Un estudio becado por Emakunde confirma la presencia de violencia sexista en las comunidades activistas

8 de mayo de 2018.

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Mujeres activistas han relatado sus experiencias de maltrato


Madrid, 8 may. 18. AmecoPress.- La investigación “Transformando imaginarios sobre violencia sexista en el País Vasco” ha recibido una de las tres becas que Emakunde-Instituto Vasco de la Mujer concede anualmente a trabajos relacionados con la igualdad de mujeres y hombres. El trabajo analiza la violencia sexista que tiene lugar en los entornos activistas del País Vasco, y para analizar esta situación ha contado con mujeres activistas de movimientos sociales, sindicatos, partidos políticos, medios de comunicación alternativos y ONGs, que han explicado los episodios de maltrato que sufrieron.

El estudio, realizado por Tania Martínez Portugal, concluye que, a riesgo de generalización y pese a la heterogeneidad de las mismas, las comunidades activistas del País Vasco constituyen espacios en los que la violencia sexista se reproduce y se legitima, dado que en ellas persisten las mismas lógicas que posibilitan la violencia y su justificación en cualquier otro contexto social y cultural.

En estos contextos activistas, la violencia tiene algunas especificidades como un discurso políticamente correcto pero que jerarquiza las luchas, colocando los intereses de las mujeres por debajo de otros asuntos. “Combatir el sexismo queda postergado hasta la consecución del resto de reivindicaciones en torno a las cuales se articulan”, apunta el trabajo, algo con lo que se encierra a la violencia sexista en el ámbito privado, eludiendo responsabilidades.

La negación de este tipo de actitudes en las comunidades activistas supone también la negación de las historias de las mujeres que forman parte de ese grupo, y de las relaciones de maltrato que han vivido, lo que aumenta la frustración y la indignación por parte de las agredidas y complica la toma de medidas para actuar frente a estas situaciones.

Otra de las conclusiones de la investigación es que la subjetividad feminista de las activistas se ve reforzada tras atravesar un proceso de aprendizaje y empoderamiento a partir de su experiencia violenta.

"No ponen en práctica su discurso feminista"

Por otra parte, el trabajo alerta de la necesidad de transformar los imaginarios tradicionales sobre la violencia sexista, los estereotipos asociados a las mujeres que la sufren, los hombres que la perpetran, o el contexto en el que se reproduce y legitima.

“No existe un tipo específico de maltratador, sencillamente, aquellos que participan
en espacios de transformación social, que encontramos en las asambleas,
manifestaciones, fiestas, incluso aquellos que se dicen feministas, mantienen un
discurso político que no se corresponde con sus prácticas reales”, recuerda Tania Martínez.

El estudio resalta la necesidad de trascender del nivel discursivo y señala que el hecho de que muchos colectivos y organizaciones se hayan apropiado de un discurso feminista como parte de su identidad colectiva y política, no implica que haya habido una interiorización a otros niveles.

En tanto estructural, la erradicación de la violencia sexista requiere cambios que implican la politización de las relaciones interpersonales, la asunción de responsabilidades colectivas, o la generación de nuevos modelos de activismo, entre otros.

Una de las conclusiones generales alcanzadas por el trabajo es la importancia de ampliar el conocimiento sobre las implicaciones y mecanismos del fenómeno de la violencia, cualquiera que sea el escenario en el que se reproduce. Una mayor consciencia sobre el funcionamiento y expresiones del maltrato, aumenta las posibilidades de identificarlo y enfrentarlo, bien por parte de las mujeres que lo sufren, bien por parte de la sociedad en su conjunto.

Foto: Archivo AmecoPress cedida por Revista Emakunde.
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Estado Español – Autonomías – Voces de mujeres – Acoso sexual – Violencia sexual – Estudios de género. 8 may. 18. AmecoPress.