Entrevista a Carolina Moscoso, autora de “Visión Nocturna”

“La violencia está presente en cada aspecto de la vida de las mujeres, no es algo íntimo y sexual”

19 de marzo de 2021.

Por Aroa López Naranjo

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“Tenía todas las imágenes y en ellas estaba todo lo que quería transmitir. Lo que pasa después de una violación, después de una herida. De repente la vida cambia, te quiebra. No nos quedamos solamente en lo terrible sino también en las miles de maneras en las que transformamos ese dolor”


Madrid, 18 mar. 2021. AmecoPress.-Ocho años después de haber sido violada en una playa cercana a Santiago, Carolina Moscoso, joven cineasta, comenzó a construir un caleidoscopio con sus imágenes vitales en el que aparecen las heridas del abuso, los revictimizantes procesos judiciales y la amistad que le acompaña. “Una mujer violada no es la única mujer que sufre una violación. Porque siempre tuvimos miedo, porque la cultura de la violación nos afecta a todas. La violencia está presente en cada aspecto de nuestra vida, no es algo íntimo y sexual”, explica Carolina en una entrevista con AmecoPress, a punto de estrenar su obra en el estado español.

Tras haber sido premiada por el jurado en el Festival Internacional de Cine de Valdivia 2019, recibir el Gran Premio de la Competencia Internacional del FID Marseille 2020 y haber cosechado múltiples alabanzas durante la pasada edición del Festival de Cine de San Sebastián, donde competía en la sección Horizontes Latinos, el 19 de marzo la distribuidora Vitrine Filmes estrena en España el documental “Visión nocturna” de la cineasta Carolina Moscoso.

Carolina Moscoso habla con AmecoPress sobre Visión Nocturna y todos los tipos de luces que en su película habitan. "Una que encandila, una oscura que no deja ver y otra en penumbra". Y es que la cineasta chilena elabora el diario de una violación, la propia, pensado en primera instancia en la duración de la misma, es decir, en una violación no sólo como un acto brutal conciso, sino como el principio de un proceso físico, emocional, legal y judicial terrible. “Lo que abordo en la película es que la violación son los primeros diez minutos, que pasa después, es lo que nunca aparece en los titulares”. En la película, la autora ha querido mostrar que existe vida tras la violación “seguimos existiendo con conciencia, con rabia y es una suerte, hay otras que no sobreviven. Esto hace que hace que nosotras podamos prender un fuego que ellos no pueden apagar”.

La autora muestra a través de su documental el reflejo de una superviviente que, a aparentemente, no está politizada, sin embargo, “lo político es ser feliz o al menos tratar de serlo. En la película nos encontramos con mucha vida. En el feminismo estamos hablando constantemente de reivindicar lo afectivo y lo doméstico”. Lo doméstico, cuenta Carolina, es el lugar en el que la mujer siempre ha sido esclavizada político-sexualmente. “En visión nocturna se transforma el mundo desde los pequeños afectos y los lazos”.

“Si pudiera escribir lo que sucedió después de la violación, diría que fue un sentir abismal del que no podía surgir nada igual a lo que había antes. Millones de emociones que no se dejaban ocultar ni organizar. A este caos regresan ahora, como pistas para ayudarme a ver, las imágenes que hice desde que tuve mi primera cámara a los 15 años. Una costumbre de filmar que se mantuvo tras la violación. La investigación llevada para la película, la carta que me envía mi madre, la última violación de turno, me llevaron a decidir re-abrir el juicio inconcluso al violador. Pero él cometió el delito siendo menor de edad y el juicio prescribió. No hay nada que hacer, no habrá culpable, y este descubrimiento se vuelve parte de la película. La justicia no opera en casos de violación”.

Moscoso acompaña su historia de vida con imágenes generadas desde la incertidumbre, desde lo cotidiano, lo doméstico. Para Carolina, hacer esta película “ha sido una transformación completa de mí ser, creo que hacer una película debería suponer eso: ponerse en cuestión, enfrentarse a una misma” La experiencia de Carolina Moscoso con el cine también le ha servido para conocer el feminismo y poder “abrazarlo desde el cine”. Para la autora, en definitiva, la película y ese encuentro con el feminismo han sido transformadores y “ha sido mi forma de habitar el mundo en estos últimos años”.

La autora, además, explica que “al sistema siempre les ha convenido que estuviésemos calladas, y esto se manifiesta a través de la imposición de la cultura de la violación. No hay nada más que ver cómo reaccionan los hombres cuando se ven expuestos, cuando hablamos sobre las opresiones que perpetúan. Siempre ha existido un miedo a quebrar la normalidad y hablar y exponer este miedo nos une como mujeres y nos hace apoderarnos del relato”. La sensación del mal sistémico que rodea a las mujeres en todos los ámbitos de su existencia es inseparable del contexto de la pandemia y la crisis del COVID-19. La autora siente una tendencia a la patologización de elementos cotidianos de las mujeres: “se ha patologizado la rabia la pena, el dolor. Las instituciones no se hacen cargo de la realidad que nos cargan a través del sistema socio-económico”. Explica que existe una tendencia a individualizar el problema, que sin embargo es colectivo y estructural.

“Mover la culpa hacia el violador, que él sea quien sienta violencia”

La cultura tomada desde la mirada masculina. Ahora que las mujeres tenemos más voz y mirada, podemos enfrentar los lenguajes del poder, transformar la cultura”. El objetivo de la cineasta es cambiar las tornas del dolor. “Mover la culpa hacia el violador, que él sea quien sienta violencia”. Sin embargo, la autora es plenamente consciente de todo el camino que queda por recorrer en materia de igualdad: “Tampoco podemos pensar que todo va a mejor, porque las cifras no cambian. Tenemos que estar ahí bien atentas teniendo en cuenta quien está en frente, el capital. Es importante unirnos frente al sistema e irlo transformándolo”.

Chile: “Ojalá algo cambie, pero es difícil. Esto pasa cuando los que deciden siguen siendo los mismos”

En cuanto a la rabia del pueblo chileno, la protesta, los acontecimientos de su tierra, la autora siente que “Ha sido algo impresionante. En las calles se estaba quemando el país. Pero aún hay muchos presos políticos, muchos muertos, muchos mutilados”. Explica que en Chile están viviendo una situación dictatorial “Llevamos con toque de queda desde que empezó la revuelta”. Y reivindica la importancia del movimiento feminista en el cambio transformador que necesita la sociedad chilena. “El hombre de izquierdas clásico se tuvo que rendir ante las mujeres que demostraron que no había forma de acabar con el capitalismo sin el feminismo. De repente aparecimos todas las feministas de los barrios contando que más oprimida que el obrero es la esposa del obrero”. Sin embargo le apena la situación de la política institucional del país. “Lo más probable es que la derecha gane más escaños” El hecho de que la toma de decisiones en la Constitución sea la primera Constitución paritaria del mundo, explica, no garantiza que la constitución vaya a ser feminista. Para Carolina la solución no pasa por las instituciones. “Ojalá algo cambie, pero es difícil. Esto pasa cuando los que deciden siguen siendo los mismos”.

Foto: Archivo AmecoPress.


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