Ciudadanos vuelve a registrar su propuesta de vientres de alquiler “altruista”

16 de julio de 2019.

Por Redacción AmecoPress

Política | Madrid | Derechos humanos | Salud reproductiva | Vientres de alquiler



Aprovecha la semana del Orgullo para presentar una proposición de ley que permite el vínculo familiar con la gestante


Madrid, 16 jul. 19. AmecoPress.- Con el enfoque oportunista que caracteriza sus decisiones y propuestas, Ciudadanos volvió a registrar en el Congreso su polémica ley "reguladora del derecho a la gestación por sustitución", justo en la semana de celebración del Orgullo. La propuesta no cuenta con ningún apoyo –el partido de Albert Rivera es el único que se posiciona a favor de esta práctica y la incluye en su programa- y no está exenta de contradicciones. En estos días diversas expertas en la materia han publicado artículos para explicar en qué consiste no solo la propuesta de Ciudadanos, sino de una práctica conflictiva desde el mismo nombre - vientres de alquiler, gestación subrogada, gestación por sustitución- y que va tomando auge.

A pesar de que el Parlamento Europeo condenó la gestación por sustitución, tanto en su versión comercial como altruista, “por ser contraria a la dignidad humana de la mujer”, ya que su cuerpo y sus funciones reproductivas se utilizan como una materia prima, las presiones por legalizar esta práctica en distintos países, avanza. Eso que la institución europea estimó, además, que debe prohibirse esta práctica, que implica la explotación de las funciones reproductivas y la utilización del cuerpo con fines financieros o de otro tipo, en particular en el caso de las mujeres vulnerables en los países en desarrollo.

Contradicciones

En plena semana de celebración del Orgullo Gay, la diputada de Ciudadanos, Patricia Reyes, presentó de nuevo la iniciativa ya registrada en la anterior legislatura, aunque con cambios. Y lo hizo argumentando que se trata de “una reivindicación de parte del colectivo gay y una opción para parejas con problemas médicos que les impidan un embarazo”. Una de las novedades respecto a la anterior propuesta legislativa es que permite que la gestante pueda ser una familiar salvo que un informe psicológico lo desaconseje expresamente.

La propuesta de Ciudadanos alberga algunas cuestiones difíciles de digerir. Por ejemplo, defiende un modelo "altruista", pero incluye una "compensación resarcitoria" para la mujer que gesta que cubrirá gastos y habla de "proporcionar las condiciones idóneas durante la gestación y el posparto".

Entre los requisitos exigidos a la “mujer gestante”, llama la atención que Ciudadanos les pida garantizar un buen estado de salud mental y no tener antecedentes penales, antecedentes de abuso de drogas o alcohol, mientras que esas condiciones, que no tienen que ver con la genética, no se le exijan al "progenitor subrogante", esto es, a las personas que se van a ocupar de la educación de los niños y las niñas que nazcan.

En la norma que ha registrado Ciudadanos, las mujeres pueden abortar, sin penalización, pero con obligaciones, como someterse en todo momento a pruebas psicológicas y médicas que garanticen que cumplen ciertos requisitos. También deberán proporcionar su historial médico y su información económica y personal.

Intereses económicos

Según la socióloga Ainhoa Flecha, con nuestro actual ordenamiento jurídico, las mujeres que quieren gestar altruistamente para terceros, pueden hacerlo: “una mujer puede inseminarse y cuando nazca el bebé renunciar a la patria potestad en favor del padre biológico. O si se trata de ayudar a desconocidos, basta con quedarse embarazada y dar el bebé en adopción, así hará felices a quienes llevan años en lista de espera”.

¿Por qué entonces una ley? ¿A qué intereses responde? “El objetivo es legalizar los pagos, limitar los derechos de las mujeres sobre sus cuerpos y dar cobertura legal a quienes recurren a un vientre de alquiler fuera de nuestras fronteras”. Detrás hay un gran negocio, tal y como muestra Surrofair, una feria que se celebra anualmente en Madrid donde, cuál en el Salón del automóvil, las empresas presentan sus coloridos catálogos de “ofertas”.

Anualmente nacen 20000 criaturas mediante el “procedimiento” de los llamados vientres de alquiler, según datos ofrecidos por la editora Pilar Careaga, socia de EmPoderArte. Se trata de un negocio que mueve más de 6000 millones de euros al año, de los cuales, solo el 0,9 por ciento va a parar a las gestantes.

Varias expertas denuncian la relación entre los vientres de alquiler y la pobreza. Según diversos estudios –a pesar de la dificultad para contar con datos- las mujeres que se someten a este tipo de “contratos” tienen entre 25 y 30 años, han parido antes –para demostrar que son capaces de hacerlo-, solo el 4 por ciento de ellas tienen estudios superiores y más del 40 por ciento son desempleadas y/o recurren a servicios sociales.

Es significativo que la práctica de los vientres de alquiler haya crecido en países “pobres”, del sureste asiático y Europa del Este, donde proliferan las “granjas de mujeres” que se someten a un embarazo y renuncian a quedarse con el niño o niña para entregarla a la pareja que paga por cumplir el deseo de tener descendencia. Tampoco es baladí conocer que dependiendo del país, satisfacer semejante deseo cuesta de 40000 a 150000 euros, de los cuales las madres reciben solo de 2500 a 12000 euros.

Alicia Miyares, filósofa, escritora y feminista, impulsora del movimiento ‘No somos Vasijas’, rechaza la utilización de los vientres de las mujeres con fines de gestación para otros, ya sea en su modalidad “altruista” o mercantil. La experta, que dedica gran parte de su tiempo a explicar su postura en distintos contextos, asegura que trasladar los argumentos no es fácil, porque quienes defienden la gestación subrogada se apoyan en un “magma emocional” y en un lenguaje que es un “eufemismo”, para que la ciudadanía no tome conciencia del verdadero significado. Nunca hablan de embarazo (siempre usan “mujer gestante”, “gestación”), se apoyan en una “asepsia” destinada a que no profundicemos y la estrategia psicológica que usan con lo que llaman “mujeres gestantes” es que no establezcan vínculos durante el embarazo, sobre todo a partir del quinto mes, momento en el que los sentimientos entre el feto y la madre crecen. Miyares subraya: “Ser padre es un deseo, no un derecho”, que se lleva a cabo mediante un “contrato abusivo”, un contrato que obliga a las mujeres a renunciar a un derecho fundamental jurídico que es la filiación, que contempla el Código Civil.

El Psoe se ha manifestado siempre en contra de los llamados “vientres de alquiler”. Izquierda Unida también ha abogado por no avalar la práctica. En el caso de Podemos, tras un intenso debate en círculos feministas, acabó rechazando la gestación subrogada.

Foto: Archivo AmecoPress.

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