Lidia Fernández Montes presenta su libro “El tratamiento de la violencia contra las mujeres en los programas electorales. La política del simulacro”

Análisis de la violencia contra las mujeres en clave electoral

6 de abril de 2021.

Por Aroa López Naranjo

Política | Situación social de las mujeres | Política y género | Políticas de Igualdad | Estudios de genero



Cambiar el programa electoral de Ciudadanos en 2015 por el de Vox en las elecciones generales de 2019, mantendría unos resultados parecidos, ya que sus posicionamientos en cuanto a la violencia contra las mujeres son muy similares y totalmente ambiguos


Madrid, 5 abr. 2021. AmecoPress.- Lidia Fernández Montes, presidenta del Forum Feminista, Doctora en Estudios Interdisciplinares de Género por la URJC y miembro del grupo de investigación de Alto Rendimiento en Feminismo y Género de la URJC, presentó su libro “El tratamiento de la violencia contra las mujeres en los programas electorales. La política del simulacro" en última sesión del Seminario Permanente de Violencia de Género del Instituto de Estudios de Género UC3M.

La autora afirma que “la violencia contra las mujeres representa una brutal manifestación de la desigualdad entre mujeres y hombres, como así se recoge en la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. Es expresión, por tanto, de una jerarquía sexual según la cual las mujeres tienen mandato de obediencia y sumisión a los varones”.

Su libro analiza la violencia contra las mujeres desde un enfoque multidisciplinar que se nutre de diferentes disciplinas como la teoría feminista, la ciencia política o el derecho. En concreto, en este análisis, la autora analiza las propuestas programáticas y las políticas públicas que los principales partidos de ámbito estatal, Partido Popular, Partido Socialista Obrero Español, Podemos y Ciudadanos, plantearon para erradicar dicha violencia en las elecciones generales de diciembre de 2015 y junio de 2016.

Estas elecciones se sucedieron en un contexto de cambio en el que el sistema de partidos, conocido hasta la fecha, había pasado de un bipartidismo imperfecto a un sistema con cuatro formaciones políticas determinantes. “Y, a su vez, en un momento concreto donde, afortunadamente, la violencia machista había irrumpido en la agenda mediática tras la multitudinaria marcha estatal del 7N que reclamó que ésta fuera considerada una "Cuestión de Estado". Pero, si bien es cierto que dicha reivindicación contó con el apoyo, casi unánime, de todas las formaciones políticas, no lo es menos que el análisis de las propuestas programáticas concretas para abordar la cuestión, distaron mucho de responder a tal demanda. Era, pues, ¿compromiso político o política del simulacro? Y es, precisamente, este interrogante el que se aborda en esta monografía, que detalla, analiza y compara las propuestas concretas en materia de violencia de género de las citadas formaciones políticas” explica la autora.

“Violencias contra las mujeres: visible, invisible, simbólica, estructural…”

En primer lugar, Lidia Fernández contextualiza la violencia contra las mujeres en política desde lo privado a lo público, pone en relevancia la obra de Flora Tristán, u otras teóricas que hablaban de la esclavitud de las mujeres obreras en sus hogares, cuando ya se hablaba de otro tipo de opresiones en la agenda pública, sin embargo, no se tenían en cuenta las que sufrían las mujeres por el hecho de serlo. Lidia hace un repaso desde Stuart Mill, pasando por Engels hasta llegar a Kate Millet, que habla del dominio sexual como la ideología más profundamente arraigada, que cristaliza el concepto de poder.

La autora también contextualiza la violencia contra las mujeres como una violencia que se expresa de diferentes maneras: físicamente, psicológicamente, también puede ser económica, sexual, simbólica, o producirse a través de micromachismos. Además, se lleva a cabo en la familia, la comunidad, o el estado. Fernández también explica que existe violencia visible e invisible, directa a través de insultos, agresiones o amenazas; estructural, como la división sexual del trabajo, o cultural, abarcando todo lo simbólico, como los últimos ataques que se han llevado a cabo contra los murales feministas. Además, la experta denuncia que “faltan muchas mujeres en el mundo por culpa de las políticas de natalidad, se estima que en el mundo habría 180 millones de mujeres más sin estas políticas, que son violencia contra las mujeres.

La violencia contra las mujeres en clave electoral

Tras la introducción, la autora explica que el programa electoral de los partidos o candidaturas políticas es el único texto donde se puede conocer qué hará la formación en caso de que llegase a gobernar. En el caso de España, se comienza a tematizar la violencia contra las mujeres como un tema público de debate a partir del año 1986.

En las elecciones generales de diciembre de 2015 y 2016, en función de los diferentes programas electorales, la autora analiza que el Partido Popular apenas le dedica espacio a la cuestión, el PSOE algo más, y ambos definen la violencia contra las mujeres como Violencia de Género. Además, el partido que más habla sobre la violencia estructural hacia las mujeres es la actual Unidas Podemos, aproximándose a términos como violencias machistas, frente a Ciudadanos, que dedica únicamente 7 palabras en todo su escrito a este tipo de violencia, además, nombrada como violencia intrafamiliar o doméstica.

Además, desde el posicionamiento institucional, no todos los partidos querían llevar a cabo un Pacto de Estado contra la violencia machista.

En cuanto a las propuestas programáticas, el PP centró su campaña en la corresponsabilidad, frente al PSOE que incurrió en la creciente imposición de custodias compartidas, además de recuperar el Instituto de las Mujeres como un organismo específico. Por parte de Podemos, se encuentran varias incoherencias programáticas como hablar de crear una Secretaría de Estado específica a la vez que se proponía la creación de un Ministerio de Igualdad y Solidaridad, mientras que la formación naranja proponía cuestiones como crear guarderías en las empresas, además de proponer como tema de debate en la agenda pública la gestación subrogada.

Conceptualizar es politizar

En conclusión, durante las Elecciones Generales de 2015 y 2016 ningún partido o formación política llevó a cabo un posicionamiento político con perspectiva de género. Para poner fin a esta dinámica en la política institucional española, la autora propone escuchar más a las asociaciones feministas y a las víctimas de estas violencias, al igual que para la toma de decisiones en el mundo laboral se tiene en cuenta a sindicatos y patronales. También propone compromisos específicos y no genéricos, ya que no se llegan a concretar en políticas públicas. Además de una falta de visibilidad de la violencia sexual en los programas electorales de esos años, y explica que fomentar la igualdad de género desde la política institucional es clave para erradicar la violencia contra las mujeres.

En cuanto a la actualidad, Lidia Fernández analiza que si cambiásemos el término “violencia sexual” por “violencia institucional” nos encontraríamos en la misma tesitura, además, en clave electoral, cambiar a Ciudadanos por Vox, mantendría, una vez más, los mismos resultados, ya que sus posicionamientos en cuanto a la violencia contra las mujeres son muy parecidos.

Fotos: Archivo AmecoPress


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