Desigualdades en cifras entre hombres y mujeres en Suiza
Madrid, 01 mayo 21. AmecoPress.- “Hombres y mujeres tienen derecho a un salario igual por un trabajo de igual valor”, afirma, entre otras cosas, el artículo constitucional sobre la igualdad. Una paridad de género está formalmente garantizada por la legislación de aplicación que prohíbe explícitamente toda discriminación en las relaciones laborales -incluida la remuneración- por motivos de género.
Los salarios no son sino una de las muchas disparidades entre mujeres y hombres en Suiza
Sin embargo, las estadísticas oficiales revelan una realidad muy diferente. En 2016 (datos más recientes disponibles), el salario bruto medio estandarizado en Suiza era de 6 011 francos al mes para las mujeres y de 6 830 francos para los hombres, lo que representa una diferencia del 12%.
La brecha era aún mayor en el sector privado, donde se situó en el 14,6%. Solamente una parte de esa diferencia puede explicarse por factores objetivos, como las diferencias en el nivel de formación, del número de años de servicio o del papel desempeñado en la empresa:
Existe una enorme brecha de género en la tasa de ocupación profesional: al contrario de los hombres, la mayoría de las mujeres que ejercen una actividad remunerada lo hacen a tiempo parcial. Esto implica a menudo un salario más bajo y la imposibilidad de hacer carrera.
Las principales razones por las que las mujeres señalan elegir un trabajo a tiempo parcial son el cuidado de sus hijos, seguida de otras tareas familiares. Los hombres que trabajan a tiempo parcial dicen que están motivados principalmente por el deseo de seguir una formación, estudios o simplemente porque no están interesados en el trabajo a tiempo completo. Esta diversidad se refleja en la distribución desigual de las tareas domésticas, asumidas principalmente por las mujeres.
Los bajos salarios, el trabajo a tiempo parcial y las interrupciones del trabajo para ocuparse de las tareas familiares penalizan a las mujeres, incluso en la jubilación. Su pensión media mensual del Seguro de Vejez y Supervivencia (AHV/AVS) y sobre todo del régimen de previsión profesional (segundo pilar) es inferior al de los hombres.
El sistema de pensiones en Suiza se basa en el principio de los tres pilares

El primer pilar –la previsión estatal obligatoria– está constituido por el Seguro de Vejez y Viudedad (AHVEnlace externo en alemán /AVSEnlace externo en francés), el Seguro de Invalidez (IVEnlace externo/AIEnlace externo), los subsidios por pérdida de empleo (EOEnlace externo/APGEnlace externo) y el seguro de desempleo (ALVEnlace externo/ACEnlace externo). Cada persona residente en Suiza tiene que cotizar según un principio de solidaridad. El objetivo es garantizar a los ciudadanos, incluidos los que no trabajan, unos ingresos mínimos para vivir.
El segundo pilar –la previsión profesional– tiene como misión garantizar que la persona pueda mantener el mismo nivel de vida después de la jubilación, en caso de viudedad o de invalidez. De la gestión del segundo pilar no se ocupa el Estado, sino las cajas de pensiones. Se trata de un seguro obligatorio al que cotizan tanto los asalariados como las empresas (empleadores).
El tercer pilar –la previsión individual– es opcional y puede ser en forma de seguro de vida privado o de una cuenta bancaria con incentivos fiscales, es decir, que desgrava. El tercer pilar constituye un complemento al primero y el segundo. Y su objetivo es compensar eventuales lagunas en materia de previsión para la vejez.
Como en el resto de países europeos, el sistema de jubilación suizo tiene que hacer frente a varios desafíos demográficos: el envejecimiento de la población, el aumento de las expectativas de vida y la baja tasa de natalidad. En las sociedades modernas hay cada vez más jubilados y menos jóvenes económicamente activos que ayudan a financiar el sistema.
Para garantizar que las futuras generaciones puedan beneficiarse de la seguridad social, el sistema de previsión para la tercera edad es tema constante de debate.
Actualmente, el Parlamento estudia un proyecto de reforma propuesto por el Gobierno, el denominado "Previsión Vejez 2020". Entre los puntos centrales de la reforma figuran: aumentar la edad de la jubilación para las mujeres de 64 a 65 años (la misma que los hombres) o reducir la tasa de conversión que se utiliza para calcular las rentas del segundo pilar.
Además de la vida profesional y familiar, la representación de género en las instituciones políticas dista mucho de ser igualitaria.
Fotos: Archivo AmecoPress. Kai Reusser/Swissinfo.ch.
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Unión Europea – Economía – Empleo y género – Política y género – Tercera edad – Legislación y género – Paridad. 02 mayo 21. AmecoPress.

