Día Mundial del Medio Ambiente

El feminismo y el ecologismo “pueden apoyarse mutuamente y enriquecer con el diálogo su comprensión de la realidad de la crisis ecológica que estamos viviendo”

8 de junio de 2021.

Por Andrea de Lucas

Madrid | Sociedad | Ecología | Ecofeminismo | Feminismo



Desde 1974, cada 5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, día establecido por la Organización de las Naciones Unidas y con el que se pretende sensibilizar a la sociedad con los temas ambientales, aumentando su atención y acciones desde las instituciones


Madrid, 5 jun. 21. AmecoPress.- El 5 de junio de 1972 se celebró la Conferencia de Estocolmo, con el medio ambiente como temática principal. Unos años después, en 1977, la Organización de Naciones Unidas (ONU) oficializó esta fecha como el Día Mundial del Medio Ambiente, aunque ya se celebraba desde 1974.

Los objetivos principales de las instituciones son, en primer lugar, concienciar a la población de lo importante que es el cuidado del medio ambiente para el planeta, fomentar la cooperación de todos los países para que el ambiente sea sustentable, y motivar a las personas a convertirse en agentes activos para un desarrollo sostenible e igualitario.

Para este año, el principal foco está puesto en la restauración de los ecosistemas. Desde la Fundación Aquae explican que “los ecosistemas son el sustento de la vida en el planeta”, y que “su cuidado y protección repercute de forma directa en la salud del planeta y sus habitantes”.

Según advierte también la ONU, los próximos diez años son cruciales, por lo que han sacado adelante el proyecto ‘El Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas’ que “tiene por objetivo prevenir, detener y revertir la degradación de los ecosistemas en todos los continentes y océanos”.

Movimientos ecologistas de los últimos años

La Real Academia Española define el ecologismo como el “movimiento sociopolítico que propugna la defensa de la naturaleza y la preservación del medio ambiente”.

Desde hace unos años, la concienciación del cuidado del cambio climático ha ido en aumento, especialmente entre las generaciones más jóvenes. Movimientos como el ‘Fridays for Future’ impulsaron a la gente a salir a las calles exigiendo un mayor respeto por el planeta, y figuras como Greta Thunberg ayudaron a ello.

Desde las instituciones también se están impulsando medidas a largo plazo para intentar revertir los efectos del cambio climático. El pasado 20 de mayo el Gobierno de España anunció el plan ‘España 2050’, que recoge las reformas de aquí a 30 años para reducir el impacto del cambio climático.

Algunas de las medidas que presentaros desde Moncloa, y que contribuyen al cuidado y el sostenimiento del medio ambiente han sido, por ejemplo, proponer prohibir los vuelos que se puedan hacer en tren en menos de 2h y media, intentar frenar el modelo de consumo de usar y tirar, reducir el consumo de alimentos de origen animal, y disminuir también la compra de prendas de ropa y dispositivos digitales.

Dina Garzón, ingeniera y coordinadora de la Red Ecofeminista, nos habló de que, aunque las medidas que se están tomando ahora no son suficientes, “no quiere decir que los pasos que se están dando no sean necesarios”.

“El cambio climático provocará a corto-medio plazo profundas transformaciones en los hábitos de la sociedad: la disminución del uso de combustibles fósiles no será una opción para la mayoría, sino que vendrá obligado por el fin del petróleo barato, y la tecnología puede ayudar, pero no es la solución, que pasa por decrecer en nuestro consumo y huella ecológica, especialmente en el norte global”, ha aclarado Garzón.

Además de todo esto, la ingeniera le da mucha importancia al ecofeminismo, ya que “pone el foco en la necesidad de superar todas las dominaciones y salir de la espiral consumista que no nos lleva a alcanzar la felicidad, sino todo lo contrario, y está básicamente destruyendo nuestro planeta”.

Por ello “necesitamos políticas de decrecimiento ecofeminista para conseguir un escenario donde la salida a la crisis ecosocial se realice de forma equitativa, solidaria, feminista y democrática frente a escenarios distópicos que no queremos ni siquiera imaginar”, explica.

¿Qué es el Ecofeminismo?

En ese aspecto, la ingeniera nos aclara que “los efectos del cambio climático potencian e intensifican los problemas de las personas en situación de pobreza al tener menos defensas y herramientas frente a sus impactos”, y que “las ecofeministas llevamos advirtiendo de los impactos diferenciados y de la necesidad de una hoja de ruta clara y transversal a todas las políticas que tengan en cuenta esta variable de género”.

Para entender qué es el ecofeminismo, hay que entender que no es un pensamiento que fusione el feminismo y el ecologismo porque, como nos explicó la filósofa Alicia Puleo, ambos movimientos “pueden apoyarse mutuamente, enriquecer con el diálogo su comprensión de la realidad de la crisis ecológica que estamos viviendo, pero no deben entrar en dinámicas de fusión”. Por esto, define el ecofeminismo como “un pensamiento filosófico y también una praxis, una acción acorde con sus ideas” que tiene como objetivo analizar “el tratamiento destructivo que los humanos damos a la Naturaleza (a nuestros cuerpos, a los animales no humanos y a los ecosistemas) con herramientas conceptuales del feminismo como son la crítica al sexismo y al androcentrismo”.

El ecofeminismo “llama a transformar nuestro modelo de vida y la jerarquía de valores que lleva a la destrucción ambiental mostrando hasta qué punto depende de una historia patriarcal de exclusión y subordinación de las mujeres”, aclaró la filósofa.

En definitiva, según expone Puleo “no se trata de que las mujeres sean las salvadoras del ecosistema sumando el cuidado ambiental a las tareas ya realizadas cotidianamente, sino de transformar el modelo de desarrollo insostenible vigente y exigir y enseñar las virtudes del cuidado y la empatía a los hombres, un cuidado que ha de extenderse más allá de nuestra especie”.

Aunque es un movimiento que lleva ya algunas décadas, es ahora cuando está teniendo más importancia y relevancia social, bien por la conciencia social o por el claro deterioro del medio ambiente que cada día es más evidente. Tal y como apuntó Alicia Puleo, “la preocupación mediambiental crece y con ella el interés por el ecofeminismo”.

“Cada vez conocemos mejor, además, los graves efectos de la contaminación en la salud de las mujeres y se va entendiendo que el cuidado medioambiental no es algo ajeno a los intereses específicos de las mujeres”, aclaró la filósofa, concluyendo que “estamos ante un movimiento en alza que seguirá avanzando, porque el ecofeminismo es la conciencia ambiental del feminismo y lo que hagamos con el medio ambiente en el siglo XXI decide el destino de la humanidad y de los demás seres vivos en la Tierra”.

Foto: archivo AmecoPress / Pexels
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