Documental “Cárceles Bolleras”

“Las mujeres en prisión tienen una doble condena por estar presas y por ser mujeres”

5 de marzo de 2019.

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Durante nueve meses, Cecilia Montagut, entrevistó a 16 personas, entre investigadoras y exreclusas; y logró retratar las principales problemáticas femeninas dentro de las cárceles españolas


Madrid, 04 mar. 19. AmecoPress.- En España hay tres cárceles de mujeres. En Alcalá de Henares, Ávila y Alcalá de Guadaira, en Sevilla, y lo demás son cárceles mixtas(macrocárceles); es decir, un módulo femenino dentro de una cárcel de hombres. “Hay cien mujeres, por mil quinientos hombres. Es el 7 por ciento de la población penitenciaria”, informó en entrevista a AmecoPress, la directora del documental “Carceles Bolleras”, Cecilia Montagut, que denuncia la utilización de las mujeres como “aliciente”, en este contexto.

“Los directores de las prisiones quieren que haya un módulo de mujeres para que los hombres se limpien más, se arreglen más. El premio de un hombre que se porte bien es ir a las actividades mixtas, mientras que las mujeres se ven obligadas de ir siempre a las actividades mixtas porque es un reclamo para que los hombres se porten bien, entonces hay una utilización”, exclamó.

Según cifras de marzo del 2018, hay cuatro mil 400 mujeres reclusas, las cuales no son separadas por la gravedad de sus delitos lo que no permite una adecuada reinserción, ni un aprendizaje. Se trata de una supervivencia, tal y como precisó Montagut:

“Digamos que a los hombres los separan: están los peligrosos con los peligrosos, los menos peligrosos con los menos peligrosos, los drogadictos con los drogadictos, los que no tienen precedente de violencia. Hay diferentes módulos. En cambio las mujeres en un solo módulo entran todas: las jóvenes, las mayores, las asesinas, las drogadictas, las que entraron por un delito fiscal, todas están juntas. Y muchas veces en un solo espacio que es multifuncional en el cual, por ejemplo, desayunas en un salón, sacan las mesas y ahí te dan las clases de gimnasia. Vuelves a poner las mesas y ahí almuerzas, sacas las mesas y es el espacio lúdico, y luego tienes un patio que a veces es de nueve pasos por nueve pasos en donde nunca ves el sol, en contrapartida con los hombres que tienen gimnasio, biblioteca. Se pueden mover de un módulo a otro módulo, es un espacio grande”.

Pero no solo por esto tiene que atravesar una mujer en la cárcel, a la que se le exige que tener una relación monógama, sino que también hay una gran diferencia entre la formación técnica que reciben para trabajar.

“Por cocinar se paga más, por eso cocinan los hombres, y las mujeres solo lavamos los platos”

“Las mujeres, por ejemplo, pueden acceder a talleres de costura, peluquería, cosas que por ahí ya sabemos hacer, no se nos enseña nada nuevo. Se usan nuestras habilidades que ya traemos de casa, y las hacen limpiar ahí. Cocinar no, porque como por cocinar se paga más, cocinan los hombres, y las mujeres solo lavamos los platos. A los hombres, en cambio, se les enseñan cosas que para cuando salgan de prisión puedan tener un oficio ya sea de electricidad, soldadura mecánica, fotografía a eso no puede acceder la mujer”, esta es la situación dentro de los centros penitenciarios españoles. Es por esto que la psicóloga y cinematógrafa argentina, denuncia en “Cárceles Bolleras”, la discriminación de género, la estigmatización y utilización de las mujeres encarceladas.

“Las incitan a tener relaciones sexuales con hombres. Porque si los hombres tienen relaciones con mujeres, están más tranquilos en los módulos”, precisó la directora del documental, que muestra en su producto audiovisual aparecen las relaciones homoeróticas, en rechazo a las normativas heteropatriacarles.

Durante la grabación, que inicio en marzo del año 2017, cuando el Partido Popular(PP) se encontraba en el gobierno, se resalta la falta de atención a las problemáticas penitenciarias.

“Las prisiones siempre están escondidas a los ojos de la población. Están fuera de las ciudades, fuera de las carreteras principales, no hay carteles. Hasta cuando tú quieres llegar te pierdes porque no ponen carteles, están escondidas”, dijo Montagut, que tuvo como mayor dificultad la prohibición de ingresar u obtener imágenes del interior de una prisión.

La estigmatización de género hace que cuando una mujer ingrese a prisión se abandonada por su pareja, y sea estigmatizada como “mala” por sus seres queridos, sin embargo debe trabajar para mantener a su familia, y en la cárcel no recibe la formación para valerse por sus propios medios. Mientras que un varón, que ni dentro ni fuera de la cárcel, muchas veces se hace cargo de su familia, recibe los conocimientos para acceder a trabajos mejor remunerados.

A pesar de los problemas expuestos en “Cárceles Bolleras”, Cecilia Montagut, trae a la actualidad la obra de Virginia Woolf y sostiene que estar en prisión puede ser como “Una habitación propia”: “es la habitación propia, la habitación maldita, donde tú puedes pensar y ver cómo te rearmas a ti misma, porque cuando estás fuera, siempre estás pendiente de los demás”.

Luego de haber sido proyectado en la edición 2019 de Zinegoak, el documental será presentado también el 23 de Marzo en el Leeds Queer Film Festival (Leeds, UK), el 29 de Marzo en la muestra Zinentiendo ( Zaragoza), y el 5 de Abril en la Universidad de Alicante ( Alicante).

Fotos: Archivo Zinegoak y Facebook Cecilia Montagut

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