“La igualdad entre hombres y mujeres es inherente a los derechos humanos”

15 de abril de 2008.

Por Bonnie Rodríguez

Madrid | Internacional | Situación social de las mujeres



Adriana Bordarampe, Red para el Desarrollo Integral de la Niñez y la Familia (Argentina)


Los Derechos Humanos son garantías universales que protegen a las y los individuos y a grupos, contra acciones y omisiones que interfieren con las libertades y los derechos fundamentales y con la dignidad humana. La legislación en materia de derechos humanos obliga, principalmente a los gobiernos, a hacer ciertas cosas y les impide hacer otras.

La sede de Casa América ha acogido una serie de eventos para tratar diferentes temáticas en relación a los Derechos Humanos en el ámbito internacional englobados en las primeras “Jornadas Internacionales de Trabajo: Reflexión y debate sobre el enfoque basado en derechos humanos y la Cooperación Internacional para el Desarrollo”. Entre los y las principales ponentes estuvieron presentes Francisco Rey, representante del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (España), Adriana Bordarampe, de la Red para el Desarrollo Integral de la Niñez y la Familia (Argentina), Mariana Santano, coordinadora Institucional para la Promoción de los Derechos de la Niñez (Guatemala) y Marly Barreto, procuradora de Infancia en Brasil y la presentación estuvo a cargo de Santiago Sanz.

 Adriana Bordarampe expuso que la reincorporación de los derechos de las mujeres “viene de la mano de la lucha por la igualdad”. La no discriminación constituye algunos de los “derechos básicos” recogidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y en conferencias internacionales sobre mujer y desarrollo, ratificadas por distintos países, que a su vez, aprueban leyes nacionales y reglamentos “que nos han dado pistas para enfocar los derechos humanos con legitimidad y hacerlos exigibles”.

Pero estas normas no son suficientes por sí solas. Bordarampe indicó que en Argentina existen unas 25 leyes, entre declaraciones y reglamentos en relación de la equidad de género y la igualdad, sin embargo “los derechos de las mujeres no están flexibilizados en los diferentes ámbitos de la sociedad”. Por eso se tiene que construir la igualdad desde el sentir de las mujeres, de su pensar, desde las comunidades, desde las propias características culturales, “pero no se debe perder la dimensión que la cultura tiene que progresar, avanzar y evolucionar en cuanto a los derechos humanos inherentes a los seres humanos”.

Mujeres protagonistas en su propia historia

En la Puna Norte de Argentina, en el límite con Bolivia y Chile, hay una cultura dominante sobre una cultura dominada y vencida, que convierte en vulnerables a las comunidades, con violación de los derechos humanos. “La mujer continúa ocupando en sus comunidades un rol esencial, porque muchas se quedan a cargo de su familia, de su trabajo, de poder pastorear a los animales en los sembrados cuando los hombres emigran a trabajar a otros lugares”, puntualizó Bordarampe.

“Mujeres que durante muchos años han estado silenciadas en sus propias culturas, han podido, sin embargo, ser protagonistas en su propia historia”. Así mismo, Adriana Bordarampe indica que la promoción de la voz de estas mujeres en reuniones y asambleas, y la participación de las líderes comunitarias han posibilitado que se organicen, y que tomen conciencia de cuáles son sus derechos, que pueden tener una vida digna, completa y un desarrollo sostenible, no sólo para ellas, si no para sus propios hijos e hijas.

Bordarampe señala que la igualdad entre hombres y mujeres es inherente a los derechos humanos, “de manera que es imposible hablar de derechos humanos, si no consideramos la igualdad de género, y tampoco es posible trabajar en una igualdad y desde una perspectiva de género sin considerar el enfoque basado en los derechos humanos”. La dimensión política basada en el enfoque de los derechos humanos también “permite plantearnos las estrategias a utilizar para lograr la participación del sujeto desde sus propios ámbitos, para posibilitar el empoderamiento y luchar desde una perspectiva de género a lo largo del tiempo”.

En la actualidad, existen comunidades concretas organizadas en redes, para participar en la política, modificar situaciones de violación de los derechos a la salud, de falta de atención en su propia salud reproductiva. “Se tiene que trabajar desde el enfoque de derechos humanos desde esta perspectiva de género, que produce una sinergia y que pondera a unos y a otros, y que nos posibilita a que una vida mejor es más digna, que una vida más digna es posible y que en realidad es un derecho y no una necesidad, y que tiene que ser exigible en todos los estados y también a nivel internacional”, concluyó Adriana Bordarampe.

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Fotos: AmecoPress

Pie de foto: (de Izquierda a derecha) Adriana Bordarampe, Santiago Sáenz, Mariana Santano y Francisco Rey

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Internacional – Derechos humanos – 15 abril, 08 (AmecoPress)