La Mujer de Enfrente

Una globalización más justa necesita a todas las mujeres

15 de septiembre de 2009.

Por Leticia Puente Beresford

Internacional | Opinión | Género y desarrollo | Globalización | Nueva York





Nueva York, 15 sep. 09. AmecoPress/CIMAC.- Ante las predicciones de que la población mundial alcanzará los siete billones para el 2010, presentándose la mayor tasa de natalidad en las naciones en vías de desarrollo, ya se señala a los religiosos y oponentes políticos ortodoxos como quines obstaculizan el ejercicio pleno a nuestra sexualidad y el acceso universal a los servicios de salud reproductiva.

Esos grupos, además, se oponen a los derechos reproductivos y quieren mantener en secreto, como nunca antes, la realidad sobre el sexo y la reproducción aunque, de acuerdo con un documento del foro “Global Partners in Action”, que se lleva a cabo en Berlín, Alemania, la práctica del sexo se da 125 millones de veces durante un día… todos los días.

En el documento “Sex, rights and politics-from Cairo to Berlin” se cuestiona cómo es posible que en pleno siglo XXI este elemento de la existencia humana continúe siendo un tabú ante esa realidad de práctica sexual mundial.

De ahí que las más de las veces las posiciones políticas y religiosas sobre el sexo y la moralidad lo único que provocan es que se pierda el avance en los propósitos de contribuir a un acercamiento real a la sexualidad y salud reproductiva, que son las que hacen nuestras vidas.

Ante las posiciones contrarias de políticos y religiosos, organizaciones no gubernamentales de 131 naciones y autoridades de Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo se congregan en Alemania para unir esfuerzos y, sobre todo, buscar recursos económicos.

Lo anterior, en vista de que quedó sin cumplir lo acordado en 1994 —año en que se realizó la International Conference on Population and Development (ICPD) en el Cairo—, donde se acordó, como compromiso, que los 179 gobiernos participantes destinarían un 30 por ciento al fondo para la salud reproductiva, y ahora sólo es de 12 por ciento, lo que revierte el avance trazado en el derecho individual y la igualdad de género.

El Programa de Acción del ICPD, junto con la meta del universal acceso a la salud reproductiva, requiere de más contribución económica. Si tan sólo se necesitan 23 mil millones de dólares al año para evitar que las mujeres tengan embarazos no deseados, cantidad mucho menor de lo que se asigna en diez días a gastos militares.

Al respecto, las estadísticas hablan por sí mismas: Más de 200 millones de mujeres no tienen acceso a la contracepción moderna. Y se espera que la demanda de acceso a anticonceptivos se incremente a un 40 por ciento para el 2050.

La población de 1.5 billones fluctúa en edades de 10 a 25 años de edad, de tal suerte que ellas y ellos necesitarán de servicios de sexualidad y salud reproductiva.

En tanto, en el mundo, viven 33 millones de seres humanos con VIH. Tan sólo en el 2007 se registraron 2.7 millones de nuevos casos, la mayoría por transmisión sexual.

Al año muere medio millón de mujeres embarazadas y en proceso de dar a luz, incluidas 67 mil por la práctica de abortos mal realizados. Millones más sufren de lesiones, enfermedades e inhabilitaciones.

A todo esto, por si fuera poco, se suman las posiciones religiosas y de políticos en el mundo, que redujeron los presupuestos para la salud sexual y reproductiva, situación que se dio con mayor fuerza por las posiciones de los jefes de Estado de Estados Unidos —George W Bush— y el Vaticano, que orquestaron una política de oposición total en contra de el ICPD, de las Naciones Unidas y de todo el mundo. Lo anterior, sin contar con la crisis económica mundial.

El objetivo de esta reunión es muy loable; se trata de salvar la vida a mujeres y niñas en todo el mundo. “Tenemos claras evidencias de que la salud sexual y reproductiva salva vidas y, además, contribuye a reducir la pobreza y contribuye al desarrollo”, afirman los y las investigadoras participantes en el evento, como Gill Greer, Katie Chau, Catherina Hinz y Sivananthi Thanenthiran.

Del lado del gobierno alemán, Heidemarie Wieczorek-Zeul, del Ministerio federal de Economía y Desarrollo, afirmó que la globalización necesita a los gobiernos y éstos, a su vez, necesitan a las mujeres.

Fotos: Archivo AmecoPress

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Internacional – Opinión – Globalización – Género y desarrollo. 15 sep. (09). AmecoPress/CIMAC