Para conseguir los objetivos 2030 es necesaria la plena autonomía corporal de las mujeres y las niñas

22 de abril de 2021.

Por Carlota García Sánchez

Madrid | Internacional | Situación social de las mujeres | Mujeres del mundo | Violencia sexual | Salud y género



Hablamos con Jaume Nadal Roig, representante del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en Ucrania y director de país para Bielorrusia sobre el informe del Fondo de Población de la ONU 2021


Madrid, 21 abr. 21. AmecoPress.- El 45% de las mujeres y niñas en el mundo no tiene autonomía corporal y así lo ha recogido el nuevo informe anual del Fondo de Población de la ONU. Es la primera vez que el organismo evalúa la autonomía corporal de las mujeres en el mundo y pide que se proteja como derecho universal.

Hablamos sobre este informe ’Mi cuerpo me pertenece’ con Jaume Nadal Roig, representante del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en Ucrania y director de país para Bielorrusia.

El estudio muestra que casi la mitad de la población femenina, el 45% de las mujeres, no tiene autonomía corporal ¿qué es la autonomía corporal y qué supone para las mujeres la falta de este derecho?

La autonomía corporal como se define en el informe significa tener el poder y el derecho a decidir. Es importante poseer la capacidad de decisión sobre tu cuerpo y sus futuros alejados de las violencias. Es decir, que la mujer pueda ejercer sus decisiones en materia relacionada con la reproducción y la sexualidad. Una adecuada autonomía corporal significaría que mujeres y niñas tienen acceso a información, servicios y medios para tomar esas decisiones y son llevadas a la práctica libres de discriminación y coacción.

¿Qué variables han tenido en cuenta para medir el grado de autonomía de las mujeres?

El informe se centra en tres aspectos de autonomía corporal: quién decide sobre la atención a la salud, quién decide sobre el uso de anticonceptivos y quién decide sobre mantener relaciones sexuales.

Las mujeres y adolescentes reportan está falta de accesibilidad a los instrumentos, a través de las encuestas de demografía y salud y de múltiples indicadores (que hacen el 20% de los países). Para ese 20 por ciento que disponen de información sobre esas tres peguntas, apenas el 55 % de las mujeres y niñas toman las decisiones sobre anticonceptivos, salud y relaciones sexuales. El 45% carece de esa autonomía.

Eso contrasta con lo que los países indican, pues el 80% de ellos afirman disponen de leyes que protegen y respaldan la salud y el bienestar sexual de las mujeres, además, el 75% de los países garantizan el acceso a los anticonceptivos.

¿Por qué entonces casi la mitad de la población femenina no tiene autonomía corporal? ¿Qué falla y por qué ese contraste?

Ocurre por las brechas. No siempre se legisla teniendo en cuenta a los colectivos interesados. Los países, en muchas ocasiones, no tienen en consideración las demandas de las mujeres, por lo tanto, sin consultar a los colectivos afectados se genera una brecha. El informe presenta varios casos esclarecedores, como por ejemplo en un apartado compara una serie de países a partir de qué edad tienen acceso libre a anticonceptivos. De esta forma, nos encontramos con que para muchos países la edad de consentimiento sexual son 14 años, pero no se les permite el acceso a anticonceptivos hasta los 18 años. Con esto se expone a las mujeres a los embarazos, las infecciones de transmisión sexual etc. Esto sería el claro ejemplo de que hay una brecha.

Otro ejemplo que el informe pone de manifiesto tiene que ver con las decisiones sobre el colectivo trans. Se toman decisiones sobre este colectivo sin consulta previa, lo que provoca la falta de comunicación y la brecha.

De esta forma, existe esta enorme brecha entre lo que las mujeres perciben y cuál es su realidad con lo que los estados hacen. El Informe hace un llamamiento para cerrar esa brecha porque niega a mujeres y niñas la posibilidad de potencial, tanto para su desarrollo como para la sociedad.

El informe destaca que la crisis sanitaria del coronavirus ha aumentado la violencia sexual en países como Somalia o India, con relación a la Mutilación Genital Femenina (MGF) y los Matrimonios Forzados, respectivamente ¿Por qué ha ocurrido esto?

Sí, estimamos que debido al COVID vamos a tener alrededor de 4 millones de casos más de Mutilación Genital Femenina. Igualmente, el matrimonio infantil va a incrementarse por las necesidades económicas, ya que las familias emplean a las niñas como bienes transaccionales.

De hecho, estamos viendo ya un incremento muy notable en la violencia de género a partir de la situación de confinamiento. Tenemos evidencias similares en Ucrania donde estamos intentando entender si este aumento se debe exclusivamente a la violencia o si también refleja el hecho de que las mujeres se sienten más seguras para denunciar con la puesta en práctica de mecanismos alternativos y las “soluciones silenciosas”. Posiblemente, la verdad esté entre las dos cosas: un incremento de la violencia y un mayor acceso de las mujeres a los sistemas de protección. Se ha visto que en general las mujeres han accedido más, mediante líneas telefónicas o los centros de crisis. Ahora, incluso, en el caso de Ucrania estamos viendo un abordaje diferente y presentando centros para hombres perpetradores de violencia. Así, conseguimos que sean ellos los que vayan y abandonen la casa. Es una incongruencia que sea la mujer siempre la que se vaya y tenga que alejarse de los hijos.

¿Qué país o países señalaría como ejemplo de protección y garantía de los derechos de las mujeres, como la autodeterminación y la autonomía?

El informe incluye un anexo estadístico con bastante información, pero no va más allá del año 2017, recopila datos desde el 2017 hasta el 2021. Por ello, no permite ver de una manera más clara las tendencias. Es importante destacar que la medición de la autonomía corporal es reciente y por eso no ha dado tiempo a estudiarse en detalle.

Es posible que los países nórdicos sean los más avanzados, a pesar de que recogen también datos de violencia sexual. Sin embargo, repito que, debido la situación sanitaria pocos países han avanzado en el último año. El COVID ha afectado mucho a la situación de las mujeres.

¿Qué se puede hacer en países o comunidades, religiosas o no, que creen que actos de violencia sexual (como la MGF o MF) son una tradición?

Nosotros en Egipto trabajamos muy de cerca, tanto con la comunidad islámica como con la cristiana, para emitir “fatwas” (dictámenes jurídicos que emiten los expertos, pero no vinculantes) en el caso de la musulmana por parte de la máxima autoridad del islam, el imán. Estas fatwas son contrarias a la MGF y piden mantener a las niñas escolarizadas. Se están logrando muchos avances, pero se tardaría más de 100 años en erradicar al tiempo que se está progresando. Cuanto más se ha avanzado más lento y más se tarda en progresar.

Como dices, esté fenómeno está muy extendido, más allá de la religión. Hay casos de mutilación genital hasta el Colombia. Es necesario trabajar con las comunidades y la solución es la educación.

¿Qué opina de la ley en trámite que quiere llevar a cabo el Ministerio de Igualdad en España donde se plantea la mutilación, la trata o el matrimonio forzado como violencias sexuales? ¿ayudaría esto a ganar autonomía corporal?

Absolutamente. Nosotros detallamos clarísimamente que la trata debe considerarse violencia sexual. Sin duda cualquier medida o legislación que los estados adopten para criminalizar la trata lo veo positivo.

¿Qué opina y cómo cree que va a afectar a los derechos de las mujeres la salida de Turquía del Convenio de Estambul?

No es nunca una buena noticia que un país, que además fue uno de los primeros en firmar, decida salir del Convenio. No se está yendo en la dirección adecuada. Nosotros ya nos hemos pronunciado en términos de lamentar esa decisión, pero como organismo intergubernamental solo podemos respetar la decisión del Estado soberado.

Por último y volviendo al informe, ¿cuál es para usted la solución determinante para que una mujer sepa que puede decir “no” y mantener su autonomía? También mencionan la necesidad de un cambio en la actitud del hombre, ¿qué puede puntualizar sobre eso?

El tema de las masculinidades esta también abordado de formas diferentes. Sobre todo, lo importante es que el hombre se considere un compañero para la equidad y la igualdad de género. Al fin y al cabo, los hombres juegan un papel importante y deben involucrarse.

En cuanto a las soluciones, para mi la educación es la vía más importante pero también hay otras propuestas que se ponen sobre la mesa como revisar la legislación, trabajar la normatividad social (a través de discursos y actos que conciencien a las personas) hacer un seguimiento etc. Tener el objetivo de cerrar esa brecha de la que hablábamos antes entre los estados y las mujeres.

No vamos a conseguir alcanzar ese objetivo 2030 sino resolvemos la desigualdad y los derechos de las mujeres. Por primera vez hemos conseguido medir lo que es la autonomía corporal, a pesar de que hay colectivos que querían que estas variables fueran más allá. Temas con el matrimonio infantil en edades tempranas, donde se les niega la capacidad de decidir, la MGF que está sumamente extendida, incluso en Europa, otros aspectos que tienen que ver con la identidad de género y orientación sexual, violaciones transfobias, leyes que obligan a casarse con el violador. En general una serie de factores a tener en cuenta que el informe detalla a lo largo de sus páginas.

Foto: archivo AmecoPress. 
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