Jueves, 27 de julio de 2017.

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Stop agresiones machistas

Campañas de acciones concretas para enfrentar la violencia de género

Sociedad, Feminismo, Movimiento feminista, Empoderamiento, Violencia de género, Maltratos, Campañas, Madrid, Martes 14 de marzo de 2017, por Redacción AmecoPress


Madrid, 13 de Marzo de 2017, Amecopress. En el estado español, durante el periodo 2010-2015 se cometieron 681 casos de feminicio y asesinatos de mujeres. En el año 2016 se registraron 105 casos y 2017 comienza con la cifra más alta de asesinatos desde 2009. Sólo en 2015, se registraron 129.292 denuncias por violencia de género.

Cada mujer agredida o asesinada cuenta -entre otras- una historia de impunidad de su agresor o asesino tramada desde la base de un sistema de ordenamiento social patriarcal, el cual se nutre de la perpetuación de los roles y mandatos de género que sitúan al varón por encima de la mujer. Hasta tal punto que está dispuesto a matar para no perder sus privilegios y situación de dominación.

Tanto que el número de casos como la brutalidad de las agresiones aumente es responsabilidad de los sucesivos gobiernos y sus leyes electoralistas sin dotación de recursos, del sistema judicial, de los cuerpos de policía herramientas controladas por el patriarcado que consienten y perpetúan la violencia machista.

La solución sólo puede llegar de una sociedad comprometida con la erradicación de la violencia de género. Todas y cada una de las manifestaciones por violencia machista es por el hecho de ser mujeres: falta de acceso a la educación, menor remuneración por igual trabajo, no garantía de derechos sexuales y reproductivos, feminización de la pobreza, mutilación genital, violencia psicológica, agresiones físicas, violaciones, matrimonios forzados, violencia digital, acoso o explotación sexual, entre otras.

La violencia machista es real y convive en un entorno próximo: cada día, en cada barrio, hay mujeres sistemática y repetidamente agredidas o asesinadas por hombres, sin recibir respuestas útiles a su situación. Éstas son solo algunas de las cosas que hemos tenido que oír a la hora de poner las denuncias: "ya sabes, procura no salir de casa ni vayas sola a ningún lado", "no acompañes a tus hijas a clase por si un día las agrede también a ellas"...

Una vez más, estas respuestas de “aparente preocupación” por las mujeres agredidas enmascaran un posicionamiento claro: que las mujeres son las culpables de lo que nos sucede y, por tanto, las que debemos cambiar y buscar las soluciones o aguantarnos y continuar con el sometimiento en el más absoluto silencio y soledad.

Se hace creer que las mujeres son las responsables individuales y únicas de lo que pasa, pero la violencia machista no es una situación individual ni aislada. Es un problema grave de todas las personas que componen la sociedad. Y como tal, debe ser entendido y enfrentado.

Este artículo elaborado quiere contribuir tanto a la reflexión como a la acción. Se necesitan estrategias útiles y eficaces que permitan que todas las mujeres vivamos en paz y desarrollemos nuestros proyectos de vida elegidos. Creemos que es vital y prioritario hacer partícipe a la sociedad al completo: si en un barrio una mujer es víctima de violencia machista, el vecindario debe saberlo y corresponsabilizarse de esa situación. Hacer tangible el eslogan “si nos tocan a una, nos tocan a todas”.

¿Qué quiere decir “corresponsabilizarse”? En cada barrio hay asociaciones, colectivos y personas que, incluso sintiendo preocupación por este tema, reconocen no saber qué hacer en lo concreto, más allá de adherirse a manifiestos, acudir a concentraciones o distribuir carteles o campañas por las redes sociales.

Entre las consecuencias que conlleva sufrir violencia machista están el aislamiento y la rotura del proyecto vital de las mujeres a través del miedo. El verbo imperante pasa a ser “dejar de”: salir, pensar por ti misma, vivir en paz, ser dueñas de nuestras vidas, en definitiva.

Cada acción inversa a “dejar de” se convierte así en un acto de rebeldía que el agresor no perdona ni deja pasar. Por esta razón se necesita con urgencia un entorno consciente de lo que ocurre para facilitar acompañamiento público de las mujeres agredidas.

Los barrios acumulan una amplia experiencia en la búsqueda de soluciones a problemas reales. Las luchas vecinales consiguieron en los años 70 y 80 mejorar las condiciones de vivienda e infraestructuras existentes (luz, agua, asfaltado, alcantarillado, transporte…), posteriormente se luchó por conseguir dotaciones sanitarias, sociales y culturales, escuelas infantiles gratuitas o becas de comedor y estudios. Hoy se sigue organizando para afrontar las consecuencias del capitalismo siempre genocida que causan, entre otras, privatización de los servicios públicos (agua, sanidad, educación...), malnutrición infantil , pobreza energética o desahucios a nuestro alrededor.

Para contribuir a erradicar la violencia macihsta se debe:

1. Visibilizar que la violencia machista no es un problema individual sino colectivo.

2. Mostrar al agresor que su víctima no está sola, que hay un conjunto social junto a ella.

3. Mostrar a gobierno, sistema judicial, policía... que su premeditada falta de atención y complicidad, no nos paraliza.

4. Continuar denunciando que sus métodos no son suficientes ni eficaces y condenan a las mujeres a responsabilizarse de su situación en lugar de a los agresores y feminicidas.

5. Rebatir las voces que mantienen la prevalencia de las denuncias falsas: según la Memoria Anual 2016 de la Fiscalía General del Estado, entre 2009 y 2015 se ha acreditado un 0,0069% de denuncias falsas.

Estas propuestas pasan porque las mujeres que sufren agresiones machistas se sientan con la confianza necesaria para expresar públicamente lo que les ocurre y salir de su situación de aislamiento. Si las mujeres están en un momento en el que no se sienten con la confianza suficiente como para expresar su situación, se necesitan recursos de atención social y psicológica gratuitos, con horarios amplios y adaptados a sus posibilidades, con profesionales formadas adecuadamente para abordar esta cuestión.

En este punto, se considera fundamental la autoreflexión y autocrítica en el seno del entorno laboral que acompaña a las mujeres agredidas: ¿los equipos profesionales reúnen la capacitación necesaria para abordar casos de esta complejidad? No se debe confundir feminismo, sensibilidad y militancia con disponer de las habilidades y competencias profesionales que se requieren.

Otras estrategia fundamental es crear un espacio autogestionado de mujeres y escuela feminista: para el encuentro, el reconocimiento, el apoyo mutuo y el aprendizaje. Para la coordinación de actuaciones. Para practicar autodefensa. Para adquirir la mirada violeta y reconocer las múltiples formas de opresión y subordinación que enfrentamos las mujeres, identificarlas y combatirlas. Para reunir a personas y colectivos quieran construir una alianza de no complicidad con la violencia machista.

También lo es coordinar acciones para exigir a los poderes públicos el fin de su conducta cómplice, permisiva y promotora de la impunidad machista materializada de manera clara en la falta de recursos eficaces que se destinan a erradicarla.

Y crear canales de difusión y comunicación de casos, situaciones, recursos, denuncias, campañas… que hagan llegar la información rápidamente a un conjunto amplio de personas (similar a las redes de seguimiento de casos de desahucios o arrestos en manifestaciones)

En el distrito madrileño de Puente de Vallecas, ya se ha iniciado la experiencia. Desde hace semanas, el colectivo vecinal acompañan a diario a una mujer que lleva varios años siendo agredida por su expareja. Pese a denunciar todas las agresiones y disponer de una orden de alejamiento en vigor, el resultado es que el agresor camina libremente por donde quiere y la agredida no. El acompañamiento le permite hacer la compra, acudir a sus citas (centro de salud, juzgado), salir con sus hijas, ir a la biblioteca, manifestarse junto a otras, es decir, recuperar los espacios públicos robados.

Esta experiencia ha permitido entender que es vital construir una red de apoyo que luche con determinación en cada barrio de forma concreta. Un movimiento no centralizado compuesto por personas que actúen en el entorno más próximo es la única manera de llegar a cada una de las mujeres que siguen siendo amenazadas y agredidas.

Foto archivo amecopress


Sociedad - Feminismo - Movimiento feminista - Empoderamiento - Violencia de género - Maltratos - Campañas; 13 de marzo de 2017. Amecopress




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