Una nueva generación de mujeres marroquíes apoya a su género

21 de enero de 2009.

Por AmecoPress/CIMAC

Internacional | Situación social de las mujeres | Marrakech-Marruecos



La asociación de "El Amane" impulsa cambios sociales apoyando a otras mujeres en su autoestima y su educación


Por Mirta Rodríguez Calderón


En Marruecos, los feminicidios se ocultan o se enmascaran. No hay muchos, pero hay, afirmó en una entrevista Halima Oulami, de la asociación El Amane, que con fondos internacionales impulsa proyectos productivos para mujeres pobres y las capacita para hacer frente a la violencia doméstica. Con el reciente anuncio del rey de Marruecos acerca de las nuevas leyes sobre los derechos de las mujeres, que anulan las reservas que existían sobre artículos de la Convención contra toda forma de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), la lucha de Halima y sus compañeras cobra un nuevo sentido.

Enfundada en su chador blanco a rayas lila, aunque sin velo, la joven marroquí Halima Oulami suma fuerzas para acompañar el avance de sus congéneres en la Asociación El Amane para el Desarrollo de la Mujer, en Marrakech, una provincia al sur de Rabat.

"Hemos puesto en práctica pequeños proyectos con mujeres en circunstancias difíciles. La cooperación del Fondo Global para Mujeres (GFW, en sus siglas inglesas) ha sido muy importante". El GFW, donde germinan luchas y esperanzas de las mujeres del mundo, tiene su sede en California y apoya a 129 organizaciones de 60 países. Sus representantes realizan giras por África, Asia y otros lugares apoyando a las mujeres más pobres.

Halima Oulami continúa su trabajo a favor de las mujeres marroquíes con apoyo internacional. "Aparte del GFW, otras cinco agencias nos ayudan. Pero esto es apenas un comienzo".

Feminicidios, una realidad que se oculta

Cuando Halima habla de circunstancias difíciles se refiere, en verdad, a realidades muy duras que enfrentan las mujeres de su entorno. No ya por el obligado uso del hiyad y el chador, sino porque esa vestimenta se asocia también a situaciones de extrema violencia. Casos hay en que los feminicidios, por ejemplo, se ocultan o se enmascaran: más violencia sobre la violencia.

"No hay muchos, pero hay. Justamente en este barrio ha habido dos (a octubre de 2008). La familia no dice que la mujer ha sido asesinada por el marido; dicen que la mujer ha sufrido un accidente o que se ha caído: lo tapan”.

“Hay otro tipo de asesinato de mujeres que es, por ejemplo, de hijos que quieren droga y para robar dinero han matado". La mayor parte de esas mujeres son viudas o divorciadas, separadas, a quienes sus esposos no les pasan dinero. "Ellas no tienen recursos y creen que, estando en la calle, van a ganar más que en un trabajo", refiere Halima.

Pero tampoco tienen capacitación para encontrar buenos trabajos. "Padecen ignorancia: ignoran sus derechos", agrega. "Pasa igual cuando una mujer deja a su marido y éste la persigue por todas partes, incluso en la casa de la familia, por la calle, donde sea. Cuando ellas quieren venir a capacitarse, el hombre no las deja", relata.

El Amane, a favor de las mujeres

La Asociación El Amane trabaja con mujeres que afrontan este tipo de desesperanzas o de soledad. Primero que todo, escuchándolas. "Tenemos que saber lo que les ocurre y cómo podemos ayudarlas".

Hasta octubre habían acogido a 231 mujeres en la pequeña salita, contigua a otra donde niños, niñas y mujeres van a alfabetizarse y a aprender computación. "¿Lo más frecuente?: violencia doméstica y reclamo de la pensión alimentaria. Una parte no tiene papeles. Tienen vergüenza de declarar sobre el abuso sexual y la esclavitud que padecen.".

De enero a marzo acompañaron a 14 a los tribunales por casos de divorcio, violencia, pensión y para la conciliación entre dos familias, que es muy frecuente dada la intervención familiar en los asuntos de las parejas. Con 33 víctimas de violencia consiguieron resultados positivos ante los tribunales en 2007.

Converge el conocimiento de estas situaciones con otro esfuerzo a escala social para que haya una ley contra la violencia. El Ministerio de la Mujer ha empezado a trabajar, a oír lo que ellas quieren que se incluya en esa ley y lo que deben escuchar y discutir en el Parlamento.

Buenas noticias

La periodista y académica marroquí Nadia Lamhaidi hizo circular hace poco este mensaje estimulante por la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género: "¡Buena noticia para las mujeres marroquíes!: Marruecos suprime todas las reservas sobre la Convención contra toda forma de Discriminación contra la Mujer (CEDAW). El rey de Marruecos anunció que las nuevas leyes sobre el tema de los derechos de la mujer hacen nulas estas reservas”.

“Es necesario recordar que este país había emitido reservas con respecto a los artículos 2,5, 15 y 16, el más importante del CEDAW", informa Nadia.

La CEDAW, adoptada en 1979, tuvo objeciones de las naciones musulmanas -incluida Marruecos-, por entender que ciertos postulados contrariaban sus creencias o prácticas religiosas asentadas en el Corán.

"Marruecos ha conocido estos últimos años importantes reformas legislativas relativas al estatuto de la mujer: el código de la familia (Moudawana), el código de la nacionalidad (la mujer puede conservar la suya aunque esté casada con un extranjero), el código penal", relató la periodista Lamhaidi.

"Este es el único país del mundo árabe que adoptó una carta para garantizar mejoría de la imagen de las mujeres en los medios de comunicación. Todo este arsenal legislativo espera una buena comprensión y aplicación para permitir un mejor respeto de la mujer en la sociedad", dice entusiasmada la periodista marroquí.

Trechos por andar

Con tantos logros indiscutibles, es mucho aún lo que las mujeres musulmanas necesitan conseguir. Por aquellos días de la visita, un comentario frecuente era el empeño por impulsar la prohibición de la poligamia.

Y en los afiches que la organización El Amane y otras homólogas han hecho circular, se especifica que necesitan penalización y protección, no tolerancia; aumentar las sanciones en los casos repetidos de violencia doméstica; criminalizar la violación conyugal y toda forma de abuso sexual.

Las marroquíes están pidiendo que se habilite a la policía para intervenir inmediatamente en casos de violencia doméstica y penalizar también los delitos menores, además de enjuiciar a los autores sin necesidad de aportar testigos. Reclaman que no se aplique la mediación en los casos de violencia, que se asegure la pensión alimentaria y que haya órdenes de protección contra los autores de violencia contra la mujer.

Pasos cortos, pero firmes

Mientras los grandes propósitos transitan por las esferas legislativas, Halima Oualime y sus colegas Oulami Najal, que se ocupa de las entrevistas en dos centros de los que disponen para ello (tienen seis grupos en zonas rurales); y Masriam Glabdallaoui, responsable de recursos humanos y para favorecer derechos, siguen empeñadas en avanzar a pasos cortos pero firmes, mientras van alfabetizando a las mujeres y enseñándoles de sí mismas.

Han iniciado lo que la joven directora y lideresa llama "un proyecto pequeñito", por ahora con seis mujeres, para incitarlas y acompañarlas en busca de supervivencia y, por ese camino, conducirlas a la autosuficiencia.

"Para ese plan, la confianza del GFW ha significado muchísimo. Son pocos los recursos, pero las ayudamos a que hagan comercio. Este proyecto lo empezamos hace un año y estamos esperando a ver los resultados para desarrollar un área de microcréditos; sobre todo para aplicarlo con mujeres de las regiones rurales”.

"El empeño ha consistido en darles la facilidad para ser comerciantes: varias de ellas hacen vestidos para mujeres y niños; otras están vendiendo especies; y otras en el campo se dedican a la venta de ganado, corderos. Al mismo tiempo, cuidan de las y los niños. Todavía estamos atentas para ver cómo funcionará...".

La lucha por sus derechos

Mientras llega el momento en que puedan evaluar, Halima Oualimi, quien tuvo que defender sus propios derechos frente a su familia y sociedad, reconoce que en ciertos asuntos tiene que transigir, como al llevar el traje que usan las demás mujeres, "porque, si no, no sería bien vista en el barrio, aunque yo les explico que el modelo está en cada mujer y no en lo exterior".

¿Cómo se vislumbra ella en los próximos cinco años? "Me veo luchando por los derechos de las mujeres, consiguiendo que esta Asociación sea mucho mayor y que haya muchas más mujeres que puedan tener derechos, ya que no poseen los medios ni el conocimiento, y yo creo que es mi responsabilidad continuar esta tarea", asegura.

"Creo que, como mujer, yo misma he conseguido mucho, porque hice una maestría de dos años, justamente, sobre temas de mujeres, y para hacer este estudio tuve que estar fuera: un año en otra ciudad y un año en el extranjero, en Austria. Ya estaba casada, tenía una niña (recién ha tenido otro) y fue difícil, pero lo hice".

Metas tan claras no le restan inconvenientes: "Para mi sociedad es inaceptable estar casada, tener una niña y continuar estudios. Mi marido me respeta y dice que no hay problema, pero de vez en cuando aparece la mamá de él en mi casa y da instrucciones. Nuestro matrimonio fue por amor: yo lo elegí y lo presenté a mi familia.".

En su sociedad, muchas muchachas son vendidas o canjeadas y entregadas a hombres a quienes ni siquiera conocen. Pero Halima y sus colegas, como muchas personas conscientes, están protagonizando un potente impulso hacia el cambio en Marruecos.


Internacional-situación social de las mujeres; 21 enero (09) AmecoPress