7 series que te puedes perder este verano

1ro de agosto de 2019.

Por Júlia Oller

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¿Te las puedes perder? Sí. ¿Será mejor tu vida si las ves? Pues también


Madrid, 30 jul. 19. AmecoPress.- Aunque las vacaciones no sean todo lo largas que debieran, los meses estivales son un buen momento para ponerse al día con las series que no hemos podido ver durante el resto del año o para disfrutar de los estrenos. Aquí van siete recomendaciones de series que ponen a las mujeres en el centro de sus narrativas para hacer más soportable el calor de estos días y el no estar en la playa con un tupper fresquito de melón cortado -si lo estáis, no lo restreguéis demasiado en las historias de Instagram-. Spoiler: todas las series pasan el test de Bechdel.

1. Big Little Lies

Big Little Lies enamoró a la audiencia y a la crítica en 2018 con una temporada redonda y un elenco plagado de estrellas (Nicole Kidman, Reese Witherspoon, Zoë Kravitz, Laura Dern, Shailene Woodley). Las cinco viven y son madres en la localidad de Monterrey, al norte de California, un escenario idílico en el que las vidas aparentemente perfectas de sus residentes se ven sacudidas por la muerte de uno de ellos. En esta coyuntura, la serie explora las relaciones entre mujeres muy diferentes que tejen redes de apoyo en las que sostenerse frente a un entorno que se torna incluso más hostil de lo que ya era en un principio.

Si bien la primera temporada supone un ejemplo paradigmático de cómo funciona el ciclo de la violencia en los casos de violencia machista, la segunda – a la que se ha sumado la poco conocida y laureada Meryl Streep- recoge lo que ocurre cuando este ciclo se rompe y las secuelas de una mentira necesaria alrededor de la cual las protagonistas construyen los lazos que las unen. Un cambio en la dirección creativa de la serie, que ha repercutido en el resultado final, ha provocado que parte del público haya cuestionado la necesidad de grabar una segunda temporada, pero lo cierto es que, con sus luces y sus sombras, esta segunda tanda de episodios de Big Little Lies ha seguido haciendo un buen trabajo en lo que se refiere al tratamiento de la violencia de género y a los procesos psicológicos que siguen sus víctimas.

La fotografía de la serie es maravillosa y la canción de los créditos iniciales (Cold Little Heart, de Michael Kiwanuka) constituye un motivo en sí misma para verla. Pero es que, además, por si queda alguien que todavía no se haya enterado, ¡aparece Meryl Streep! Nadie duda de que ya hay un Emmy que lleva su nombre por su trabajo como Mary Louise Wright, su papel en Big Little Lies.

2. Euphoria

Se trata de otra de las revelaciones del verano con la que, junto con Big Little Lies y Chernobyl, HBO ha conquistado la conversación en las redes sociales. Euphoria, protagonizada por Zendaya (El gran showman, Spiderman: de regreso a casa), empezó a emitirse el pasado junio y pone el foco en un grupo de adolescentes que aún se encuentran en el instituto. La serie pretende ser un retrato de la generación Z (personas nacidas a finales de los 90 y principios de los 2000), de sus relaciones con sus familias, sus amistades, con el sexo y las drogas y de la lucha por una identidad propia.

Además, Euphoria, que ya ha sido renovada para una segunda temporada, plantea una de las propuestas estéticas más interesantes de los últimos tiempos. ¿Merece la pena probar el mes gratis de HBO para verla? Como diría Magüi (de Paquita Salas): evidentemente.

3. Orange is the New Black

Orange is the new black (OITNB) termina este año después de siete temporadas bajo la batuta de Jenji Kohan (Weeds, Gilmore Girls). En la industria audiovisual, nada es ya como lo conocíamos cuando, en 2013, esta serie comenzó sus andaduras en Netflix: junto con House of Cards, situó a la plataforma en lo más alto de la ficción televisiva y, hasta el momento, ha acumulado 12 nominaciones a los premios Emmy.

Ambientada en la prisión estadounidense de Litchfield, la serie ha transformado las narrativas sobre mujeres -en plural- y sobre las relaciones entre ellas. Si bien las primeras temporadas se centraron en el personaje de Piper Chapman, una mujer blanca de clase media-alta que ingresa en la cárcel por tráfico de drogas, Orange is the New Black ha ido creciendo y explorando distintas líneas argumentales que han dotado de una psicología propia a un abanico muy diverso de personajes: mujeres negras, latinas, lesbianas, trans… En todas ellas interactúa, también, el elemento de clase, puesto que proceden, en su mayoría, de entornos depauperados.

La séptima y última temporada está disponible desde el 27 de julio en Movistar+ (aunque es una producción propia de Netflix, los derechos en España los tiene Movistar+). Además de por sus críticas al sistema penitenciario y a su privatización, así como al racismo institucional, que han convertido a OITNB en una de las ficciones menos complacientes con la realidad de Estados Unidos, la serie será recordada por empujar fuera del armario a toda una generación de chicas lesbianas y bisexuales. The L Word caminó para que Orange is the New Black pudiera correr. Y vaya si corrió.

4. Derry Girls

Con seis episodios de media hora y la Irlanda del Norte militarizada de los años 90 como telón de fondo, Derry Girls sigue los periplos de un grupo de cinco adolescentes: Erin, Orla, Clare, Michelle y su primo de James -a quien ridiculizan por su origen londinense e impecable acento británico-, que asisten a un colegio femenino de monjas, algunas de ellas algo atípicas, pero definitivamente desternillantes. El grupito es indudablemente de clase obrera y se enfrenta a la dificultad de no contar con el dinero suficiente para pagar el viaje de fin de curso, por lo que debe buscar una solución para reunir fondos:

-¿Y si vendemos nuestros órganos?
- Chicas, perdonad si suena un poco de izquierdas, pero… ¿Y si trabajamos?

Entre carcajada y carcajada, la serie, creada y escrita por Lisa McGee, se aproxima a los problemas y traumas propios de la adolescencia sin caer en el paternalismo con el que muchas veces se trata a las chicas jóvenes; y todo ello aderezado con los mayores himnos musicales de los 90, de modo que también es una buena elección para los nostálgicos de esa década. Derry Girls fue incluida por The Guardian entre las diez mejores series de 2018; la segunda temporada llega el 2 de agosto a Netflix y promete ser igual de divertida y tierna que la primera entrega.

5. Fleabag

Nació como un monólogo en el Fringe Festival de Edimburgo, pero Phoebe Waller-Bridge, su creadora y actriz protagonista, recibió la propuesta de convertirlo en una serie. La primera temporada vio la luz en 2016 y, pese a que la segunda, que se ha estrenado esta primavera, se ha hecho esperar, la respuesta de público y crítica ha sido apabullante: ha recibido 8 nominaciones en los Premios Emmy, entre ellas, mejor comedia, mejor guion, mejor dirección y mejor actriz de comedia.

Fleabag es una joven londinense, deslenguada y directa, que ronda la treintena y que, tras perder a su mejor amiga, tiene problemas para llevar una vida sexual y sentimental sana a la vez que hace equilibrios con un pequeño café en el que apenas entran clientes. Su hermana y su madrastra y el vínculo que las une son un ejemplo de personajes femeninos complejos y con entidad propia, más allá de su relación con los hombres de la serie. Es una comedia inteligente, descarnada y muy divertida; entre gag y gag, no obstante, Waller-Bridge lanza dardos emocionales que se clavan e incomodan por lo mucho que nos interpelan.

La segunda temporada rompe con el mantra de que segundas partes nunca fueron buenas, y Fleabag lleva al límite el juego de romper la cuarta pared iniciado en la primera temporada. El final, perfecto a la par que doloroso, contribuye a que Fleabag sea una de las series del año, si no de la década. Está disponible en Amazon Prime Video y os estamos apuntando con una pistola para que vayáis a verla.

6. Killing Eve

En “El celuloide oculto” (1995), un documental dirigido y escrito por Rob Epstein y Jeffrey Friedman, se analiza la historia de la presencia de personajes homosexuales en las películas de Hollywood desde los inicios de la industria, así como los mensajes de contenido LGTB insertos entre líneas que estaban allí para quienes supieran verlos. Este subtexto, que el documental halla en cintas tan dispares como Rebeca (1940), Ben-Hur (1959) o Thelma y Louise (1991), también es el que la legión de fans de Killing Eve detectó en la relación entre Eve y Vilanelle, la agente de inteligencia británica y la asesina a sueldo que protagonizan esta serie producida por la BBC America. La primera debe atrapar a la segunda, una psicópata de manual, pero las cosas se tuercen y ambas mujeres se obsesionan entre sí. La primera temporada -producida y escrita por Phoebe Waller-Bridge, de Fleabag- es, quizá, menos explícita, pero en la segunda no hay lugar a dudas: [SPOILER] Eve mantiene relaciones sexuales con un compañero de trabajo pensando en Vilanelle, que la escucha a través de un pinganillo mientras se masturba.

Esta segunda entrega, que terminó de emitirse a finales de mayo de este año (esta recomendación es para quienes no van al día con la actualidad seriéfila), ha logrado en los premios Emmy dos nominaciones a Mejor actriz protagonista de drama para Jodie Comer (que interpreta brillantemente a Vilanelle) y Sandra Oh (en el papel de Eve). La serie también está nominada en las categorías de Mejor guion en un drama, Mejor dirección en un drama y Mejor serie dramática. Vamos, que hay que verla. ¿Dónde? En HBO España.

7. Mindhunter

En octubre de 2017, Netflix sorprendía con esta serie producida y dirigida por David Fincher (El club de la lucha, La red social, House of Cards) e inspirada en el libro “Mindhunter: Inside FBI’s Elite Serial Crime Uni”, escrito por un ex agente del FBI. La acción se centra en Holden Ford y Bill Tench, dos agentes del FBI que, en 1977, entrevistan a asesinos en serie cuyas víctimas son mujeres y que se hallan en prisión con el objetivo de conocer mejor la mente criminal y, así, poder predecir -y atajar- futuros crímenes. Los dos agentes trabajan codo con codo con la psicóloga y profesora universitaria Wendy Carr, cuya colaboración resulta indispensable para aplicar los avances en la investigación psicológica a la labor desempeñada por la agencia del gobierno estadounidense. También Debbie, estudiante de Sociología y novia de Ford, juega un papel importante en las pesquisas de los agentes.

La periodista Carmen González analizaba en este post uno de los mayores hallazgos de los agentes, que es también una de las claves cuando hablamos de violencia de género: los asesinos no son monstruos ni bestias irracionales, sino hombres comunes. “Suena chocante, pero llamamos depravados, aberrantes e inmorales a hombres que aplican (demasiado) al pie de la letra la moral imperante en el mundo en el que viven, lo suyo no es más que una interpretación exacta de la ideología patriarcal, y eso es lo que de verdad debería asustarnos”, escribe González.

En resumidas cuentas, Mindhunter disecciona los comportamientos masculinos desde una perspectiva de género, y es eso lo que resulta novedoso y atractivo en lo que, de otro modo, sería otra serie policíaca más. La segunda temporada llega a Netflix este 16 de agosto y la verdad es que la espera se ha hecho eterna.

Foto: Archivo AmecoPress, obtenidas de HBO, Netflix y Amazon Prime Video.
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Pie de foto: 1) Big Little Lies; 2) Euphoria; 3) Orange is the New Black; 4) Derry Girls; 5) Fleabag; 6) Killing Eve; 7) Mindhunter.
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