Entrevista

Hablemos de la menstruación

21 de enero de 2021.

Por Gloria López

Madrid | Sociedad | Salud y género | Libros



La fundadora de CYCLO, Paloma Alma, ha recogido su propia experiencia y la de muchas mujeres en un libro con el objetivo de ayudar a reconciliarse con la menstruación y empezar a vivirla de manera “positiva, sostenible y libre de tabúes”


Madrid, 21 enero. 21. Amecopress. La fundadora de CYCLO, Paloma Alma, ha recogido su propia experiencia y la de muchas mujeres en un libro con el objetivo de ayudar a reconciliarse con la menstruación y empezar a vivirla de manera “positiva, sostenible y libre de tabúes”. El libro, ‘CYCLO: Tu menstruación sostenible y en positivo’ (Montena), parte, como todo el proyecto, de la experiencia personal de la propia autora, quien durante años sufrió con la regla, enfrentando infecciones, reacciones alérgicas y agobio, hasta que supo que era alérgica a las compresas y tampones. Decidió cambiar el enfoque con el que se nos educa y dejar de verlo como algo estrictamente personal para convertirlo en una cuestión pública.

Una de las cosas que más sorprende al leer Cyclos es el reconocimiento de lo poco que sabemos acerca de una experiencia que nos acompaña mes a mes, durante años. No es que menstruar pase desapercibido, es que tenemos poca información. ¿Por qué este desconocimiento?

Básicamente porque todavía no hemos terminado de entender la importancia que tiene, aunque hayamos avanzado mucho en los últimos años. Nos sigue costando asumir que no es solo un aspecto privado de las mujeres, sino que afecta a todas las relaciones que tenemos, personales, laborales, a nuestro modo de trabajar y relacionarnos con el mundo que vivimos. El gran cambio es que, con la democratización de internet, cualquiera puede compartir aquello que sabe y hay más información. Pero hasta ahora no estaba en esa agenda de cosas importantes, cuando la menstruación nos acompaña más de la mitad de nuestra vida, una semana al mes más o menos. ¿Cómo no va a ser importante?

Hemos naturalizado que la regla duele y eso hace que lo vivamos como algo que no se puede cambiar y que nos acompaña. Al no mirar el dolor, se tapan enfermedades, por ejemplo.

El peligro de dar por sentado que la menstruación duele, es ignorar la causa del dolor. Es verdad que se nota que menstruamos, tu cuerpo está pasando por un proceso increíble y sacando cosas que no necesita y le pasan cosas. Pero lo que hay que medir es si siento dolor o si siento molestias. Porque un dolor incapacitante que te impida llevar a cabo tu vida normal, no puede ser. Pero muchas veces sucede que vamos al médico o al ginecólogo para consultar ese dolor y nos dicen que es normal, nos recetan la píldora o ibuprofeno y a seguir. Pero la píldora no acaba con el dolor, lo que hace es suprimir el ciclo menstrual y entonces, no estamos investigando por qué duele. Nadie nos recomienda, ante ese dolor, que vayamos a un nutricionista especializado en el cuerpo de las mujeres, por ejemplo, cuando hay muchas cosas que modificando nuestra alimentación pueden mejorar. Si hay dolor incapacitante hay que mirar y saber que ahora mismo contamos con muchos recursos y profesionales para hacerle frente como por ejemplo la fisioterapia del suelo pélvico. Es cuestión de informarse y ver todas las opciones que tenemos.

También hay enfermedades vinculadas a ese dolor que precisamente porque son las mujeres quienes las padecen han permanecido ocultas y no ha habido mucha investigación, como la endometriosis. Y es solo un ejemplo.

Efectivamente. Mi experiencia es una muestra de lo que estamos hablando. Yo me acerqué a este mundo de la menstruación porque lo pasaba muy mal, me dolía, me afectaba mucho a nivel psicológico, …empecé a interesarme, descubrí la copa menstrual y me di cuenta de que lo que me pasaba es que tenía alergia a los tampones.
Hasta hace muy poquito no había mujeres a cargo de investigaciones científicas. Ha sido gracias a investigadoras y ginecólogas como Enriqueta Barranco – de la Universidad de Granada- que hemos conocido muchos elementos de la sangre menstrual, que a través de ella desechamos residuos tóxicos, que la sangre menstrual contiene células madre… Por fin tenemos mujeres que pueden darle prioridad este tipo de investigación.

La copa menstrual: un método sano y sostenible poco conocido porque no es rentable desde el punto de vista comercial

Llama la atención la poca difusión que se le da a la copa menstrual a pesar de que tiene muchos beneficios, entre otros, desde el punto de vista ecológico.

En primer lugar, la copa menstrual no es interesante desde el punto de vista empresarial, porque una unidad dura hasta 10 años, imagina lo que supone esto en la venta mensual de otros productos como compresas o tampones que, además, si te generan molestias, la misma marca tiene productos para ayudarte como gel íntimo…. Al final son intereses económicos.

Las empresas que estamos potenciando el uso de la copa somos muy pequeñas y no tenemos capacidad para poner un anuncio en televisión. Además, hay una cosa importante que es la educación menstrual, una mujer no va a empezar a usar la copa por ver un anuncio, se lo piensa mucho y necesita información porque es algo muy diferente a lo que estamos acostumbradas. Es algo que te obliga a ponerte en contacto con tu cuerpo, a tocar tu sangre y verla tal y como es (no como las compresas y tampones que “neutralizan” el color). Una copa no se vende sola, necesita de educación menstrual. Igual que las compresas de tela. A través de los anuncios nos venden una menstruación en la que no pasa nada, que hay que invisibilizar, hay que seguir al mismo ritmo, te va a apetecer hacer el pino… Es muy diferente a lo que pasa en la menstruación.

Las chicas y chicos más jóvenes hablan más de esto, ya no es necesario ocultar la compresa en el bolsillo del pantalón para ir al baño. Pero a pesar de todo, ¿no sería interesante incluir la educación menstrual en los centros educativos?

Totalmente. Nosotras damos algunos talleres y la respuesta es muy buena, de ellas y de ellos. Yo tenía mis reticencias a que vinieran chicos, pensaba que iban a tratar de molestar, pero la experiencia ha sido muy buena, lo viven muy naturalmente, nada de reírse y de ridiculizar, al revés, se ayudan. Es imprescindible meter esta educación en el currículum escolar. También la educación sexual. Cuando hablamos y lo desmitificamos, la respuesta es muy buena. Los niños y las niñas tienen mucha capacidad y comprenden perfectamente.

En tu libro hablas de adaptar tu vida durante los días que tienes la regla. Hay países donde está permitido cogerse la baja laboral por este motivo. ¿Nos escucharían si pedimos eso?

Creo que hay que reflexionar. En Japón, que es uno de los países donde está permitida la baja laboral por ese motivo, las mujeres no la piden porque al final crea un sesgo de género y un conflicto. Lo que hay que hacer es educarnos entre todos. Como trabajadoras, como empresas. Ya se puede hacer mucho si nos autoeducamos y tenemos en cuenta el ciclo. A veces, en las pequeñas empresas, que tienen en cuenta más el factor humano, se genera una confianza en la relación y la trabajadora puede irse a casa o trabajar a menor ritmo si está con la regla pasándolo mal. Es complejo, porque entran muchos factores y se compromete también la intimidad. Pero es importante tener en cuenta todas las fases del ciclo y comprender que la productividad es dar lo mejor de ti misma en cada fase.

¿Qué es CYCLO menstruación sostenible?

Es un proyecto en el que nos centramos en ayudar a las personas que menstrúan a reconciliarse con su menstruación. Y eso lo hacemos por dos plataformas: mediante la tienda online donde van a encontrar productos y recursos para una menstruación sostenible y mediante la educación menstrual, a través de la escuela online y de los talleres presenciales.

Fotos archivo AmecoPress, cedidas por CYCLO


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