Lunes, 25 de septiembre de 2017.

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Los estereotipos de género nos influyen más de lo que pensamos

Antiprincesas para poder cambiarle la cara a Einstein

Estudios científicos han detectado que ya a los 6 años las niñas se ven menos inteligentes que los niños

Internacional, Estudios de genero, Infancia, Educación, Ciencia y tecnología, Buenos Aires, Jueves 14 de septiembre de 2017, por Sabrina Díaz Virzi


Buenos Aires, 14 sep. 17. AmecoPress.- A un grupo de niñas y niños de entre cinco y siete años se les leyó una historia de una persona muy inteligente: mientras las más chicas asociaron la brillantez con su propio género -al igual que los varones de su edad-, las de seis y siete años fueron menos propensas a señalar a una mujer como inteligente.

Esta prueba forma parte de una investigación publicada en la revista Science, donde investigadores de tres universidades estadounidenses estudiaron la influencia de los estereotipos de género en las nociones de inteligencia y habilidad de los chicos. En una charla organizada por Escuela de maestros -el espacio de formación para docentes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires- la semana pasada, se conversó sobre cómo desarmar esos clichés y acompañar -y encender- el interés científico de las estudiantes.

"Creo que falta incentivar a las jóvenes a que sigan carreras científicas; sobre todo, en disciplinas en las que su participación es muy baja y existe una percepción de que ’son carreras demasiado difíciles para ellas’. Eso requiere un cambio a varios niveles: por un lado, que en las casas se incentive (o, al menos, no se inhiba) desde los juegos o juguetes la interacción de las nenas con este mundo, así como que en el colegio se les presente la ciencia como una posibilidad a todos por igual", comenta a Clarín la doctora Noelia Weisstaub, co-directora del Laboratorio de Cognición Molecular del Instituto de Neurociencia Cognitiva y Traslacional de la Universidad Favaloro.

Si cuando pensamos en un modelo de científico, se nos viene a la cabeza un hombre canoso, de pelos parados y anteojos (similar a Albert Einstein), no es producto de la casualidad, sino que es el resultado de un modelo que se ve reforzado desde que somos chicos, en donde desde los libros hasta los programas de televisión nos muestran imágenes similares. Con ese "archivo" mental, las mujeres tendrán que hacer un mayor esfuerzo para "imaginarse" científicas, porque no tienen modelos de su propio género en los cuales reflejarse. Libros como Antiprincesas o películas como Hidden figures (Talentos ocultos) ayudan a construir nuevos role models que empujan a las chicas a imaginarse como astronautas o heroínas. Y el poder de los estereotipos se puede ver, también, en cómo fue variando la composición de género de los estudiantes de la carrera de Computador Científico de la UBA: mientras desde 1962 y durante algunas décadas las mujeres fueron mayoría, actualmente las mujeres representan solo el 18% de los estudiantes de informática.

Andrea Buccino es doctora en Ciencias Físicas. Se dedicó a la astronomía, área donde -asegura- existe una larga pelea de género que posibilitó que hoy haya paridad de género. Sin embargo, opina que "lo peor que nos ocurre a las mujeres en las ciencias llamadas ’duras’ es la autodiscriminación: a veces nos excluimos de aquellas tareas relacionadas a la parte ’más fierrera’ de los proyectos por autodiscriminación cultural, entonces, son pocas las científicas que están vinculadas a la parte operativa de proyectos instrumentales".

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Escuela de maestros -el espacio de formación para docentes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires

Si bien en Argentina en varias carreras la cantidad de estudiantes mujeres es mayoritaria, la proporción de mujeres se achica a medida que se asciende en las jerarquías: mientras en la categoría de investigadores asistentes o adjuntos las mujeres representan el 60% y 54%, respectivamente, en los niveles principal y superior son el 39% y 26% (datos publicados en el sitio web de CONICET, con fecha de diciembre de 2016). Esto refleja una tendencia global: las mujeres representan solo el 30% de los investigadores del mundo y su participación es aún menor en los niveles de toma de decisiones, según cifras del Instituto de Estadística de la UNESCO (2016).

Situaciones de violencia, discriminación e incluso la maternidad van opacando el desarrollo de la carrera científica de las mujeres. "Si sos investigadora, desde hace poco tiempo se puede pedir una prórroga en la fecha de entrega de informes si fuiste madre recientemente; pero, a la hora de evaluar las promociones (es decir, cambiar de categoría a una mayor), no se tiene en cuenta si una investigadora fue madre recientemente o tienen hijos a su cuidado", explica a Clarín Vanina Fernández, doctora en Ciencias Biológicas y becaria postdoctoral de CONICET. La paridad de género aporta, además, una mirada más rica de la realidad, que decantará en una agenda de investigación más diversa.

Foto: Clarín.

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Internacional – Educación – Infancia – Ciencia y Tecnología – Estudios de género. 14 sep. 17. AmecoPress.




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