Estado Español, Salud y género, Madrid, Martes 16 de octubre de 2007, por Toñi Rubio
El estudio epidemiológico dirigido por Ángel Gil, Catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de
Se analizaron los ingresos hospitalarios realizados en el 97,7% de los centros públicos de nuestro país y en el 25% de las clínicas privadas, registrándose las altas hospitalarias con diagnóstico de cáncer de cuello de útero y de carcinoma “in situ”, (una fase menos avanzada de la enfermedad). La tasa de hospitalización resultante fue de 25,5 por cada cien mil mujeres mayores de 20 años, una cifra que se eleva al 39,4 en mujeres con edades comprendidas entre los 45 y 59 años.
Por comunidades autónomas, las Islas Baleares, son las que sustentan un mayor número de ingresos: 48,5 por cada cien mil mujeres frente a Extremadura que es la región con menor número de hospitalizaciones: 13,6 por cien mil. En cuanto a la mortalidad, Navarra tiene las cifras más bajas frente a Baleares, comunidad que detenta las más altas.
Ángel Gil apunta a los diferentes hábitos sociales de cada comunidad para explicar estos datos tan dispares, aunque, según el catedrático, es algo difícil de interpretar y habría que hacer un estudio sociológico a fondo.
La infección por HPV (Virus de Papiloma Humano) es una de las enfermedades de transmisión sexual más frecuente. Puede afectar al área genital de las mujeres y es un primer paso a la hora de desarrollar cáncer de cuello de útero, el segundo cáncer más frecuente en mujeres.
La mayoría de las féminas que quedan infectadas por VPH no presentarán síntomas y la infección desaparecerá por sí misma, pero, si se hace crónica, puede desencadenar en un cáncer uterino. Debido a que este proceso puede durar años, los métodos de diagnóstico precoz, citología y análisis de ADN, son importantísimos para evitar el desarrollo del tumor y poder salvar la vida a miles de mujeres.
Hasta ahora, la citología era el método más usado, pero un estudio llevado a cabo por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Ámsterdam ha determinado que un análisis de ADN del papilomavirus permite detectar antes las lesiones de alto grado, localizándolas en una etapa más precoz. De esta manera, se reducirá el número de visitas al ginecólogo, reduciéndose los costes de los programas nacionales de detección precoz.
Existen dos vacunas
A finales del pasado mes de agosto se autorizó en España la comercialización de una de las vacunas frente al HPV: Gardasil. Cervarix, la otra vacuna, está en proceso de autorización.
Tras su aprobación en el Pleno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud y a lo largo del mes en curso, se tratará de incorporar la vacuna del papiloma humano al calendario de vacunación de las Comunidades Autónomas, con el fin de proteger a las niñas de esta enfermedad. Según Ángel Gil es una decisión acertada, aunque no veremos su efecto hasta 10 ó 15 años.
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Estado español – Salud y género – 16 octubre, 07 (AmecoPress)