Cerca del 50 por ciento de las familias monomarentales está en situación de pobreza o exclusión social
Madrid, 10 dic. 20. AmecoPress.- En la mañana de hoy, coincidiendo con el Día Internacional de los Derechos Humanos, ha tenido lugar la jornada ‘Madres entre dos culturas’, con el objetivo de tratar los problemas a los que hacen frente quienes abordan la maternidad solas, sobre todo las que se encuentran en una situación de pobreza o desamparo grave. Este acto fue promovido por la Asociación Salud y Familia.
Durante 2019, fueron 8.111 beneficiarias directas y 121.384 beneficiarias indirectas del programa ‘Madres entre dos culturas’
Elvira Méndez, directora general de la Asociación Salud y Familia, inició el evento recordando que “hay que promover la equidad de acceso de las mujeres y madres a los bienes públicos, sobre todo las que se encuentren en situaciones de desigualdad y desamparo”. Además, “es necesario avanzar en las políticas de conciliación de la vida familiar, personal y laboral”.
“El hecho de cómo afrontemos la atención a las personas que no son crónicamente vulnerables, incide y decide sobre el futuro de todo el mundo; no solo de las personas directamente afectadas. Esta jornada no va de señalar, va de justicia. Presentar esas maravillosas nuevas prácticas, para seguir aprendiendo y atender a más personas en situación de vulnerabilidad”, recalcó Elvira.
‘Madres entre dos culturas’ es un programa equitativo, intercultural y colaborativo. Está financiado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones que canaliza los fondos europeos que recibe relacionados con la inmigración. “El programa se basa en grupos de apoyo a la maternidad. Ofrecen a las madres de todos los orígenes un espacio libre, seguro y confidencial donde pueden pensar, expresar y compartir sus expectativas, necesidades, dificultades, proyectos y situación vital”.
“Las reglas de confidencialidad y respeto hacia y entre las madres y la abstención de juicios y valoraciones por parte de las profesionales del proyecto, facilitan la construcción de un encuadre donde la confianza de las madres hacia ellas mismas y hacia el grupo puede crecer y renovarse, lo cual es la base para un auténtico proceso participativo de coproducción de resultados”, explicó Elvira.
Los grupos están conducidos por médicas especialistas en medicina preventiva y cuentan con el apoyo de mediadoras interculturales que hacen la captación y el seguimiento organizativo de los casos, pero siempre con la presencia de la mediadora intercultural. “Es la clave de la acción de este programa, es la que convoca a las madres por teléfono y las recibe físicamente”.
El método de trabajo en los Grupos de Apoyo a la Maternidad funciona desarrollando una construcción progresiva de conocimientos y acciones de tal forma que los resultados se integran y alimentan un proceso de coproducción entre profesionales y madres participantes. En este sentido, la participación efectiva de las madres es la clave esencial del proceso de aprendizaje y cambio. “Cada mujer explica su situación de vida en la actualidad, vamos al foco de sus necesidades que tienen en el presente en un espacio libre, seguro y confidencial. Los ámbitos principales que tocamos son la cobertura de necesidades insatisfechas de promoción, prevención y atención a la salud materno-infantil; el fortalecimiento de las competencias maternas; y el fomento de las redes de apoyo social funcionales para las madres”.
“Durante 2019 la actividad total fue de 8.111 beneficiarias directas y 121.384 beneficiarias indirectas”. Las necesidades expresadas por las madres fueron: formación y orientación en varios ámbitos (37,47%), planificación familiar y salud (19,82%), necesidades básicas (34,58%), atención y cuidado de las hijas e hijos (3,57%) y ayudas públicas (4,56%).
Elvira recalcó la importancia de la “detección precoz y sistemática de la violencia de pareja y la atención inmediata a las víctimas. Todas las madres participantes en los Grupos responden el Test Internacional PVS (Partner Violence Screen) y en caso de respuesta afirmativa reciben una oferta de atención y orientación inmediata de tipo jurídico y/o psicológico”, finalizó.
Cerca del 50% de estas familias está en situación de pobreza o exclusión social, como consecuencia de la falta de inversión económica y políticas públicas en protección social
Carmen Flores, presidenta de la Federación de Asociaciones de Madres solteras (FAMS), recalcó que “es importante dar voz a aquellas madres, en concreto las que viven entre dos o más culturas”.
“Muchos estudios asocian las familias monoparentales a la pobreza, ya que la estabilidad de las familias depende de nuestros propios recursos al no haber una ayuda económica firme por parte del Estado”.
Desde FAMS plantean las siguientes metas: mejorar la calidad de vida de las familias monomarentales, tanto de las madres como de las hijas e hijos; trabajar con las instituciones para que familia monomarental no sea sinónimo de feminización de la pobreza; y facilitar la conciliación de la vida laboral y familiar.
Las familias monoparentales son el modelo familiar que más ha aumentado (3,6% en 2018). Hay que resaltar que son el 10% del total de las familias en España y el 83% están encabezadas por mujeres, es decir, son familias monomarentales. Además, el 33% poseen dos o más menores a cargo.
Los datos Eurostat señalan que en España la tasa de baja intensidad de empleo es del 27,8% y la tasa de pobreza relativa en los hogares monoparentales es del 42,9%. La carencia material severa afecta al 12,4% de los hogares monoparentales. Cerca del 50% de estas familias está en situación de pobreza o exclusión social, “como consecuencia de la falta de inversión económica y políticas públicas en protección social”, señaló Carmen. “Se asocia la monoparentalidad a la pobreza y hace que la capacidad de emancipación no sea de las madres y queda en medidas políticas que no llegan nunca. Esto provoca que la sociedad las vea como un colectivo victimista”.
La edad de las madres refleja que el 17% son menores de 30 años y más del 44% son mayores de 40 años. “Nos da un indicativo de que muchas de estas madres vienen a España a partir de los 30 años, porque tienen a sus familias de origen en otros lugares”.
Por otra parte, la situación administrativa de las familias es que el 6% no la tiene resuelta. “Eso nos indica que el 94% está en condiciones de poder trabajar. Pero la situación laboral de estas mujeres es que un 35% no está trabajando. El 65% de las que están en situación de empleo no tiene unos ingresos elevados, ya que solamente un 11% gana más de 900 euros, el salario mínimo interprofesional”.
En cuanto a la vivienda, el 41% de las familias vive en una casa con un alquiler compartido, incluso en algunos casos es la habitación la que comparten con otras personas. “Esto es un hacinamiento que no debería estar permitido. Solo un 5% tiene vivienda en propiedad”.
Para concluir, Flores resaltó otro de los problemas a los que las madres tienen que hacer frente, ya que “los sistemas de educación no contemplan medidas específicas de conciliación para familias monomarentales que permitan el acceso a la educación”.
En España se estima que unas 70.000 mujeres y niñas pueden estar potencialmente afectadas por esta violencia de género
María Ángeles Rodríguez Benito está al frente de la atención a las madres que han sufrido mutilación genital femenina en la Unión Nacional de Asociaciones Familiares (UNAF). “La mutilación genital femenina es una violación de Derechos Humanos y una forma de violencia de género contra las mujeres y las niñas. En España se estima que unas 70.000 mujeres y niñas pueden estar potencialmente afectadas por esta violencia de género”.
“La mutilación genital femenina es una grave amenaza para la salud de las mujeres y las niñas, constituye una experiencia violenta y traumática, que condiciona otras vivencias y genera malestares a lo largo de toda su vida, incidiendo directamente en la experiencia de la maternidad”, explicó Ángeles.
“Entre las consecuencias más notables se encuentran: la hipervigilancia, miedo, angustia, tristeza, dificultades para encontrar empleo, falta de independencia económica, control sobre sus propios recursos, partos prematuros o problemáticos, hemorragias o dificultades en el rendimiento académico, entre muchas otras”.
Ángeles añadió que “hay otras violencias que suman y que están presentes en la vida de las mujeres, como: mandatos de género sobre la sexualidad de la mujer o sobre los cuerpos, dificultades o imposibilidad de acceso a la educación, falta de cuidados desde la infancia, violencia, matrimonios forzados, guerras o el proceso migratorio”.
“Si no tenemos un enfoque integral no podemos dar una atención integral. Esa atención tiene que tener unos enfoques interculturales, de violencia de género y feministas. Nuestro marco de trabajo se centra en: la salud sexual, los derechos sexuales y reproductivos, educación sexual y atención integral a las víctimas”. Por supuesto, “tiene que incluir la salud mental y el bienestar psicosexual”, dijo para terminar su ponencia.
Redes de apoyo
Milagros Magan, responsable de Empleo en la Asociación Solidaridad con Madres Solteras de Madrid, incidió que “la corresponsabilidad está empapada en todos los proyectos de la asociación”. Además, “tenemos dos espacios de trabajo: el grupal y el individual”.
Por otra parte, en el área de empleo “se conocen las familias y comparten sus problemas y las posibles soluciones a ellos, se van generando redes de apoyo. Esto ayuda a que no se sientan solas”, explicó Magan.
Necesidad de políticas públicas
Zinnia Quirós lidera el programa Doméstico de OXFAM Madrid, sobre las necesidades de las madres inmigrantes monomarentales. “Cuando las mujeres llegan, hay un racismo social e institucional que las atraviesa y les hace mella en su salud mental. Necesitamos políticas públicas para poder ayudar a estas mujeres”, recalcó.
Para finalizar la jornada, Amalia Caballero, representante de la asociación Empleo Doméstico contó la historia que le tocó vivir al ser inmigrante y madre soltera.
Foto: archivo AmecoPress
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Sociedad - Situación social de las mujeres - Mujeres migrantes - Derechos Humanos - Violencia de género - Encuentros y jornadas - Conciliación - Infancia. 10 dic. 20. AmecoPress



