Congreso Internacional Beijing+25

Desde Beijing, la igualdad avanza, pero lentamente

1ro de octubre de 2019.

Por Gloria López

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La evaluación mundial de los avances y desafíos de la aplicación de la IV Conferencia Mundial de la Mujer en el periodo 2014-2019 evidencia que al ritmo actual, la igualdad se alcanzará en 100 o 200 años


Madrid, 01 oct. 2019. AmecoPress.- Un cambio lento. Aunque muchas veces la sensación térmica, en la calle, con la acción y el protagonismo de las nuevas generaciones feministas, puede indicar lo contrario, los indicadores dados a conocer por las instituciones y organizaciones sociales que formaron parte el sábado del Congreso Internacional Beijing+25, recogen modificaciones, pero a un ritmo que va despacio y que llevaría al 2 el horizonte de la igualdad, si no se realizan ajustes.

El Congreso, organizado por el Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades conjuntamente con la sociedad civil, que se celebró en el espacio Medialab-Prado de Madrid, se convirtió en foro intermedio del proceso de evaluación mundial de los avances y desafíos de la aplicación de la IV Conferencia Mundial de la Mujer (Beijing, 1995) en el periodo 2014-2019.

El evento, que fue inaugurado por Carmen Calvo, vicepresidenta en funciones, y clausurado por Soledad Murillo, secretaria de Estado de Igualdad, analizó el proceso de Beijing+25 y la Agenda 2030, así como la situación de la Unión Europea en diferentes ámbitos.

“Beijing supuso introducir la perspectiva de género en todo, con especial énfasis en proteger la libertad de las mujeres, su educación, la lucha contra la feminización de la pobreza y contra la violencia de género” afirmó Carmen Calvo. Sin embargo, ya en la primera mesa de la jornada, dedicada al “Proceso Beijing+25 y la Agenda 2030” se evidencia la necesidad de “acelerar la implementación” de los objetivos de dicha Agenda.

“Las mujeres trabajan 13 horas más que los hombres en las tareas del cuidado del hogar y de la familia. Muchas no acceden al mercado laboral por este motivo o lo hacen a tiempo parcial” señaló Helena Morais, representante del Instituto Europeo para la Igualdad de Género. Y explica que tampoco ha mejorado, desde el 2013, la brecha salarial y el techo de cristal. Además, las mujeres tienen empleos más precarios. Todo ello tiene un impacto sobre la salud física y mental de las mujeres. Viven más, pero con peor calidad de vida. La experta destaca la violencia que se ejerce sobre las mujeres por el hecho de ser mujeres, así como la necesidad de elaborar políticas públicas más específicas y concretas.

En síntesis, a pesar de que el Consejo de Europa “tiene un programa transversal de género como estrategia fundamental”, tal y como explicó Caterina Bolognese, Jefa de la División de Igualdad de Género del Consejo de Europa, “desde Beijing el proceso ha sido lento”.

Al ritmo actual, lograr la equiparación en el tiempo dedicado a los cuidados entre mujeres y hombres, nos llevaría 200 años

Por la tarde, las mesas redondas estuvieron enfocadas en la sociedad civil. En la primera, Ada Santana Aguilera, presidenta de la Federación de Mujeres Jóvenes, recordó la necesidad de un pacto generacional (diferente al concepto de relevo) para establecer una agenda común para todas las generaciones de mujeres. Ada advirtió que si bien la juventud no es la misma que en la década de los 90, los 80, o los 60, los modelos de participación se mantienen, son iguales, lo cual merece una reflexión.

Judith Carreras, que representó a la OIT en esa primera mesa, insistió: las brechas de género no se han reducido de forma significativa en los últimos 20 años e incluso con la crisis se produjo un retroceso. Por ejemplo, la brecha salarial, que “es solo la punta del iceberg”. “El factor objetivo de la brecha salarial es la discriminación”, sentenció.

Frente a esto, “las políticas públicas con elementos de conciliación y corresponsabilidad marcan la diferencia” aseguró Judith Carreras, que propuso también “poner en valor el trabajo de los cuidados”. En ese sentido, la experta arroja un dato significativo: en los últimos 20 años, las mujeres dedicamos 15 minutos menos al día al trabajo de los cuidados, y los hombres dedican 8 minutos más. Lo que indica, que para lograr la equiparación necesitaremos 200 años.

Libertad reproductiva

Por su parte, Filomena Ruggiero, de la Federación Internacional de Planificación Familiar, recordó que en la Plataforma Beijing+25 la salud es planteada como un motor para la erradicación de la pobreza. En cuanto a la salud sexual, el uso de la contracepción moderna sigue siendo bajo, lo que evidencia carencias en materia de educación y también es un indicador de que la contracepción no es asequible para todo el mundo. La experta abogó por minimizar el copago sanitario en Europa, fortalecer la educación sexual y aumentar el gasto sanitario al menos hasta el 5%.

Fillomena Ruggiero también apostó por cambiar el lenguaje y empezar a hablar de “libertad reproductiva”, porque eso nos permite ir más allá de lo conseguido y combatir el discurso de determinados movimientos y partidos que quieren limitar los derechos sexuales y reproductivos y que “ponen en nosotras que obligamos a las mujeres a abortar”

Por su parte, Montserrat Villa, de las Plataformas Estambul Sombra y Beijing+25, afirmó que la violencia, en sus diferentes manifestaciones, ha sido y es normalizada y justificada. La violencia machista, que está siendo visibilizada gracias al auge del movimiento feminista, es “estructural” y está basada en un sistema “patriarcal”. Por eso, la movilización feminista debe ubicarse como un punto de inflexión para transformar las estructuras de manera que la vida se ponga en el centro y que sea impensable la violencia.

“Consideramos que existe violencia institucional cuando se duda de las mujeres, cuando se las victimiza, cuando no se usan mecanismos existentes, cuando no se aplican leyes y convenios ratificados”.

Montserrat Vila aseguró que el Convenio de Estambul es un gran avance. “Se necesita un cambio estructural profundo. El movimiento feminista está marcando el camino y Beijing+25 debe tenerlo en cuenta”.

“Para poder luchar por los derechos de las mujeres tenemos que combatir la crisis climática”

En la última mesa de la jornada, Francisca Guisado, visibilizó los datos que evidencian el techo de cristal en la toma de decisiones políticas y económicas. Un techo de cristal que, al ritmo actual, tardaremos 107 años en romper.

Rosabel Agirregomezkorta insistió en la importancia de la participación de las mujeres en la resolución de los conflictos armados y en las misiones de paz. De hecho, está demostrado que cuando las mujeres participan en estos procesos son más duraderos. Además, “es imprescindible proteger a las mujeres de la violencia sexual”. La integrante de Plataforma CEDAW Andalucía, Red WIDE+ y Feminist Group del CPDE, defendió: “Tenemos que ser capaces de llegar a alianzas estratégicas e incluir mujeres diversas”.

La última mesa concluyó con la intervención de Laura Laguna, integrante de Fridays for Future, quién se concentró en el ecofeminismo. “Ninguna lucha tiene sentido en un mundo muerto” dijo, para añadir que “para poder luchar por los derechos de las mujeres tenemos que combatir la crisis climática”.

“Las mujeres, por factores biológicos y sociales, estamos más expuestas a las sustancias tóxicas, pero también somos las principales defensoras de la sostenibilidad”, dijo Laura Laguna.

Foto: AmecoPress

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