“Supervivientes somos todas en el patriarcado, de una forma u otra hemos sobrevivido a esta violencia patriarcal”
Madrid, 01 jun. 21. AmecoPress.- Hace apenas una semana que su primer cómic pisó las librerías, aunque no es la primera vez que plasma sobre el papel parte de su historia. Uno de sus artículos más leídos en internet, “La Revuelta de las Putas”, pone en evidencia un relato tan silenciado como es el de las mujeres víctimas de trata y de prostitución. Ahora, Amelia Tiganus ha decidido, junto a otros guionistas y dibujantes, contar su historia en forma de viñetas. Además, para el mes de septiembre espera publicar su primer libro, también titulado “La Revuelta de las Putas” en homenaje a ese primer texto.
El cómic ‘Amelia. Historia de una lucha’, que vio la luz el pasado 27 de mayo, está “en sintonía con las propuestas de abolición de la prostitución” y se inspira en la experiencia vital de Amelia Tiganus, activista feminista de 37 años nacida en Rumanía, y superviviente de la trata de mujeres.
Este cómic surgió como un proyecto que se le propuso a Tiganus y, aunque al principio no estaba del todo convencida, después se planteó que “de esta manera podíamos llegar a un público que de otras formas es más complicado, como los adolescentes o incluso los hombres que son grandes lectores de cómic”, y que además “podía ser una herramienta muy útil para sensibilizar y fortalecer este mensaje abolicionista”.
Han sido dos años de dedicación, en los que no ha estado sola, sino que ha contado también con personas como Ángel Serrano, editor del cómic, el dibujante Roberto García o Alicia Palmer, que ha sido la coguionista. “Ha sido un trabajo laborioso, no tanto por el texto escrito” nos explica, ya que lleva cinco años como activista feminista, sino también porque “ha sido un proceso muy especial para mí personalmente, porque me he tenido que enfrentar a verme a mí misma en esas imágenes, a conocerme”.
“Esto es la prueba de que la prostitución daña profundamente la salud de las mujeres”
“Lo más impactante para mí es una viñeta, en la cual se enseña mi primera noche en un prostíbulo, se encienden las luces de neón, se pinta todo como de fiesta y de alegría (…) y ver esa desolación en los rostros de todas las chicas, jovencísimas de 18 años, y verme a mí y recordarlo, me produjo un gran impacto emocional”, revela, sobre todo porque “fue la primera vez que pude empatizar conmigo misma”.
Aunque Amelia estuvo mucho tiempo pensando que estaba bien, es ahora cuando está en proceso de “recuperar las emociones y la vida” tras dos años yendo a terapia. “Esto es la prueba de que la prostitución daña profundamente la salud de las mujeres”, y es lo que pretende también enseñar en el cómic, que además expone al sistema prostitucional: “Pone sobre la mesa a los actores invisibilizados, a los proxenetas y sobre todo a los puteros, que son los hombres que pagan por prostituir a las mujeres, cuatro de cada diez”, aclara la activista.
Además, con el cómic se pretende enviar un mensaje de esperanza: “Damos puestas claras y firmes para poder construir un mundo mejor para las niñas y niños, y sobre todo para caminar juntos hacia esa sociedad feminista y de buen trato que pretendemos dejar en herencia”. Parte de los beneficios de los derechos de autor del cómic, tanto los de Amelia como los de Alicia Palmer, se destinan a la asociación ‘Emargi’, de la cual es fundadora y que tiene como objetivo “luchar contra la violencia sexual de cualquier tipo, incluido la pornografía y la prostitución”. Y, aunque hace apenas una semana que el cómic está en las librerías, nos cuenta que “está teniendo una muy buena acogida”. “Aunque el mensaje es duro, es esperanzador, podemos hacer algo con todo esto, y creo que se valora mucho”, concluye.
La prostitución y la trata de mujeres en España
En cuanto a esta problemática que abarca el cómic, y que es muy real y está muy presente, Amalia cree que “la sociedad española es cada vez más consciente de este problema social, en parte es gracias a la lucha feminista y a los medios de comunicación que están empezando a informar con perspectiva y poniendo el foco en este problema”, pero sobre todo, nos cuenta que lo que ocurre es que “hasta ahora personas que no se preocupaban o no querían saber, porque es algo que pasaba lejos y que era totalmente ajeno, están empezando a ver un problema” a raíz de la pornografía y de su consumo en adolescentes.
“Tanto la pornografía como la prostitución son formas de cosificar y de mercantilizar la vida humana, sobre todo de las mujeres empobrecidas y vulnerables del planeta”, nos cuenta Amelia, y mucho más ahora “con la hipersexualización y la cosificación” ya que “las niñas ya crecen en un ambiente patriarcal, y se está vendiendo este mensaje como algo empoderado y libre (…) sin que se expliquen las repercusiones que tiene, porque no es algo inocuo”.
“Hay dinámicas patriarcales que influyen en nuestras decisiones y en nuestro objetivo que es conseguir la igualdad entre hombres y mujeres, y no la vamos a poder alcanzar mientras el propio Estado permita que haya lugares físicos donde los hombres pueden hacer cosas que ya no se les permite en otros sitios públicos porque serían acusados de agresión sexual o acoso. Eso en los prostíbulos es el día a día, las mujeres estamos ahí para ser manoseadas y baboseadas”, explica.
“Descubrí el feminismo siete años después de salir de la prostitución, y me salvó la vida”
Durante cinco años, Amelia pasó por más de 40 prostíbulos hasta que decidió dejar la prostitución hace ya más de 14 años, pero no fue ahí donde descubrió el movimiento feminista, sino varios años después: “Descubrí el movimiento feminista siete años después de salir, y siempre digo que el feminismo me salvó la vida porque, aunque yo ya había salido físicamente de la prostitución, psicológicamente sigo saliendo, y me encontré con una sociedad que no estaba dispuesta a escucharme ni comprenderme”.
“Quería hablar de ello, pero la gente simplemente me decía que ya había pasado y me daba una palmadita en la espalda, y yo no tenía más palabras para poder nombrar esa experiencia y mi sentir. Cuando descubrí el feminismo y la existencia del patriarcado, empecé a tener palabras para poder nombrar todo eso”, nos dice.
Desde el feminismo, la activista encontró un discurso colectivo en el que se siente apoyada, porque no se la excusa en que es solo su experiencia personal, y pudo colocar toda su experiencia personal en un plano político: “Me dio la capacidad de poder articular un discurso para poder hacer activismo, porque muchas veces dicen que las supervivientes tenemos que dar nuestro testimonio, pero es duro también enfrentarnos a que nos digan que es solo nuestra experiencia y el feminismo te enseña que va mucho más allá”.
Por todo esto, Tiganus cree que un lenguaje simple y claro es lo más eficaz para llevar el activismo feminista y dirigirse “a la clase obrera que después de intentar sacar su vida adelante no tiene ni tiempo ni fuerzas para ponerse a leer sociología o psicología”, y llevar “todos esos conceptos, que son importantes para nombrar la realidad, a la gente de a pie, de la calle, que somos los que tenemos el poder aunque nos hagan creer lo contrario”.
“Es muy importante que haya mujeres que teoricen, den herramientas y conceptos, pero yo quiero un lugar en el que ser reconocida también como experta”
Y, aunque con su experiencia quiera ayudar y concienciar, Amelia es una activista feminista: “Llevo cinco años avanzando, y es muy duro que siempre me coloquen como una superviviente o una víctima, porque soy mucho más. Ahora mismo soy una activista y una experta en primer lugar, y después todo lo demás”.
“Supervivientes somos todas en el patriarcado, de una forma u otra todas hemos sobrevivido a esta violencia patriarcal, y creo que yo he hecho mucho más de sobrevivir, porque también he dado un testimonio complejo y a la vez sencillo para que se entienda cuál es la realidad para que otras mujeres y niñas no pasen por lo que yo he pasado”, concluye.
Además, añade que “es muy importante que haya mujeres que teoricen, den herramientas y conceptos, pero yo quiero un lugar en el que ser reconocida como experta, sin dejar de lado mi testimonio y seguir apostando por esta lucha”.
Foto: Amelia Tiganus
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Pie de foto: de derecha a izquierda: Amelia Tiganus; el editor Ángel Serrano, el dibujante Roberto García y la coguionista Alicia Palmer
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