Seminario de masculinidades

“En las políticas de igualdad no hay acciones diseñadas para que los varones cambien sus actitudes o acciones”

26 de noviembre de 2020.

Por Lydia Navarrete López

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A la hora de prevenir y actuar contra la violencia de género, la mayoría de las acciones van dirigidas a mujeres y no a hombres, cuando son la causa del problema: eso también es machismo


Madrid, 24 nov. 20. AmecoPress.- El pasado jueves 19 de noviembre la Delegación de Gobierno Contra la Violencia Machista organizó ‘Masculinidades: machismo es violencia. Sobre masculinidades y otras formas de combatir desde la raíz’, el segundo del ciclo de seminarios sobre violencias machistas, en torno al 25 de noviembre, con motivo del Día Internacional Contra las Violencias Machistas.

Este seminario estuvo enfocado en la construcción de las masculinidades y su relación con las violencias machistas. “El enemigo de la igualdad no somos los hombres uno a uno, es el patriarcado. Pero también sabemos que si no formamos parte de la solución, formamos parte del problema. Especialmente cuando los hombres somos la mitad de la población que, justamente, ocupa las mayores posiciones de poder”, puntualizó Jesús Generelo Lanaspa, activista histórico del (COGAM), expresidente de (FELGTB) y Consejero Técnico del Ministerio de Igualdad, que fue el encargado de abrir y moderar la jornada.

“La tendencia es representar a las mujeres como sujetos que tienen el problema y grupo objetivo de las medidas, no hay acciones diseñadas para que los varones cambien sus actitudes o acciones”

Jesús preguntó: “¿Consideráis necesario trabajar políticas públicas que aborden directamente las masculinidades como origen de esas violencias machistas? Si es así: ¿por dónde deberían ir encaminadas? ¿Qué se está haciendo bien y qué se está dejando de hacer?”

Octavio Salazar Benítez, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Córdoba, miembro de la Red Feminista de Derecho Constitucional y de la Comisión de Igualdad de esta universidad, expresó que “lo que nos debemos de plantear es una reflexión sobre cómo definimos el poder y las sociedades contemporáneas y cómo el principio de igualdad y de no discriminación han penetrado de manera suficiente en esos dos ejes de los estados constitucionales para poder tener una democracia paritaria. Hace falta trabajar de manera muy urgente en cómo desmontamos una ciencia y un conocimiento que sigue teniendo nombre masculino y a partir de ese nombre masculino identificamos a esa masculinidad con la universalidad”.

“O cambia todo o no cambia nada. No deberíamos de replantearnos cómo distribuir las piezas en el tablero, si no que tendríamos que cambiar de tablero. Porque el tablero que es el que define la realidad dentro de este juego de la convivencia social, que viene definido por la cultura, en este caso el machismo. El machismo es cultura y no es la conducta la que determina la violencia, sino que es la cultura la que hace posible que haya estructuras definidas para que esa violencia se ve como parte necesaria para mantener el sistema injusto de poder, que se basa en que la condición del hombre es superior a la de las mujeres”, explicó Miguel Lorente Acosta, médico forense, profesor titular de medicina legal y asesor de Igualdad en la Universidad de Granada.

Además, “hay una gran parte de los hombres que desde esa construcción de poder no quieren renunciar a sus posiciones de privilegios. Las políticas tienen que ser capaces de generar capacidad de conciencia y generar un compromiso para que, a raíz de esa conciencia, pasemos a la actuación”.

Bakea Alonso Fernández de Avilés, licenciada en sociología por la Universidad de Salamanca y máster en problemas sociales y experta en políticas europeas de género en la Universidad Complutense de Madrid, intervino analizando los planes de igualdad de España, para ver dónde aparecen los hombres y los niños en las medidas: “en las políticas de igualdad no hay un llamamiento al cambio de los hombres, ni siquiera en las medidas o ejes relacionados con la violencia de género. La tendencia es representar a las mujeres como sujetos que tienen el problema y grupo objetivo de las medidas. No hay acciones diseñadas para que los varones cambien sus actitudes o acciones”.

Olmo Morales Albarrán, licenciado en sociología por la Universidad Complutense de Madrid y máster oficial en metodología de la investigación en ciencias sociales, innovaciones y aplicaciones, cerró esta cuestión haciendo referencia a que “la masculinidad es una posición social privilegiada y dominante sobre las mujeres”.

“Los hombres, todo el rato, estamos generando estrategias para seguir saliéndonos con la nuestra con los famosos micromachismos: las pequeñas maniobras cotidianas que llevamos a cabo los hombres para seguir reforzando esa posición de poder”

Olmo puntualizó que “lo que hacemos los hombres en los talleres es mirarnos el ombligo. La idea de ver la masculinidad como una foto muy variopinta de muchos hombres, muy diversos, pero todos privilegiados frente a los mujeres de nuestro entorno. Esta idea nos lleva a esa desidentificación, como por ejemplo de las motos, los coches, los partidos de fútbol, etc., que hace que los hombres no se vean machistas al no verse en esa fotografía de la masculinidad. Eso es lo que estamos transmitiendo, que si no cumples con unos estereotipos ya eres diferente y parece que lo diferente es igualitario y es falso. Estamos engañándonos a nosotros mismos y engañando a las mujeres”.

Añadió que “si seguimos buscando el beneficio propio, en vez de el cambio ético, buscando esa equivalencia existencial con las mujeres, vamos a seguir mirándonos el ombligo, inocentizándonos con esa tendencia exculpatoria que tenemos los hombres. Todo el rato estamos generando estrategias para seguir saliéndonos con la nuestra con los famosos micromachismos: las pequeñas maniobras cotidianas que llevamos a cabo los hombres para seguir reforzando esa posición de poder”.

Morales cerró el seminario con una frase del Maestro Eduardo Galeano “Somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”. Por lo tanto, preguntaba Olmo “¿qué es lo que estamos cambiando los hombres?”

Foto: archivo AmecoPress
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