Refugiadas abandonadas

4 de julio de 2019.

Por Esther Gómez-Portillo

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Personas solicitantes de asilo internacional se han concentrado frente al Ministerio de Trabajo, Migración y Seguridad Social para exigir al Gobierno una protección que no llega


Madrid, 04 jun. 19.-“Yo me he enfrentado a la muerte en Venezuela desde el 2010, me he salvado de la muerte muchas veces para enfrentarla aquí en España”. Érica, una joven venezolana de 24 años, duerme cada noche en la calle. Huyó de su país junto a su pareja por la violencia a la que tenían que hacer frente cada día. Con la voz quebrada pero todavía con fuerza, se lamenta de que una noche, mientras dormían cerca de la estación de Aluche, les robaron el poco dinero que habían conseguido traer. Cuando acudieron a poner una denuncia, la policía les dijo que fuesen a la estación de Atocha diciendo que era un lugar más “seguro” para dormir en la calle. “Que la policía me dijese eso, fue para mí fue peor que haber recibido bombas lacrimógenas en Venezuela”, comenta.

Érica es solo una de las cerca de 40 personas que en las últimas tres semanas, han solicitado asilo internacional y se encuentran en una situación de desamparo total por parte de las instituciones españolas. A la concentración no asistieron todas las personas refugiadas, muchas de ellas se encuentran durmiendo en la calle y no tienen forma de enterarse. Las que sí pudieron asistir, se manifestaron ayer frente al Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social para presentar un requerimiento y exigir que se respeten sus derechos fundamentales. Todas son solicitantes de asilo y están bajo el paraguas de protección internacional, pero la protección que reciben es poca o ninguna. Cada día ven como se incumple su derecho a ingresar en un centro de acogida. Muchas, se ven obligadas a dormir en la calle porque la oficina de asilo dice que tienen que esperar, pero no hay un lugar donde esperar. La parroquia San Carlos Borromeo y las vecinas que les ayudan a nivel individual -y sin ningún apoyo público- se encuentran desbordadas.

Ana lleva tan solo una semana en España y ya ha vivido la angustia de no saber dónde dormir. La joven salvadoreña ha huido por la extorsión que sufría de las maras y tras llegar a España pensando que iba a recibir ayuda, ha tenido que dormir varios días en la calle con sus dos hijas de cuatro años y tres meses. Gracias a la ayuda de la parroquia San Carlos Borromeo ya no tendrán que pasar la noche en la calle, pero se lamenta de todas las personas que siguen preguntando de albergue en albergue para no pasar otra noche a la intemperie. Actualmente Ana ha presentado la petición para concertar la entrevista con la policía, el paso previo para solicitar el asilo.

“El problema ahora es que desde que hago la entrevista hasta que consigo una cita con la UTS -unidad de trabajo social- puede pasar mucho tiempo. ¿Y en ese transcurso qué hago? Pues subsisto como puedo, me desespero todo lo que puedo, sufro un montón y si tengo suerte, quizás, encuentre una plaza en el Samur social o en un albergue para familias sin hogar compartiendo habitación con otras 15 o 20 personas: hombres, mujeres y niños. Todos hacinados” Cuenta Ana, perteneciente a la Red Solidaria de Acogida y que se ha convertido en una de las voces de las personas solicitantes de asilo que muchas veces, por problemas con el idioma, no pueden denunciar su situación.

Todas las personas concentradas ante el ministerio de Trabajo, Migración y Seguridad Social vienen huyendo de guerras, de una situación de inestabilidad en su país y de unas condiciones que, sarcásticamente, parece que tienen que seguir viviendo hasta el último momento. Todas ellas son solicitantes de protección internacional y por derecho, les corresponde un programa de acogida que no llega. Estas personas no están pidiendo nada excepcional, piden acogida y que se cumpla la legalidad y el Estado tiene la obligación de dársela. Necesitan protección, necesitan amparo y no se les está dando. En su lugar, están viviendo una situación indigna, insuficiente y profundamente precaria.

Foto: Archivo AmecoPress.

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Pie de foto: 1) Angie y Ana, solicitantes de asilo internacional; 2)Pancarta: "refugiados sin refugio"; 3) Mujer embarazada solicitante de asilo junto con su hija.

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