacia España en 2020, ha denunciado este martes el colectivo Caminando Fronteras. Y los datos serán incluso peores, según explican desde la organización, que contabiliza exhaustivamente las muertes y desapariciones de personas que buscan un futuro mejor, gracias a su sistema de alertas telefónicas realizadas por las personas migrantes servicios de rescate, redes de familiares y defensores de Derechos Humanos en terreno y por los testimonios de las familias de las desaparecidas.
Según ha explicado en rueda de prensa Helena Maleno, periodista especializada en migraciones y trata de personas y portavoz de este colectivo, las personas que han muerto y desaparecido en el mar tratando de llegar a España han aumentado un 143 por ciento respecto a 2018, cuando contabilizaron más de 800. "Estos números son un fracaso y una vergüenza. Son los más mortíferos de los últimos años", ha dicho.
El enfoque del control migratorio por encima del derecho a la vida se ha visto reflejado en el desmantelamiento, la precariedad de los diferentes servicios de salvamento y la falta de coordinación entre ellos. “Hemos detectado también laxitud ante las llamadas de auxilio, incluso cuando las embarcaciones proporcionaban datos sobre la posición donde se encontraban”, aseguran desde el colectivo, enfatizando que “en algunos casos la tardanza en la reacción de los servicios de rescate ha provocado muertes evitables.”
Del total de personas fallecidas, 2.082 están desaparecidas y solo 88 cuerpos han sido recuperados, algo que Maleno ha tildado de “vergonzoso” pues “un 95 por ciento de los cuerpos no aparece”.
La pandemia del covid-19 ha forzado la expulsión de poblaciones de sus territorios ante el empobrecimiento de los mismos, siendo un factor importante en el movimiento de personas en la Frontera Occidental Euroafricana en este año 2020. Asimismo, las políticas de la disuasión implementadas por los Estados y que enriquecen a las empresas de armamento inversoras en el control migratorio, han provocado la apertura de rutas más peligrosas con altas tasas de mortalidad. Desde hace meses la organización viene alertando del impacto que sobre el derecho a la vida tendrían la reactivación de la Ruta Argelina en el Mediterráneo y la Ruta Canaria en el Atlántico.
La criminalización y la persecución de las personas que migran son factores que influyen en la mortalidad de forma decisiva. Hasta los propios familiares son víctimas de ello y tardan en lanzar su denuncia, lo que dificulta una búsqueda activa. En Senegal ya se han sentado precedentes, donde un padre ha sido encarcelado tras morir su hijo en una patera.
La estigmatización y culpabilización de las familias está presente en cada uno de los países de origen como de tránsito y destino de las personas migrantes. La organización expone que durante su trabajo ha recibido cientos de quejas de familiares que han sido criminalizados al acercarse a comisarías españolas para denunciar una desaparición en el mar; en algunos de los casos no pudieron ejercer el derecho a poner una denuncia.
Durante la rueda de prensa, Maleno ha pedido “más implicación a los distintos ministerios del Gobierno”, como el de Inclusión o el de Igualdad, que debería haber actuado en casos de “violaciones de derechos humanos a mujeres en Canarias”. También ha denunciado las situaciones que se han vivido este año en campamentos que “no son dignos” y ha acusado al resto de comunidades autónomas de “falta de solidaridad” para la acogida.
Por todo ello este sistema de control migratorio que solo beneficia a las industrias de armamento y a las industrias criminales, ha de cuestionarse en aras de la defensa del derecho a la vida.
Desde Caminando Fronteras exigen mayor coordinación entre servicios de rescate y mayores medios materiales y humanos para la defensa de los Derechos Humanos; mayor sensibilización de los actores que intervienen en los procesos de rescate, acogida e identificación de personas desaparecidas; fin de la criminalización de la autoorganización migrante que ofrece resortes que palia la mortalidad; fin de la criminalización de las familias tanto en la protección de la vida de sus seres queridos; y reconocimiento por parte de los estados de las víctimas de las fronteras, y la implementación de instrumentos para facilitar información a las familias.
La ONG recuerda que “las personas desaparecidas tienen derecho a ser buscadas, y las muertas a ser identificadas, informadas a sus familias y enterradas con dignidad”, para concluir que “las luchas protagonizadas por los pueblos en movimiento son luchas que, ante los intereses perversos de los Estados, defienden la vida”.
Foto: AmecoPress
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Internacional – Mujeres migrantes – Derechos humanos. 30 dic. 20. AmecoPress.




