Lunes, 29 de mayo de 2017.

Reportajes

Profesiones sin nombre de mujer

“Más allá de la famosa física polaca Marie Curie, muy pocas personas sabrían citar nombres femeninos que con su trabajo y esfuerzo han contribuido al desarrollo de la ciencia y la tecnología a nivel mundial”

Internacional, Historia, Empoderamiento, Ciencia y tecnología, Madrid, Jueves 22 de septiembre de 2016, por Inés Oria


Madrid, 22 sep. 16. AmecoPress/ Woman’s Week.- Albert Einstein, Isaac Newton, Charles Darwin, Blaise Pascal, Gustave Eiffel, Neil Amstrong, Steve Jobs o Mark Zukerberg. Todo el mundo conoce el nombre de estos célebres científicos e ingenieros que con sus descubrimientos consiguieron revolucionar a la sociedad. Sin embargo, ¿qué hay de las mujeres?

Más allá de la famosa física polaca Marie Curie, muy pocos sabrían citar nombres femeninos que con su trabajo y esfuerzo han contribuido al desarrollo de la ciencia y la tecnología a nivel mundial. ¿Quién ha oído hablar de la cosmonauta rusa Valentina Tereshkova, la primera mujer que viajó al espacio en 1963 a bordo de la nave Vostok 6? ¿O de la informática estadounidense Margaret Hamilton, creadora del código que permitió al hombre llegar a la luna? Lo mismo ocurre con otras grandes figuras, como la ingeniera española Pilar Careaga, la líder técnico del puente de Brooklyn, Emily Roebling o la matemática Emmy Noether.

La presencia de las mujeres ha sido, y todavía es, mucho más escasa que la de los hombres en estas áreas. «El número de mujeres presentes en los campos de la ciencia y la ingeniería está aumentando, pero los hombres siguen siendo mayoría, especialmente en los puestos directivos». Así arranca el informe «¿Por qué son tan pocas?», publicado recientemente por la Asociación Americana de Mujeres Universitarias.

Obstáculos

La retención del talento femenino en las disciplinas académicas, como la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) es todavía un reto. Las condiciones de trabajo en esta industria suelen ser incompatibles con la vida familiar, tanto por los horarios como por la secuencia del trabajo que, generalmente, no coincide con el ciclo vital de las mujeres. “Los retos en el desarrollo técnico de las mujeres que trabajan en el ámbito STEM no son muy diferentes a los retos que confrontan las mujeres creciendo profesionalmente en dirección al tope de las organizaciones. Cuando las mujeres tienen que decidir entre tener hijos o alcanzar la permanencia académica, o entre mantener junta a su familia o el crecimiento profesional, lo típico es que su carrera pase a un plano secundario y se estanque. Las expectativas sociales para las mujeres y los hombres están evolucionando, pero todavía hay definiciones simples o estereotipos de género en los roles de proveedores y el cuidado de la familia”, asegura Anne Marie Slaughter en su artículo Why Women Still Can’t Have It All.

Algo muy parecido ocurre en el ámbito tecnológico. De hecho, muchas empresas están preocupadas por la escasa presencia de mujeres en este sector. Y no es para menos, ya que según el informe Women active in ICT, si las mujeres participaran en la economía digital al mismo nivel que los hombres, el PIB de la Unión Europea subiría 9.000 millones de euros cada año. El documento también pone de manifiesto que las empresas que facilitan que las mujeres accedan a puestos de alta dirección son un 35% más rentables.

Sin embargo, un informe realizado por la consultora McKinsey & Co. y LeanIn.org, sobre el papel de la mujer en las empresas tecnológicas, asegura que van por detrás de los negocios tradicionales cuando se trata de hacer progresar a las mujeres: sólo el 9% de los puestos de dirección en el ámbito de las Tecnologías de la Información está ocupado por una mujer, tal y como señala el informe ‘La mujer directiva en España’ de PwC.

Los investigadores aseguran que no se trata sólo de que las mujeres tengan poca representación en todos los niveles de las compañías, especialmente en funciones de ingeniería, productos y finanzas; sino que muchas creen que su género les frena a la hora de ascender en el trabajo. De hecho, han descubierto que un 36,8% de los puestos de trabajo menos cualificados del sector tecnológico están ocupados por mujeres; en otras industrias, representan casi la mitad.
Atraer talento femenino

Bajo patrones más o menos éticos, algunas multinacionales están tratando de eliminar la brecha de género y atraer mujeres al sector. Facebook y Apple ofrecen a sus empleadas pagarles los procesos de congelación de óvulos para que inviertan más tiempo de su edad fértil en el trabajo, pero sin sacrificar sus deseos de convertirse en madres.

Otras compañías, como Cisco y Microsoft, invierten en programas que animan y orientan a las mujeres jóvenes a estudiar ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas. Por su parte, Pinterest ha introducido en sus procesos de selección la conocida ‘regla Rooney’, que requiere que se entreviste al menos a una mujer o a una persona de una minoría con baja representación para un puesto.

En relación a Cisco, el objetivo es que los candidatos encuentren al menos a un entrevistador de su mismo género o etnia, una práctica que ha aumentado en aproximadamente un 50% las posibilidades de que se contrate a una mujer para una posición determinada.

Netflix y Amazon, entre otros, han introducido nuevos permisos parentales para aliviar los problemas de conciliación.

A pesar de estas nuevas prestaciones, muchas mujeres creen que tendrán problemas por ausentarse del trabajo. El contratiempo se acentúa cuando una mujer no encuentra quien la oriente dentro de la empresa. Por su parte, a algunos hombres les preocupa que los esfuerzos por ayudar a las mujeres les perjudique a ellos.

Falta de directivas

El techo de cristal también está muy presente en el ámbito asegurador. La Unión Española de Entidades Aseguradoras (Unespa) patronal del sector, reconoce que “la distribución del personal por sexos, en todo caso, es diferente de acuerdo con los niveles profesionales. En los puestos más altos, sobre todo entre el personal directivo, la presencia de los hombres es mucho más elevada que la de mujeres”.

Así, aunque aproximadamente la mitad de los empleados que trabajan en el sector son mujeres, sólo el 6,12% ocupan puestos directivos.

Pero esta mayor presencia de hombres en los altos cargos sólo se produce en las empresas, puesto que la Dirección General de Seguros y Planes de Pensiones (DGSFP), supervisor y regulador del sector, tiene al frente a una mujer: Flavia Rodríguez-Ponga. Es más, la mayoría de los cargos que en total componen el organigrama de la DGSFP, son mujeres.

El ‘Efecto Matilda’

La principal pérdida de mujeres en el ámbito científico se produce en el salto al escalafón más alto. Diversos estudios han señalado cómo las mujeres científicas reciben menos reconocimiento por su trabajo que los hombres, algo que se conoce como Efecto Matilda.

Ya en 1997, la revista Nature publicó un estudio sobre unas becas de investigación otorgadas por el Consejo de Investigación Médica de Suecia, en el que se demostraba que las mujeres debían presentar hasta 2,4 veces más méritos que los hombres para obtener la misma beca, algo que obligó al gobierno sueco a replantearse este tipo de convocatorias.

En investigaciones más recientes, como la publicada en PNAS en 2012, se observó que cuando se mostraba un mismo curriculum a distintas instituciones académicas de EEUU, si el curriculum obtenía mejor valoración era de un hombre.

Una parte importante a la hora de evaluar el curriculum profesional de un científico es el número de veces que sus artículos científicos han sido citados. A mayor número de citas, se sobrentiende que el trabajo del investigador ha sido más relevante, lo que genera más opciones de promoción.

Pocas universitarias

La presencia de las mujeres no sólo es escasa en el ámbito laboral, sino también en la universidad. De hecho, el estudio Women active in ICT sector, elaborado por la Comisión Europea, revela que de cada 1.000 graduadas universitarias en la Unión Europea (UE), tan solo 29 salen de facultades relacionadas con enseñanzas de las tecnologías de la información y comunicación (95 en el caso de los hombres). Según los últimos datos del Ministerio de Educación, el 54,4% del alumnado universitario está compuesto por mujeres, pero éstas representan únicamente el 25’9% de los estudiantes de la rama de Ingeniería y Arquitectura. Los colegios profesionales corroboran estos datos y señalan que por cada dos ingenieras, hay ocho ingenieros en España.

Es más, se ha detectado que en los últimos años se ha producido un estancamiento en las carreras técnicas, e incluso se ha observado un empeoramiento que afecta tanto a mujeres como a hombres. Sólo el 8% de las mujeres que entran en la universidad se decantan por una carrera técnica, mientras que en el caso de los hombres, el porcentaje asciende al 31%.

Las ciencias, las ingenierías y la tecnología son áreas claves para el desarrollo económico y social, la innovación y la competitividad de cualquier país. Sin embargo, año tras año en todo el mundo decrecen las vocaciones relacionadas con las Ciencias, la Tecnología, la Ingeniería y las Matemáticas.

A esto se añade que las mujeres todavía se resisten a cursarlas. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el problema estriba en la temprana edad a la que los alumnos deben decidir su futuro profesional y la presión a la que son sometidos por los padres y profesores. Este organismo recalca que, a los 15 años, «las alumnas tienen menos confianza en sí mismas» en estas asignaturas y declaran que no son buenas en estas materias. Además, muchos progenitores tienden a mantener los roles tradicionales y ponen mayores expectativas en los hijos que en las hijas a la hora de apoyarles a la hora de afrontar Ingeniería o Matemáticas. Y esto ocurre incluso cuando ambos muestran el mismo rendimiento académico. Un estudio publicado por el Harvard Educational Review, revela que las mujeres dejan las áreas en STEM durante los años universitarios «en parte por la inhabilidad de los profesores de hacer las ciencias accesibles y alineadas a sus objetivos de contribuir a la sociedad».

Asimismo, el informe ‘La falta de ingenieros TIC, situación actual y perspectivas’, elaborado por Everys, destaca que en la última década ha disminuido notablemente el ingreso de estudiantes en las carreras TIC en España.

Menos interés por las TIC

En 2010 se matricularon un 44% menos estudiantes en carreras universitarias TIC y un 35% menos en los ciclos superiores de informática que en 2001. Y se calcula que en el año 2019 habrá un 40% menos de nuevos titulados en carreras y ciclos formativos de grado superior de Tecnologías de la Información en el país.

Paralelamente, la brecha de género entre los estudiantes y profesionales de ingenierías y tecnologías sigue aumentando, aunque, por otra parte, crece el número de mujeres consumidoras de ‘gadgets’ o usuarias de dispositivos tecnológicos.

En esta misma línea, el estudio ‘Factores influyentes en la elección de estudios científicos, tecnológicos y matemáticos’, afirma que “seguramente como efecto ligado a la crisis, se ha reducido considerablemente la demanda de titulaciones del ámbito de ingeniería, industria y construcción, y se ha producido un incremento importante en la demanda de enseñanzas de salud y servicios sociales”.

Asimismo, según señala este informe, “cabe destacar la pérdida de vocaciones (demanda) en el ámbito de ciencias, así como una ligera reducción en la oferta y en la matrícula. Las titulaciones de esta rama están en caída, a pesar de tener muy buenos resultados en el ámbito de la investigación, de los sexenios de los profesores y de la inserción laboral en el medio plazo”.

Entre los factores que inciden para que las adolescentes ni siquiera se planteen la posibilidad de cursar estudios científico tecnológicos, están las ideas preconcebidas acerca de estas disciplinas; los estereotipos que señalan que las tecnologías son sólo aptas para hombres y están encasilladas como profesiones exigentes, difíciles, con altos volúmenes de trabajo y horarios agotadores.

Pero también intervienen los prejuicios y roles de género que dicta la sociedad desde la infancia. Entre otros ejemplos, la diferenciación de juguetes diferenciados según sexo. Para comprobarlo, basta ver las webs de tiendas de juguetes infantiles.

A los chicos se reservan los kits de herramientas o mecánica, vehículos de construcción o circuitos de coches. De esta forma, se refuerzan sus capacidades de iniciativa, acción, decisión o asertividad.

En cambio, a las chicas se suelen reservar juguetes como muñecas, princesas, bebés, accesorios de cuidados, set de vestidos o de maquillaje. De esta forma, se les transmite que ellas son aptas para los cuidados, la comprensión y la entrega.

Otra variable que incide en esta situación es la falta de políticas educativas que promuevan la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, de manera que desde los primeros cursos escolares se promueva la elección de carrera en función de los intereses y no del sexo.

De esta manera, se dejaría de reforzar entre las chicas la femineidad y los valores asociados de protección, cuidado, o atención a los dependientes y al hogar, y la masculinidad entre los chicos, asociada a la producción, la toma de decisiones y la acción.

Precisamente para tratar de vencer o mitigar esos prejuicios, IBM ofrece a sus empleados formación en barreras o prejuicios inconscientes que pueden afectar a la productividad y al desempeño de las personas que conforman la empresa.

Apostar por la información

Los expertos proponen aumentar las acciones informativas en los centros educativos, a ser posible explicadas por las propias mujeres, así como incrementar las actuaciones para reforzar en las chicas la confianza en sí mismas. Asimismo, piden dar formación de género a los docentes, crear más programas de ingeniería social y más estrategias en universidades y en empresas.

Estos programas cuentan con una gran tradición en Estados Unidos (la NASA, por ejemplo, tiene dos que se centran en las mujeres, a las que llaman Girl Scouts Astronauts); en Canadá (Futures in Skilled Trades and Technology Program y los Youth Apprenticeship Programs), y en Australia (Restoring the focus on STEM in schools initiative).

En España han comenzado a desarrollarse acciones de este tipo. Por ejemplo, la Universidad de Granada organiza el Campus Tecnológico para Chicas, con el objetivo de aumentar la presencia femenina en las carreras técnicas.

Otras universidades, como las de Valencia, Zaragoza, Oviedo y Rovira i Virgili (Tarragona) celebran el Girl’s Day (día de la mujer) que, a través de charlas y debates, intenta que apuesten por unas titulaciones en las que actualmente son minoría.

También es importante que las empresas faciliten el acceso de los recién titulados al ámbito laboral. Para contribuir a ello, Hewlett Packard Enterprise ha creado HPE University, un programa formativo en materia de soluciones tecnológicas y habilidades empresariales que ofrece a los recién licenciados una oportunidad laboral y formativa. Desde que la iniciativa se puso en marcha en el año 2002, más de cuatrocientos jóvenes han participado en el programa. Además, la compañía ha logrado disminuir la edad media de su plantilla y ahora el 27% de los trabajadores tienen entre 20 y 30 años.

Fotos: Woman,s Week. 1. Valentina Tereshkova fue la primera mujer que viajó al espacio en 1963.

— -

Internacional – Historia – Ciencia y Tecnología – Empoderamiento. 22 sep. 16. AmecoPress.




AmecoPress, Información para la igualdad. Premio Accésit Ministerio de Industria 2007 - Plan Avanza.
Se ofrece información gratuita a los medios de comunicación. Se permite la reproducción de todos los contenidos citando la fuente e informando de su publicación a Amecopress. Copyright 2007.
Plaza Juan Zorrilla 2, primero. 28003 Madrid. Tel-fax: 91 319 08 52.
Web: www.amecopress.net
Email dirección: direccion@amecopress.net
Email administración: administracion@amecopress.net
Email redacción: amecopress@amecopress.net

Seguir la vida del sitio RSS 2.0 | Espacio privado | SPIP
Proyecto subvencionado por las siguientes instituciones: