La Federación Mujeres Jóvenes muestra las variables para alcanzar ‘Noches seguras para todas’
Madrid. 14. oct. 2020. AmecoPress.- Hoy miércoles 14, a las 12:00, daba comienzo la rueda de prensa telemática “Noches seguras para todas” en la que se han expuesto los objetivos y las conclusiones del estudio realizado por la Federación Mujeres Jóvenes sobre las discriminaciones machistas y las violencias sexuales que se dan, hasta la normalización, en el contexto del ocio nocturno.

Metodología del estudio
Mónica Saiz, autora de la investigación llevada a cabo, ha explicado detalladamente el proceso de la misma. Los métodos de estudio realizados han sido dos: Por un lado los grupos de conversación, con ocho muestras de seis jóvenes procedentes de diferentes puntos de España, formados por tres chicas y tres chicos, segregados por sexo para así no condicionar su forma de percibir el contexto del ocio nocturno y generar confianza colectiva. Las edades comprendidas han sido desde 15 a 35 años, de distintos niveles formativos y diferentes zonas de procedencia: Madrid, Valencia, País Vasco, Navarra, Canarias. Por otro lado, se ha realizado un análisis de las denominadas Rutas de Vuelta a Casa, un espacio-tiempo ignorado pero igual de peligroso.
Conclusiones
En primera instancia, Mónica destaca que una de las conclusiones se basa en la diferenciación de jóvenes con conciencia de género, aquellos que son capaces de visualizar las violencias sexuales. Este problema probablemente provenga del concepto jurídico por el cual se contempla la violencia únicamente como el uso de la fuerza física. En relación a esto, también se observa que, sobre todo las mujeres si conciencia de género no son capaces de clasificar estas acciones como violencia sexual si provienen de una persona conocida. Así, defiende la coordinadora que "la violencia machista no solo se da por un desconocido en un callejón oscuro".
Otra de las principales conclusiones es que las mujeres jóvenes sufren una usurpación de su tiempo de ocio por parte de aquellos hombres que las interpelan sexualmente de manera constante, ya que el ocio nocturno se percibe como un escenario de mayor permisividad a actitudes machistas. Las jóvenes denuncian que son desde lo más sutiles hasta verdaderas violaciones de su integridad: miradas continuas y molestas, comentarios y apelaciones directas, acercamientos e invasión del espacio personal, tocamientos intencionados y no deseados, amenazas con violencia y agresiones con uso de fuerza, entre otras.
El estudio realizado ha servido también para visibilizar el hecho de que las mujeres racializadas sufren un tipo de violencia sexual muy concreta derivada, no solo del machismo, sino del racismo. Tras el testimonio de diferentes mujeres con procedencia africana y latinoamericana, se ha observado que se realiza una denominada "hipersexsualización" que da lugar a determinadas conductas por parte del agresor, como fijación por partes partes de su cuerpo o idealización sexual. "Incluso algunos hombres de la propia muestra hicieron referencia a las mujeres racializadas como "chicas fáciles, porque son más calientes"".
Según el estudio, los hombres agresores llevan a cabo estrategias definidas para acceder al cuerpo de sus víctimas como sumisión química oportunista; aprovechando el consumo voluntario de las mujeres, sumisión química proactiva; mediante el uso de sustancias ocultas, acción en grupo; en las que los varones reafirman su ideal de masculinidad, aprovechamiento o búsqueda de la situación propicia; generalmente cuando las jóvenes se encuentran aisladas, y la denominada “camaradería masculina”; relación cordial entre hombres de diferentes grupos idealizando la posesión del sector femenino del grupo.
Finalmente, desde Mujeres Jóvenes se hace referencia con mayor fijación al error de eximir a los agresores de su culpabilidad apoyándose en el contexto del alcohol o cualquier tipo de droga. De la misma manera, nunca se debe incurrir en culpabilizar a la mujer del hecho de ser agredida recurriendo a argumentos tales como su actitud o su forma de vestir. La verdadera culpa de la violencia sexual siempre es del que la ejerce.
Si eres víctima de cualquier tipo de violencia de género no dudes en llamar al 016.
Foto: Archivo AmecoPress. Cedido por la Fundación Mujeres Jóvenes.
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