A 4 años, una revolución que logró que la violencia machista saliera del closet del silencio, de la domesticidad y del miedo

Argentina: Ni Una Menos otra vez en las calles

4 de junio de 2019.

Por Norma Loto

Internacional | Salud reproductiva | Violencia de género | Movimiento feminista | Aborto | Buenos Aires | Feminicidio



Desde tiempos remotos hasta hoy, venimos luchando por un derecho tan básico como una vida sin violencias


Buenos Aires, 04 jun. 19. AmecoPress/SemMéxico.- Pasaron 4 años desde el primer Ni Una Menos, que revolucionó las calles y que logró que la violencia machista saliera del closet del silencio, de la domesticidad y del miedo.

Aquel 3 de junio de 2015, reunió movilizar a millones de mujeres a lo largo y ancho de Argentina. Las feministas sabíamos que esa masividad era la fuerza que veníamos creando en el silencio, en redes “subterráneas”, en la potencia de los Encuentros Nacionales de Mujeres, en sótanos, aulas y tertulias. Si bien la masividad se materializó en aquel 2015, la historia se venía escribiendo desde mucho antes sin medios masivos, sin redes sociales y sin fundadoras.

Desde tiempos remotos hasta hoy, venimos luchando por el derecho tan básico como es el derecho a la vida sin violencias. Y si antes era políticamente correcto soportando cuando nos veían implorando ese derecho, hoy nos rechazan porque además exigimos soberanía.

Sin embargo, el camino hacia esa soberanía sigue cobrándose vidas. Según el relevamiento realizado por La Casa del Encuentro, entre 2008 y 2019 hubo 2952 femicidios y femicidios vinculados de mujeres y niñas. Esto representa que cada 32 horas matan a una mujer. Estos 3952 femicidios han dejado a 3717 niñas y niños –el 64 por ciento de ellos, menores de edad– sin sus madres. Y, en más del 60 por ciento de los casos, los femicidas fueron parejas o ex parejas de las víctimas.

A la vez que el Informe de Femicidios de la Justicia Argentina de la oficina de la Mujer, de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, durante el año pasado 278 victimas de crímenes de violencia de género. En esta cifra se incluye a 19 niñas menores de 12 años. Y otras 13 eran menores tenían entre 13 y 19 años.

Es decir, que a pesar de la revolución que toma las calles y las vidas, hay algo que viene lento: el cambio de paradigma que aún se enmarca en relaciones asimétricas y el estado ausente en cuanto a la prevención y a la administración adecuada de justicia.

Si bien, nada es inmediato ni mucho menos sencillo. No obstante, lo que sí puede ser inmediato es la voluntad política para incorporar certeramente la ley de educación sexual integral en todas las escuelas del país, la pronta implementación de la ley Micaela (que contempla la capacitación obligatoria en genero para todas las personas que integran los tres poderes del estado), que revea el bajísimo presupuesto que se destina a las mujeres, 11 pesos per cápita (cerca de 0, 25 centavos de dólar), subsidio económico a las mujeres en situación de violencia, licencia por violencia de género” y podemos seguir en una larga lista.

En una Argentina que se alista para una pronta renovación presidencial, se espera que las vidas de las mujeres no sean los accesorios discursivos de las promesas electorales.

Mientras tanto la revolución de las mujeres argentinas sigue agitando porque el clamor colectivo no se ahoga con la sangre se los femicidios ni con la sangre de los abortos clandestinos. Al contrario, cada vez que nos restan una vida nos potencia para seguir rompiendo “el orden natural” del mundo.

Foto: SemMéxico.

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Internacional – Violencia de género – Feminicidios – Salud reproductiva – Aborto – Movimiento Feminista. 04 jun. 19. AmecoPress.