20 de junio, Día de las Personas Refugiadas

Máximo histórico de solicitudes de asilo sin resolver en el Estado español

18 de junio de 2019.

Por Gloria López

Madrid | Estado Español | Mujeres migrantes | Derechos humanos | Legislación | Trata | Refugiadas





Madrid, 18 junio. 19. Amecopress. CEAR ha presentado hoy su informe anual sobre ‘La situación de las personas refugiadas en España y Europa’. Las más de 46.000 solicitudes de asilo presentadas en los primeros 5 meses de este año en el Estado español, según datos de Interior, y los más de 100.000 expedientes acumulados en los últimos años pendientes de resolución suponen la prueba más evidente de que es necesario un refuerzo firme y urgente del sistema de asilo para dar respuestas estables a la realidad que se vive en nuestro país, que se encuentra entre los primeros de Europa en número de solicitudes. En 2018 solo se aceptaron 1 de cada 4 solicitudes de asilo, muy por debajo de la media europea (38%) y se mantuvieron largos periodos de espera para formalizar las mismas, lo que en algunas provincias supone más de un año.

En 2018, el Mediterráneo volvió a ser la ruta migratoria más peligrosa del planeta. Sin embargo, la respuesta de la mayor parte de los países de la UE fue criminalizar la labor solidaria de salvamento que realizan los barcos de las ONG. Europa cerró aún más sus fronteras a las personas refugiadas y el largo y complejo proceso de construcción de un sistema común de asilo permanece estancado.

España batió su máximo histórico con 54.065 solicitudes de asilo y se situó en un inédito cuarto lugar en el conjunto de la UE. Fue, además, el principal país de llegadas por vía marítima, con 58.569, el 51% del total. Pero apenas 575 personas obtuvieron el estatuto de persona refugiada y 2.320 la protección subsidiaria. El acceso al sistema de asilo enfrenta una grave situación, con largas esperas para formalizar las solicitudes y cerca de ochenta mil expedientes pendientes de resolución a fines de 2018, una cifra que ya ascendía a 93.140 en febrero de 2019. A pesar del refuerzo de los recursos puestos para la atención humanitaria a las personas llegadas por vía marítima y para la acogida e integración, el número de llegadas desbordó las previsiones y faltaron medios para atender a las personas migrantes y solicitantes de asilo.

Políticas contradictorias

Durante la presentación del Informe, Estrella Galán, directora de CEAR, ha valorado positivamente la iniciativa del Gobierno de la puesta en marcha de recursos y centros para dar una mejor recepción y acogida a las personas que llegan a las costas españolas, así como los importantes gestos iniciales que supusieron la aceptación de las embarcaciones de rescate rechazadas por Italia y Malta. Sin embargo, ha lamentado que meses después, desde el mismo Gobierno, se hayan puesto obstáculos a barcos de ONG que han impedido su labor de rescate en el Mediterráneo durante meses.

De una forma menos visible, también se han establecido en nuestro país otro tipo de obstáculos muy preocupantes: la imposición de visados de tránsito a personas de origen palestino (lo que resulta contradictorio ya que es una de las nacionalidades con un reconocimiento de protección más altos de nuestro país), y personas camerunesas. Además, se ha continuado con esta exigencia a las personas de origen sirio, en vigor desde el inicio del conflicto en 2011.

Paloma Favieres, directora de Políticas y Campañas de CEAR, ha denunciado que España continúe realizando las llamadas “devoluciones en caliente” en Ceuta y Melilla, condenadas por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y sobre las que la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) se pronunciará próximamente. Además, el Gobierno recurrió inesperadamente, por primera vez en el mes de agosto, a un acuerdo bilateral con Marruecos de 1992 para realizar las llamadas “devoluciones exprés”, un procedimiento acelerado que dificulta detectar casos de especial vulnerabilidad o posibles solicitantes de asilo, una práctica que además se ha repetido en ocasiones posteriores.

Muertes y criminalización en Europa

En 2018, el Mediterráneo volvió a ser la ruta migratoria más peligrosa del planeta con al menos 2.299 vidas perdidas en sus aguas. De ellas, más de 800 fueron en las rutas hacia España, lo que supone un dramático incremento respecto al año anterior. Sin embargo, la respuesta de la mayor parte de los países de la UE fue criminalizar la labor solidaria de salvamento que realizan los barcos de las ONG.

“Europa cerró aún más sus fronteras a las personas refugiadas, puso obstáculos a quienes salvan vidas y en la mayoría de países los discursos xenófobos ganaron terreno en partidos políticos y medios de comunicación”, lamentó la directora de CEAR. “Los gobiernos deben ser valientes y defender la Europa de los valores y no la que tratan de imponer Salvini y Orban”, continuó.

“Las políticas migratorias funcionan como reflejo de las problemáticas propias”, ha advertido Estrella Galán. “¿Qué tipo de sociedad queremos ser?” En 1989 la Unión Europea contaba con 16 muros, que se han convertido en más de 70, más de 1000 Kilómetros de vallas, de las cuales 25 se han construido en los últimos cinco años, apuntaladas sobre el miedo y la deshumanización que niega un proceso de mundialización que avanza.

“En el control migratorio no vale todo”, ha advertido Paloma Favieres, denunciando la primacía del enfoque de la seguridad y control de fronteras sobre los derechos humanos, lo que lleva a políticas policiales, a acuerdos con terceros países con un trasfondo de “chantaje” al vincular la ayuda al desarrollo con la obediencia a ciertos mandatos de control migratorio.

Los Estados deben garantizar el acceso a la información y al procedimiento de protección internacional de forma homogénea, adecuada e individualizada en todos los puntos fronterizos aéreos, marítimos y terrestres. Al mismo tiempo, se debe asegurar el acceso a asistencia letrada e interpretación desde el momento de la llegada, así como una correcta y temprana identificación de personas con necesidades especiales, antes de su puesta a disposición de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, con el fin de asegurar un tratamiento apropiado de las mismas.

CEAR ha reclamado la adopción de “medidas de identificación y protección efectiva de personas víctimas de trata con la participación y asistencia de equipos multidisciplinares junto con la aplicación de un enfoque centrado en su protección”. Es también necesario que “el personal de los puestos fronterizos reciba formación en materia de género para identificar y atender adecuadamente las necesidades especiales derivadas de situaciones de especial vulnerabilidad, de posibles casos trata con fines de explotación o de violencia sexual”.

Pacto Mundial para la Migración

Una de las escasas muestras de “esperanza” que CEAR ha destacado es la aprobación, en diciembre de 2018, por parte de la Asamblea General de Naciones Unidas, del Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular y del Pacto Mundial sobre Refugiados. A pesar de su carácter no vinculante y de la falta de adhesión de algunos estados, para CEAR estos acuerdos abren una ventana de oportunidad bajo el principio de responsabilidad compartida para afrontar los nuevos retos que plantean los desplazamientos de población en el contexto actual.

Ante el cierre de puertos de Italia y Malta, CEAR reivindica el impulso por parte del Gobierno español para liderar en Europa una nueva forma de gestionar las políticas migratorias, no centradas únicamente en el control de fronteras. Así mismo, exigió a instaurar un mecanismo europeo de desembarco seguro y predecible para que ninguna persona pueda ser devuelta a un país no seguro en el que su vida pueda correr peligro, en base al principio de no devolución, y que se garantice una reubicación de las personas rescatadas entre los miembros de la UE.

Souleymane Barry fue una de las víctimas de este cierre de puertos. Afortunadamente fue rescatado por el barco Open Arms en el Mediterráneo Central en julio de 2018 y trasladado a Barcelona por decisión del Gobierno. Su testimonio ha puesto voz a la esclavitud que viven las personas que llegan a Libia cuando huyen de la miseria y la violencia de sus países. “En Libia no podía ni ir al médico, solo trabajaba y trabajaba”, ha dicho.

Para finalizar, el presidente de CEAR, Carlos Berzosa, ha anunciado que con motivo del 40 aniversario de CEAR, se van a relanzar los Premios CEAR Juan María Bandrés, para los cuales a partir de septiembre se podrán presentar las candidaturas en las siguientes categorías:
‘Acciones por el Refugio’: Iniciativas de la Sociedad Civil (nacionales e internacionales).
‘Voces por el Refugio’: Comunicación y el Periodismo.
‘Miradas por el Refugio’: Arte y la Cultura.
‘Vidas por el Refugio’: Mención honorífica.
Los premios se otorgarán el próximo 18 de diciembre, con motivo del Día Mundial del Migrante.

Tras la presentación del Informe, CEAR ha estrenado el documental “40 años de refugio”, dirigido por Silvia Venegas, y que, a través de diferentes voces realiza un recorrido por estas cuatro décadas del asilo en España y de la labor de la entidad y su papel a la hora de tratar de convertir a nuestro país en tierra de asilo.

Un mundo sin refugio

CEAR recoge en su informe que según los datos de ACNUR, a mediados de 2018, más de 70 millones de personas habían abandonado forzosamente sus hogares, lo que supone el mayor éxodo jamás registrado en la historia. Estas cifras se deben principalmente a la continuidad de conflictos de larguísima duración (Palestina, Colombia, Afganistán o República Democrática del Congo), y a la falta de resolución también de otros más recientes, como los que han surgido en Siria, Sudán del Sur o Myanmar.

Entre estas nuevas situaciones migratorias se encuentran las vividas en Centroamérica con la llamada “Caravana migrante”, con numerosas vulneraciones de derechos humanos en su ruta hacia los Estados Unidos, o las que se están produciendo en diferentes partes del mundo con los denominados ‘refugiados climáticos’.

Fotos archivo AmecoPress, cedidas por CEAR, que forman parte del informe presentado hoy
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Pies de foto: 1) Portada del informe; 2) Mujeres y niños fueron llevados al centro de detención de Khoms tras ser interceptados en el mar por guardacostas libios. © Sara Creta / Médicos Sin Fronteras; 3) Personas rescatadas el 21 de diciembre de 2018 por Proactiva Open Arms en el Mediterráneo observan un bote de goma semihundido en el Mar de Alborán, un día antes de desembarcar en el puerto de Crinavis, Cádiz. Algunos de ellos preguntaron: “¿Dónde está la gente?”. © Olmo Calvo


Estado español – Refugiadas – Mujeres inmigrantes – Derechos Humanos – Trata; 18 de junio. 19. AmecoPress