Elecciones 10 de noviembre: entrevista a Sofía Castañón, candidata de Unidas Podemos

“Atajar la desigualdad nos convierte en una sociedad no solo más justa, sino también más productiva y eficiente”

8 de noviembre de 2019.

Por Gloria López

Madrid | Política | Política y género | Políticas de Igualdad | Violencia sexual | Violencia de género | Conciliación | Feminismo | Dependencia | Trabajo doméstico





Madrid, 07 nov. 19. Amecopress. Sofía Castañón, (Gijón, 1 de noviembre de 1983) es poeta, escritora, realizadora audiovisual y política. Se presenta en las listas de Unidas Podemos por Asturias para en las próximas elecciones al Congreso de los Diputados y Senado que se celebrarán el 10 de noviembre. Es Secretaria de Igualdad, Feminismos y LGTBI en la Ejecutiva Estatal de Podemos.

Ya la entrevistamos en la última campaña electoral de abril. En esta ocasión, pudimos conversar de las propuestas de Unidas Podemos antes de un acto electoral sobre Feminismos que el grupo realizó en Madrid, el pasado lunes.

Empecemos con la sentencia de la Manada de Manresa. ¿Cuál es su opinión?

Es la demostración de lo mucho que urge una ley como la que nosotras presentamos en el Congreso. Una ley que blinde que "solo sí es sí” en el Código Penal y que vaya más allá. Es necesario que dejemos de distinguir entre abuso y agresión. Todo aquello que atenta contra la integridad de nuestra libertad sexual es en sí una agresión. No caben ya, por eso la reacción en muchísimas ciudades, este tipo de sentencias, este tipo de percepciones o juicios, donde si no ofreces una resistencia física que pone en peligro tu vida –y tenemos casos como el de Laura Luelmo, Diana Quer o Nagore- estemos hablando de un abuso. Ya no cabe esta valoración.

Es especialmente grave analizar el caso de Manresa, pensando que es una chica de 14 años, cuando además cualquier relación de alguien menor de edad, menor de 16 años, con algún mayor, se mueve en un plano donde puede ser puesto en cuestión ese consentimiento.

Además, estaba ebria, que es algo que parece exime a la hora de evaluar el consentimiento, mientras la ebriedad es algo que puede utilizarse para atenuar la responsabilidad de los ejecutores de la agresión.

Y también se reconoce el escenario como un espacio intimidante para uno de los agresores, que justifica que no hiciera nada, es decir, que hiciera omisión de socorro y lo que hiciera fuera masturbarse, pero no se entiende intimidante para la víctima.

Hay que blindar el Código Penal para que "solo sí sea sí”, pero no nos podemos quedar ahí. Es muy importante comprender que es necesario que la ley sea integral. Igual que lo fue en 2004 la Ley contra la Violencia de Género. De hecho el planteamiento de esa Ley por la protección de la libertad sexual y por la erradicación de las violencias sexuales que presentamos se articula a espejo de la ley 2004 porque nos parece un buen referente en lo que es su plasmación en el texto para abordar un tipo de violencia contra las mujeres específico.

Por eso hablamos de sensibilización, de detección, protección y también reparación, que es sin duda, en lo que tiene que ver con derechos humanos, la gran olvidada, especialmente cuando hablamos de violencias machistas y no digamos de violencias sexuales.

Las organizaciones piden cambiar el Código Penal y consideran que la violencia sexual es violencia de género. ¿Por qué esos cambios, en los que aparentemente hay un consenso, se anuncian pero luego no se ejecutan?

Es difícil de entender, sobre todo cuando hay un texto legislativo elaborado que además forma parte de un acuerdo presupuestario. Es decir, ya había acuerdo. Es uno de los problemas de que no exista Gobierno, de que tengamos un Gobierno en funciones y de esta repetición electoral.

Hace dos años se aprobó un Pacto de Estado, ese que nosotras siempre hemos dicho que es insuficiente y también ese en el que nosotras hemos escrito gran parte de esas 214 medidas. No entendemos que no lo estemos viendo ejecutado en lo que son sus modificaciones legislativas. No tenemos nada que reconozca como violencias machistas las violencias sexuales ni ningún tipo de violencia que sucede fuera del ámbito de pareja o expareja, que es lo que se acordó con el Pacto de Estado y que recoge el Convenio de Estambul, ratificado por el Estado español.

De hecho, cada vez que estamos hablando del número de mujeres asesinadas por violencia machista, estamos haciendo un cómputo erróneo, no se corresponde con lo que dice el Pacto de Estado. Ni Interior ni la Delegación de Gobierno de Violencia de Genero se han puesto las pilas para estar contando las víctimas mortales que realmente hay y esto tiene consecuencias. Estamos incumpliendo el Pacto y estamos privando de políticas públicas a un montón de víctimas y familiares de esas víctimas, víctimas indirectas, huérfanos, a quienes no estamos reconociendo sus derechos.

Irene Montero lo explicó en tres minutos durante el debate televisivo del pasado viernes, pero nos gustaría conocer su opinión. ¿Por qué no ha sido posible evitar estas elecciones?

Porque Sánchez quería volver a elecciones quizás para tener algún rédito electoral o para mirar a la derecha ante las políticas que tendrá que acometer si no quiere proteger a la mayoría social, dado que todas las expertas y expertos nos dicen que viene una recesión económica. No es porque nosotras no lo hayamos intentado de todas las maneras que hemos sido capaces, cediendo en todo lo que se nos pidió y buscando en el último momento que esta situación de repetición electoral no se diera.

También pienso que la ciudadanía debe reaccionar no sintiendo que las instituciones no sirven para nada, porque una repetición electoral puede generar desafección y apatía, sino todo lo contrario. Precisamente porque el voto es tan importante nos hacen repetir elecciones.

El propio Sánchez dijo que la gente tenía que votar más claro. Ese enunciado es un fraude democrático importante. ¿Cómo que la gente tiene que votar más claro porque a ti no te viene bien lo que dice la soberanía popular, porque quieres otros resultados?

Me parece que la ciudadanía tiene que tener presente que las instituciones es lo único que tienen las personas que no tenemos título nobiliario ni los poderes económicos detrás, la única fuerza que tenemos para garantizar nuestros derechos, nuestra ciudadanía, estar escribiendo el BOE, estar escribiendo los presupuestos generales del estado.

“Se puede hacer un cambio en el modelo productivo y en el modelo sociocultural, profundo y en simultáneo”

Unidas Podemos en su programa incluye blindar los cuidados en la Constitución o propuestas como garantizar un sistema universal de dependencia y educación infantil. ¿Es posible hacer esto si no hay un cambio de sistema, si no se modifica el sistema de empleo, el concepto de economía o los roles de género?

Plantear que tenemos todas las personas el derecho a ser cuidadas y que esto lo tiene que garantizar la Carta Magna; plantear que podemos estar a la vanguardia a nivel europeo en atención a la dependencia, es un cambio de modelo productivo y modelo sociocultural de base, pero que se puede ir haciendo. De igual manera que plantear unos permisos de maternidad y paternidad iguales e intransferibles es un cambio en el modelo productivo y sociocultural profundo. Y los cambios de ese tipo no nos deben asustar porque se pueden ir acometiendo y de hecho son cambios que van de la mano: el del modelo productivo y el del modelo sociocultural.

Lo que estamos diciendo es que hemos sustentado nuestra economía a base de cargar sobre los hombros de las mujeres de manera no remunerada ni reconocida del 50% del trabajo. Es el trabajo de los cuidados, que supone más del 50% del PIB. Lo que planteamos es que eso se reconozca, porque la sostenibilidad de la vida está ahí y por tanto eso se tiene que hacer en condiciones dignas, remuneradas y que además garanticen que eso es un derecho para todas y todos.

Por tanto, es necesario plantear un sistema de cuidados que implica una atención a la dependencia universal de 0 a 99 años, porque en algún momento, más tarde o más temprano, de forma más inesperada o menos, todas necesitamos ser cuidadas y no se nos puede abandonar ni dejar a la intemperie. También todas nos educamos en todas las etapas de la vida y esa educación no son únicamente contenidos que podamos volcar o no en el mercado laboral, sino que también es adquirir una serie de herramientas relacionales de construcción colectiva, comunitaria, cooperativa.

Eso ataja situaciones de profunda desigualdad que ahora existen. Y atajar la desigualdad nos convierte en una sociedad no solo más justa, sino también más productiva y eficiente.

’Ladran, luego cabalgamos’

Usted es una estudiosa de los imaginarios y de la influencia cultural de determinados paradigmas. ¿Qué consecuencias tiene en ese imaginario la entrada de la ultraderecha en el Parlamento y las declaraciones y actitudes misóginas que están exhibiendo sus representantes?

Dando vueltas y siempre con las certezas dispuestas a tener más puntos de vista, creo que no se trata tanto de qué consecuencias tiene que esos discursos estén en la Cámara, como que esos discursos irrumpen en el espacio público como consecuencia del avance hegemónico feminista.

Me parece que son reaccionarios. Si tienen un movimiento de placas tectónicas que está reformulando los cimientos de la sociedad asentados con la Revolución Francesa, en el caso de la fundación de los estados modernos en Europa, y con la Ilustración, que nos plantean que los derechos son del hombre y del ciudadano; si estamos reformulando eso, con más fuerza y gracias al movimiento feminista y a todas las luchas que nos preceden, es normal que reaccionen.

Es lo que decía Cervantes: “Ladran, luego cabalgamos”. Estamos cabalgando, la cuarta ola, y oímos los ladridos, es verdad que en espacios donde hacía tiempo no se oían, pero tampoco son demasiado diferentes a los que podíamos escuchar a quienes ya estaban legitimados en la Cámara o en instituciones, es decir, el PP. El PP siempre ha atacado los derechos de las mujeres. Aunque Vox lo hace quizás de un modo más soez y con más impunidad. Así que la respuesta es seguir avanzando porque este avance es imparable…

¿Van a defender el compromiso de ratificación del Convenio 189 de la OIT, para garantizar los derechos de las empleadas domésticas?

De hecho, me enorgullece que en la XI legislatura, la primera Proposición No de Ley que llevó mi grupo parlamentario fue la ratificación del Convenio 189 de la OIT. Son situaciones y reclamaciones que hemos llevado a los plenos. Esto deja ver qué tipo de feminismo y qué tipo de derechos sociales y humanos estamos defendiendo.

Fotos archivo AmecoPress, cedidas por Podemos


Política – Política y género – Feminismo – Dependencia – Conciliación – Violencia sexual – Violencia de género; 07 de noviembre. 19. AmecoPress