Las autoridades españolas anteponen el control policial y migratorio a la identificación, protección y asistencia de las víctimas de trata
Madrid, 19 oct. 20. AmecoPress. La ONG Amnistía Internacional publicó el nuevo informe Cadenas Invisibles: Identificación de víctimas de trata en España. Cuenta con testimonios de policías, abogadas, diferentes ONGs y víctimas. Alerta de la despreocupación de las autoridades españolas para la identificación de personas víctimas de trata y como solo las utilizan como prueba para la investigación, sin la asistencia ni protección adecuada.
España es uno de los países de mayor recepción tanto de migrantes como de personas refugiadas. El aumento de víctimas de trata (muchas menores) se debe en gran medida a la falta de un sistema multi-agencial de detección temprana y a una descoordinación de todos los mecanismos. También, el estereotipo de víctima de trata estipulado impide que otras personas sean reconocidas como tal. Hay que tener en cuenta que muchas mujeres y menores llegan sin haber sido explotadas y el tratante les está esperando en tierra.
La magnitud del problema es mayor que lo que muestran los datos. Entre 2013 y 2019 al menos 75.000 personas se encontraban en situación de riesgo de trata según datos del Gobierno y finalmente solo 1.000 fueron consideradas como tal.
Otro inconveniente es que la identificación de las víctimas de trata recae en los cuerpos de seguridad del estado obviando la perspectiva de género y protección. Son tomadas como mera prueba del delito y su identificación como tal no es prioridad. En los último tres años el número de personas en riesgo de trata varía entre el 1,4 y el 1,5%. En 2019 de las 2.834 personas en riesgo de trata según datos de la Dirección General de la Policía, solo 42 fueron detectadas como víctimas. El año anterior, de las 9.135, entre ellas 6 menores, solo 128 han sido identificadas y en 2017, de 10.111, 155 fueron reconocidas como tal.
Los flujos migratorios, mujeres y niñas
El 99% de las víctimas detectadas de trata con fines de explotación sexual a nivel global son niñas y mujeres. Esto evidencia que no se puede conocer el contexto y las consecuencias si no se establece una investigación con perspectiva de género. La pobreza y la falta de oportunidades laborales, la violencia de género, los conflictos armados y las crisis humanitarias son los principales factores para el desarrollo de la trata de mujeres y niñas según un informe de 2018 de Naciones Unidas.
La trata se vincula de forma permanente con los procesos migratorios. La desigualdad a las que se enfrentan, sobre todo, mujeres y niñas tanto en los países de origen como en los emisores es un caldo de cultivo. Como expone el informe de Amnistía, aquellas políticas migratorias criminalizadoras y restrictivas influyen en la creación de redes para el tráfico de personas migrantes y refugiadas. En 2018, Frontex indicaba que Europa se había convertido en un mercado de explotación de víctimas sexuales y laborales.
La normativa vigente
Es importante destacar que en el año 2000, mediante el Protocolo de Palermo se establece una definición de trata de forma internacional donde incluye que se deben implementar enfoques de protección y asistencia a víctimas y no solo la persecución del delito y prevención.
Existen numerosas medidas para actuar contra la trata en cualquier estado. El problema está en la despreocupación para detectarla y en la aplicación de un protocolo de actuación. La práctica en España es un caos. Solo se obtienen datos de trata a través del Centro de Investigación contra el Terrorismo y el Crimen Organizado donde reflejan solo a aquellas víctimas identificas tras una investigación.
La identificación
El gran problema es detectar el delito de trata. En España la competencia es exclusiva de los cuerpos policías lo que complica aún más la situación. Algunas de las víctimas en las entrevistas muestran su desconfianza hacía la policía. Además si se encuentran en situación irregular no quieran acudir a pedir ayuda por miedo a ser deportadas. “No puede ser que el mismo agente que te persigue sea el que te tiene que proteger” argumenta un responsable de Ecos do Sur, A Coruña.
Son las ONGs las encargadas de la identificación de víctimas de trata y también las que ofrecen protección y asistencia. Pero el trabajo no es coordinado entre policías y ONGs. Muchas veces las autoridades no saben detectar a una víctima de trata porque no sigue el estereotipo fijado o porque las entrevistas que hacen al llegar a España se desarrollan en grupo. Otras veces, las ONGs han denunciado que se han enterado por los medios de comunicación la desarticulación de una red de trata sin contar con ellas para acudir y dar asistencia a las víctimas que se puedan encontrar. “Prima más el tema migratorio. Se las considera migrantes irregulares, hay prejuicios de género, no dejan ver la problemática de la víctima, el tratamiento es incorrecto. No hay voluntad de averiguar si es una víctima de trata y por qué ha venido.” Es el testimonio de Montserrat Linares, abogada experta en género, recogido en el informe.
Los testimonios aportados por el personal de algunas organizaciones y por ACNUR indican que no hay protocolos de desembarco que puedan desvelar situaciones de riesgo o trauma. “Muchas han sufrido abusos y agresiones sexuales. Quizá una mediadora cultural experta en trata pudiera ayudar en los primeros momentos” aporta Cora Recio, experta en trata. Representantes de organizaciones denuncian que las autoridades no les llaman cuando se produce la llegada de mujeres a las costas. “Las mujeres no hablan, dicen lo mínimo. Es imposible detectar si hay o no víctimas de trata. En Málaga hay cuatro abogados, con independencia de la gente que llegue” denuncia una abogada del turno de oficio en Málaga.
El 23% de las víctimas de trata identificadas en Europa eran menores de edad. Frontex a alertado que va en aumento y muchos de las menores caen en redes de trata a su llegada a Europa.
Recomendaciones para revertir la situación
Amnistía Internacional ha detallado varias medidas tanto a largo como a corto plazo para la prioridad de detectar y proteger a víctimas de trata con fines de explotación sexual:
- Reforzar la identificación en costas contando con la presencia de personas expertas en derechos humanos y en trata para que puedan entrar en contacto con las personas nada más llegar. Que no sean vistas como pruebas de un delito.
- Garantizar que todas las personas migrantes y refugiadas reciban toda la información sobre sus derechos.
- Impulsar la creación de unidades especiales en extranjería y género para atender a las mujeres víctimas de trata en los colegios de abogados.
- El Personal de la Administración y otras autoridades que puedan estar en contacto con víctimas de trata tengan una formación especializada, con perspectiva de género y obligatoria para detectar otras posibles víctimas.
- Mejorar la recogida de datos desagregados por diferentes variables para poder tener mayor información sobre el problema.
Foto: archivo AmecoPress cedida por Amnistía Internaciona.
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Estado Español – Violencia de género – Trata – Mujeres migrantes – Estudios de género. 19 oct. 20. AmecoPress



