Una auxiliar de enfermería del Centro de Mayores de Alcobendas es sancionada por negarse a utilizar un “vestido” como uniforme

22 de abril de 2008.

Por Bonnie Rodríguez

Autonomías | Madrid | Empleo y género





La auxiliar de enfermería Natalia Pires ha sido sancionada con suspensión de un día de trabajo sin sueldo, por negarse a utilizar “un vestido” como uniforme, tal y como impone la empresa. Las trabajadoras llevan tiempo solicitando el cambio de este tipo de ropa de trabajo por su incomodidad para realizar las labores en la Residencia de Mayores de Alcobendas, en Madrid.

Natalia Pires, delegada de personal y de prevención del sindicato Comisiones Obreras (CCOO) ha indicado a AmecoPress que trabaja hace años en la “Residencia de Mayores de Alcobendas”, que pertenece a la empresa Intercentros de Ballesol, S.A., donde se utilizan dos tipos de uniformes: Uno denominado “pijama”, que consiste en un pantalón y una camisa cerrada, y el otro denominado “pichi”, que es “un vestido sin mangas y una camisa que se utiliza bajo el vestido”, con el largo por encima de la rodilla y “confeccionado con material textil muy transparente”.

Todo el personal de la Residencia, a excepción de la mayoría de las gerocultoras, utilizan el uniforme denominado “pijama”, pero las auxiliares de enfermería del turno de mañana, (de 8 horas a 15 horas), utilizan los dos uniformes a lo largo de su jornada, “es decir, el ‘pijama’ lo utilizan durante el aseo matinal de las personas mayores hasta las 11 de la mañana y “a partir de esa hora tenemos que cambiarnos de uniforme y utilizar el denominado ‘pichi’, que las auxiliares del turno de la tarde tienen que utilizar hasta el final de su jornada”, señala Pires.

Las gerocultoras o las auxiliares de enfermería son responsables de atender de forma directa a las personas mayores y esto conlleva mantener su higiene personal y el aseo matinal. Tienen que distribuir las comidas o cenas, ayudan a dar de comer a los y las residentes siempre que lo necesiten, y de acuerdo a las características físicas y psíquicas, tienen que asistirles para llevarlos a sus respectivas habitaciones, pero muchas veces no hay personal suficiente “y esto produce, en ocasiones, accidentes”.

Natalia explica que este “tipo de accidentes” han tenido como consecuencia que residuos corporales de todo tipo se derramen sobre las trabajadoras, debido al tipo de uniforme que se lleva en ese momento, que es un vestido por encima de las rodillas, “pues una parte cae sobre el uniforme y el resto cae sobre las piernas, al encontrarse al descubierto”. Debido a esta falta de higiene en el trabajo, “tengo que añadir que el uniforme es totalmente inadecuado porque está confeccionado con un material textil muy transparente”, resultando que la parte inferior del cuerpo y la ropa interior se visibilice, “provocando muchas veces comentarios bastante jocosos por parte de los residentes varones”.

En el año 2005, esta situación fue denunciada ante la Inspección de Trabajo pero la inspectora resolvió, a través de una resolución, que el Comité de Trabajadores y la Empresa se pusieran de acuerdo en cuanto al tipo de uniforme a utilizar en el centro de mayores. Según Pires, “al principio se negaban en cambiar este tipo de uniforme, que va contra la dignidad de las personas, porque es un vestido que en cuanto te inclinas se ve todo”. A su juicio, no se trata de estética sino de “que no es un uniforme práctico ni cómodo para las trabajadoras”, ha puntualizado la delegada sindical.

Señala además que a partir de entonces, y después de mucho diálogo con la empresa, se acordó hacer un escrito para el personal de los Centros de Mayores de Ballesol -es decir, no sólo para el Centro de Mayores de Alcobendas- con el objetivo de conseguir las firmas de toda la plantilla laboral, aunque no fueran auxiliares de enfermería, y tener así más apoyo para que se resolviera cambiar el uniforme denominado “pichi”.

Consiguieron así el máximo apoyo de la plantilla de trabajadores y trabajadoras, y muchas residencias de Ballesol empezaron a cambiar el uniforme de las auxiliares de enfermería, que solicitaban el uso del “pijama”. No ocurrió lo mismo en el Centro de Mayores de Alcobendas, donde se continúa utilizando el “vestido”.

Por esta razón, Natalia Pires decidió una mañana quedarse con el “pijama” durante toda la jornada. Muchas de sus compañeras no le secundaron por miedo a ser sancionadas o despedidas, tras lo cual, sólo ella fue sancionada con suspensión de un día de trabajo y sin sueldo.

Actualmente hay interpuesta una demanda ante la Inspección de Trabajo por el conflicto que se presenta en el Centro de Mayores de Alcobendas con las auxiliares de enfermería, y sobre todo, por la sanción que ha recibido la delegada sindical y trabajadora por negarse a utilizar un vestido como uniforme. “Al margen de lo inadecuado que resulta el uniforme de trabajo, provoca situaciones violentas e innecesarias a las trabajadoras mientras realizan sus tareas laborales, ¿hasta qué punto tienen las trabajadoras que sufrir estas situaciones “violentas”?, se cuestionó Natalia Pires.


Fotos: AmecoPress

Pie de foto: A la Izquierda, Natalia Pires con una amiga


Autonomías – Empleo y género – 22 abril, 08 (AmecoPress)