Viernes, 17 de agosto de 2018.

Entrevistas

“La Edad Media es una época violenta, en la que hay una violencia a flor de piel que influye tanto en los hombres como en las mujeres”

M.ª Teresa Arias Bautista, historiadora

Cultura, Libros, Jueves 5 de julio de 2007, por Isabel Menéndez


M.ª Teresa Arias Bautista dice que es feminista desde pequeña, cuando leyó el libro de Nuria Pompeia, “Mujercitas”. Acaba de publicar el libro “Violencias y mujeres en la Edad Media castellana” (Castellum) y explica que está sensibilizada con la violencia por razones personales, ya que ha vivido de cerca muchas situaciones de violencia. Aunque se felicita de la existencia de la Ley Integral contra la Violencia, está convencida de que sólo con la ley no es suficiente, pues hay que cambiar la sociedad y eso necesita ir a las raíces. Cree que terminar con la violencia es el gran reto de este siglo y que la labor de las intelectuales es precisamente ir modificando conceptos en la opinión pública.

 

La investigación

Convaleciente de una operación reciente, hace el esfuerzo de recibir a AmecoPress para hablar de su libro. Nos vemos en el Ateneo de Madrid, un lugar conocido para la actual Presidenta de la Agrupación Ateneísta de Estudios sobre la Mujer “Clara Campoamor”. A lo largo de una intensa y agradable conservación, va desgranando todos los entresijos de su voluminosa obra, una síntesis de su tesis doctoral, defendida el año pasado en la Universidad Complutense de Madrid. Me reconoce que las investigadoras con enfoques multidisciplinares o menos ortodoxos, como la perspectiva de género, tienen que afrontar dificultades, de las que ella no ha estado exenta durante su periplo investigador.

- ¿Es la Edad Media una noche plagada de estrellas como dijo un prestigioso  intelectual?

- Es la etapa en la que se configura todo lo que vamos a ser ahora. Es un periodo de la historia muy importante y me pareció maravilloso porque tiene muchas cosas que rescatar, buenas para aplicárnoslas y malas para erradicarlas.

- ¿Cuál sería la síntesis de su trabajo?

- La Edad Media es una época violenta, en la que hay una violencia a flor de piel que influye tanto en los hombres como en las mujeres. Una violencia, no obstante, absolutamente diferente a la que tenemos ahora en el sentido de que mujeres que ahora nos parecerían víctimas, en aquellos momentos eran unas victimarias absolutas, porque no existía una estructura mental para pensar que ninguna mujer se escapara del esquema. Si la violencia cambia en el tiempo y somos capaces de ver su evolución, no sólo con respecto a las mujeres sino con respecto a los individuos, eso demuestra que la violencia puede ser erradicada, con los utensilios que nos queramos dar para cambiarla. Y que para cambiar la violencia contra las mujeres hay que buscar las raíces, que ha estado presente siempre, que está larvada porque la sociedad ha creado una superestructura ideológica que permite que los varones se vean respaldados y que mientras no se lo hagamos ver, no van a cambiar.

- Hay quien opina que la historia ha olvidado sistemáticamente a las mujeres.

- Creo que hemos recuperado muchísimo, desde hace treinta años se viene trabajando mucho. Pero hay todavía lagunas por llenar, lagunas también dentro de la historia general porque la violencia se está estudiando desde hace muy poco tiempo. La violencia parece que ha surgido de la nada y, de repente, nos hemos dado cuenta que sobre las mujeres se ejerce violencia, cuando es una cosa que ha sucedido a lo largo de toda la historia. Es una materia que hay que llenar igual que otras cosas, como la violencia sobre niños o sobre animales, son temas sin investigar en historia.

- ¿Se resiste la academia a introducir nuevos pensamientos? ¿Quizá por miedo?

- Yo creo que es pereza para reconocer que las cosas pueden haber cambiado, que uno no tiene la verdad absoluta. Lo bonito e interesante sería ir avanzando y que nos diéramos cuenta que en historia no hay nada definitivo, porque pueden salir nuevos documentos que nos demuestren todo lo contrario.

- La propia investigación va sugiriendo hilos a seguir.

Por supuesto. Lo que he hecho ha sido una parte teórica y lo que ahora me apetece es ir a los documentos de la aplicación del derecho y ver si realmente todo lo que yo he leído en la ley y en la literatura se aplica en la realidad. Lo que pasa es que sé que hay poca documentación de campo.

- ¿Estudiar el pasado permite entender el presente?

Sí. Y proyectar un futuro mejor.

La violencia en el contexto medieval

- En su obra habla de la violencia en plural.

- Es un mundo impensable porque tiene una cantidad de caras increíble. He hecho un intento de subdivisión porque me parecía complicadísimo. La división que más me preocupaba y que me ha costado más ha sido diferenciar la violencia estructural de género y la violencia que yo llamo inferida, aquella que se produce “como consecuencia de”, aquella que permite que alguien esté legitimado para dar la bofetada o para maltratar, la que le dice a un señor que está legitimado para matar a una mujer porque le ha sido infiel, esa que se justifica en la estructura y que no tenía nombre. La violencia inferida es la violencia “consecuencia de”, y que no estaba claro para mí en ningún libro de los que había leído; conceptualmente me faltaba ese paso: el paso de la idea a la acción, de una violencia pasiva a una activa.

- Hace un recorrido por las diferencias violencias y va poniendo nombres distintos a los habituales en teoría feminista, como la violencia de la palabra.

- La palabra es la maga de las situaciones, la que va nombrando y sacando a la luz lo que está en los recónditos y oscuros lugares y que no se nombra. El hecho de que un ser pueda permitirse el lujo de insultar a otro, de denigrarle… en la Edad Media, el perjuicio que podía causar la palabra era tremendo. Lo de verbal me sonaba a una cosa que yo te digo a ti, pero la palabra era la que definía todo ese mundo que era capaz de hacer violencia contra la mujer.

- Habla también de la violencia, el cuerpo y la misoginia, problemas que no aparecen en la Edad Media.

- Es algo que viene arrastrado desde Grecia, se detecta en las culturas de Asia, en Roma por supuesto y en el mundo judío también... Las mujeres impuras es un tema que viene en la Biblia, es muy fuerte lo de que las mujeres que tienen estar 40 días purgándose por haber parido, y la Edad Media recoge toda esta tradición judeocristiana. El cuerpo es el deseado, el buscado, pero también el odiado al mismo tiempo. Es un problema muy grande el que tienen los hombres y el que tenían los religiosos medievales que son los que escriben.

Las mujeres violentas

- Un enfoque poco habitual que aparece en su texto es su definición de las mujeres victimarias o violentas, que choca con ese estereotipo que define a todas las mujeres como incapaces de hacer el mal.

- Las mujeres victimarias son asesinas, ladronas, las que esclavizan, las que dejan de cuidar a alguien por maldad… esto me ha costado mucha crítica. Las personas son buenas o malas, y luego son mujeres u hombres. También hay mujeres violentas. Yo he recogido en la Edad Media muchos casos de mujeres violentas, que estaban destinadas a no serlo por su educación diferencial pero son capaces de ejercer la violencia, por supuesto que sí. Es cuestión de poder, las individuas que tienen poder pueden ejercer violencia y tenemos mujeres que podían matar a palos a una sirvienta. Podían ser extremadamente violentas e incluso manifestar más dureza que los hombres, por una serie de frustraciones a las que estaban sometidas, porque eran mujeres muy reprimidas y a lo mejor su forma de salir era ejerciendo violencia.

Es curioso, por ejemplo, lo de que todas las mujeres mataban con venenos. Por supuesto que mataban con veneno, porque era menos cruento, requería menos fuerza y porque mataban con lo que tenían a su alcance, que era lo de la cocina y las hierbas que ellas conocían. Pero de ahí a que fueran las únicas, para nada. Yo me he molestado en ver los asesinatos de hombres en la Edad Media y hay cantidad que se hacen con hierbas. En la Edad Media era un uso normal de matar. Pero, por ejemplo yo he recogido el caso de una mujer que le cortó la cabeza a un señor que quería violarla, y no le dolieron prendas en enarbolar un hacha.

- También recoge la “justa ira contra los propios hijos”.

- En aquel tiempo el infanticidio es absolutamente habitual. Date cuenta que la mortalidad infantil es bestial, las mujeres mueren de parto una sí y tres también, y sustraerse de ese problema tan cotidiano era tan difícil que yo creo que el corazón a veces lo dejaban en otra parte. Quiero decir que la cultura del amor de los hijos es una cultura que no es tan antigua como creemos, es reciente y debemos dar gracias por ello… pero muchas madres dejaban a sus hijos en una esquina mientras hacían las labores del campo y cuando volvían se los habían llevado los zorros o los lobos, otras lo hacían aposta para quitarse niños porque no podían alimentarlos, no podemos imaginarnos como eran las hambrunas en la Edad Media. Los Obispos en los Sínodos hacen llamadas continuas a que las madres no se acostaran con los hijos, porque se volvían y los aplastaban. ¿Lo hacían premeditadamente o porque no tenían otro espacio o estaban muertas de cansancio? No podemos saberlo pero sí que había infanticidio selectivo porque tampoco había medios de anticoncepción. Y el que no venía bien se le dejaba morir, sin coser en cordón umbilical.

Había una violencia coyuntural, de personas que no estaban educadas en el derecho a la vida, que también es un logro de hace poco. Muchas veces cierro los ojos y digo: la Edad Media, bosques sombríos inmensos con pueblitos repartidos, que se quedan absolutamente a oscuras a partir de las seis de la tarde, expuestos a los animales, a las enfermedades, a la violencia de los guerreros que venían continuamente, es una vida tan hostil… una violencia tan a flor de piel, la gente no estaba educada, no se manejaba intelectualmente, sabían muy pocas palabras. De hecho se maravillan cuando escuchan hablar a los nobles. Tenemos que ir allí para entender porque estamos influidos por nuestros pensamientos actuales.

- Y habla de la violencia de las mujeres como transgresión.

- Las mujeres tienen unas normas muy rígidas en las que se tienen que mover, porque la sociedad controla absolutamente su comportamiento. Ellas son como un tesoro de los varones porque son las garantes de su honra. Se crean unas normas superrígidas por ello. Por ejemplo, la que lleva el pelo cubierto es una mujer casada; si una se quita el velo, lo que puede parecer es que es una prostituta. Es un mundo de apariencias. Una mujer que sale de su casa y tiene un amante, está transgrediendo la norma, está cometiendo una violencia transgresora contra la norma porque está haciendo lo que le da la gana. Y la ley va contra ella de forma durísima, cualquier varón la puede matar. Se llama adúltera también a una monja que se sale del convento. Son unas penas tan duras que a mi me hicieron pensar: tienen que estar haciendo algo muy malo para que la sociedad las castigue de esta manera. Si las adúlteras reciben la pena de muerte es porque son las más violentas. Bien entendido que en aquel momento, ejercían una violencia contra el sistema por transgredir la norma. Desde el siglo XXI serían unas víctimas. Toda aquella mujer que transgrede los espacios para los que está destinada, recibe de la sociedad un castigo tan duro que obviamente tenían que estar catalogadas como violentas porque para mi las víctimas son las que sufren sin haber hecho nada, por el hecho de ser mujeres, una víctima de una violación o de robo, son víctimas sin haber hecho mérito. Las otras transgreden la ley.

Las mujeres medievales como víctimas

- Había, según explica, una violencia ordinaria, en las relaciones cotidianas y familiares.

- Estoy convencida. Cuando lees los fueros y dicen “por cortar un pecho de una mujer, veinte maravedíes, por quitarle cuatro dientes…”, una violencia tan regulada indica que existía y que era una agresión continua. Ahora la gente no va por ahí cortando el pecho a una mujer o castrando a un hombre… es una violencia a flor de piel, también con insultos tremendos, agresiones entre familiares…

- Menciona incluso la violencia psicológica en el caso de las víctimas, una violencia que suena a contemporánea.

- No se podía denominar así en aquella época pero también existe una violencia del terror. Por ejemplo, que llegue una mujer y diga que te han echado mal de ojo y se van a morir todas tus vacas o que con una pócima te van a quitar a tu marido… que alguien viniera y te dijera que te habían echado un embrujo era violencia psicológica, aunque todavía no se pudiera llamar así. No lo hemos descubierto ahora, la violencia que puede producir el hecho de ver el castigo de una persona que está haciendo lo mismo que estás haciendo tú, está ejerciendo una violencia psicológica. En aquel contexto también había una violencia moral, que era aquella que te privaba de la imagen pública, ello podía acarrear incluso la muerte, nada más que por la sospecha.

- La violencia sexual era frecuente y existían mecanismos para ejercerla como el rapto o el matrimonio forzado.

- El rapto tiene una forma ambivalente, podía ser utilizado por una mujer para conseguir un matrimonio apetecido, o podía ser la forma de castigar a un grupo social o a una familia porque cuando estigmatizas a la mujer, se lo haces al grupo… lo vemos también ahora, hace poco se condenó a una chica a ser violada porque un hombre de su familia había cometido algún delito… el rapto con violación se podía solucionar casando a la pobrecilla, quisiera o no, con el individuo.

- ¿Y los matrimonios ocultos?

- Se utilizaban cuando faltaba la aquiescencia de la familia, por eso luego llegan las amonestaciones públicas en las iglesias, para evitar que uno de los miembros tuviera un matrimonio anterior. La iglesia empieza a legislar sobre el matrimonio a partir del siglo XII y aparecen por ejemplo las amonestaciones. El matrimonio en la Edad Media se hace en dos etapas, la primera eran los compromisos de esponsales que muchas veces se rompían pero que en la práctica era casi como un matrimonio.

El libro está publicado por Castellum, asociación vinculada al departamento de Historia Medieval de la Universidad Complutense de Madrid y lo distribuye Marcial Pons. Si desean ponerse en contacto con la asociación estos son sus datos:
Correo electrónico: castellum@ghis.ucm.es / ogigias@hotmail.com
Teléfonos: 91.394.59.33 // 91.633.41.55
 
Dirección postal:
José Ignacio Moreno Núñez / Nicolás Ávila Seoane
Asociación Cultural Castellum
Planta 11, Seminario 31
Departamento de Historia Medieval
Facultad de Geografía e Historia
Universidad Complutense de Madrid
C/ Profesor Aranguren, s/n
28040- Madrid

 

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Fotos: AmecoPress

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Entrevistas – Cultura – Libros – 5 junio, 07 (AmecoPress)

 




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