Miriam Cahn en el Reina Sofía: cuerpos, violencia y feminismo

25 de junio de 2019.

Por Júlia Oller

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El museo dedica una exposición a la obra de la artista desde sus inicios hasta la actualidad


Madrid, 25 jun. 19. AmecoPress.- A escasos metros de la Estación del Arte (antes Estación de Atocha, renombrada con acierto hace escasos meses) se erige el Museo Reina Sofía, que desde el pasado 4 de junio exhibe las obras de la suiza Miriam Cahn. Bajo el título "Miriam Cahn. todo es igualmente importante", la exposición, visitable hasta el 14 de octubre, constituye una muestra de toda su trayectoria: abarca desde sus primeros cuadernos y dibujos en carbón de la década de 1970 hasta sus obras más recientes.

Dibujos enormes en papel, cuadros al óleo gigantes o pequeños, paredes y muros grafiteados, suelos pintados con carboncillo, televisores en blanco y negro y piezas de plastilina que reposan en el suelo; para Cahn (Basilea, 1949), todas las superficies parecen ser susceptibles de ser reconvertidas en arte. En ellas, cada gesto, cada movimiento, cada pensamiento es “igual de importante” que el resto. Sus obras recorren así temas cruciales que le han preocupado a lo largo de toda su trayectoria: la guerra y la violencia, la sexualidad, la naturaleza, la familia o la muerte.

Quienes acudan al Reina Sofía pueden ver su percepción alterada o perturbada por trazos negruzcos, violentos, rostros con las cuencas de los ojos vacías y camas y casas que parecen estar en llamas; cuerpos tendidos aparentemente dormidos, y cuerpos femeninos desnudos que golpean a cuerpos masculinos, también desnudos, que sujetan su miembro como si se tratase de un arma de fuego. Para Cahn, que adquirió su conciencia feminista en los 70 (cuando era famoso el lema de “lo personal es político”) el arte es político en su capacidad para sensibilizar al espectador o espectadora a través de su exposición a las obras. En este sentido, cobra importancia la ubicación de estas en el espacio. La propia suiza se ha encargado de su colocación, una tarea en la que la artista se guía por la intuición y permite un amplio margen de improvisación.

Más allá de representar cuerpos, es el cuerpo de la propia Cahn, con su edad, condiciones físicas, psíquicas y anímicas, el que se pone a prueba en el trabajo artístico. En esta línea, la artista ha ensayado procedimientos como trabajar con un ritmo ajustado a la energía producida por su cuerpo en los períodos menstruales, dibujar con los ojos cerrados o empezar a pintar al óleo y en posición vertical solo cuando una dolencia en la columna vertebral le impidió seguir dibujando sobre el suelo.

Para la suiza, revisitar sus obras anteriores se convierte en la oportunidad de mantenerlas con vida, a la vez que en un modo de dar distintos sentidos a su propia existencia. La exposición se concibe, en último término, como “una forma biográfica de ver el mundo”. Cahn revisita también obras de nombres mayúsculos de la historia del arte, como Pablo Picasso o Gustave Courbet; de hecho, reformula “El origen del mundo”, pero, en su versión, la mujer tiene un rostro (aunque velado) del que carece en el cuadro original del pintor francés. La influencia de Picasso se observa en una serie de obras inspiradas en el “Guernica”, pero centradas en el Sarajevo del conflicto de los Balcanes. La guerra y la muerte, así como la condición de precariedad de la vida, son preocupaciones personales de la artista que se vinculan con problemas concretos de su tiempo como las guerras del Golfo y los ya mencionados Balcanes, el accidente nuclear en Chernóbil o la actual crisis de los refugiados y el movimiento #MeToo. Estas preocupaciones se ven plasmadas en distintos elementos: la casa, la cama, el barco, el árbol, artefactos de guerra, el puño, la maleta o los genitales, entre otros; que aparecen y reaparecen de forma recurrente, pero sin amarrarse a un único significado.

La exposición, comisariada por Ana Ara y Fernando López, arranca con las obras de colores vibrantes de las últimas décadas y concluye con sus trabajos tempranos, dibujos monocromos en los que empezaba a emerger un lenguaje muy ligado al cuerpo. Se incluyen las series de dibujos sobre escritura y lectura, con textos escritos por Cahn. La sala se completa con un gran dibujo colocado en el suelo y una instalación en la que a través de una cortina de papel se escucha una pieza de audio.

Foto: Archivo AmecoPress.
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Pie de foto: 1) Uno de los trabajos tempranos de Miriam Cahn; 2) Obra al óleo de Cahn; 3) Reinterpretación de Miriam Cahn de "El origen del mundo", de G. Courbet.
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Cultura – Cultura y arte – Exposiciones – Mujeres creadoras. 25 jun. 19. AmecoPress.