Guatemala: Aumenta el número de feminicidios de adolescentes

13 de mayo de 2016.

Por Alba Trejo

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"Muerte por infiel" o "por no pagar la extorsión" son textos que aparecen en papeles que son introducidos en las ropas de las víctimas


Guatemala, 11 may. 16. AmecoPress/SEMlac.- Eran jóvenes y muchas ni siquiera habían iniciado una vida conyugal; otras estudiaban y vivían con sus padres.

Eran mujeres a las que se les vedó la oportunidad de formar una familia y, en otros casos, de ver crecer a su descendencia. Son las que, de un momento a otro, se convirtieron en el número grueso de las estadísticas de los femicidios en Guatemala.

Razones hay muchas por las que las adolescentes, casi niñas, reciben descargas de arma de fuego sobre sus cuerpos. Se opusieron a formar parte de una estructura criminal de extorsionistas, se involucraron con un hombre agresivo o formaban parte de una pandilla.

A la Fundación Sobreviviente y la Red de la No Violencia contra la Mujer les preocupan no solo los asesinatos de las 705 guatemaltecas en 2015, también que 68 por ciento de ellas no sobrepasaban los 35 años de edad.

"Cada vez son más jóvenes las mujeres asesinadas y eso me tiene con mucho pendiente", dice la activista Norma Cruz de la Fundación sobrevivientes. "Pero más me aflige que el 17 por ciento de ese 68 por ciento corresponda a niñas y adolescentes que no lograron llegar a tener en sus manos ni su documento de identificación personal y ya están en una tumba", puntualiza Cruz.

Vidas truncadas no solo por una bala, sino también de asfixia por estrangulamiento o por cuchilladas, y que agregado a eso fueron envueltas en sabanas lanzadas a barrancos, a cunetas o metidas dentro de baúles de carros abandonados con mensajes claros hacia las mujeres para sembrar el terror.

"Muerte por infiel" o "por no pagar la extorsión" son textos que aparecen en papeles que son introducidos en las ropas de las víctimas.

La Fundación Sobrevivientes hizo un estudio que perfiló las muertes violentas de mujeres de acuerdo a la forma.

Arma de fuego con sicarios es una de ellas. Claudia Hernández, directora de la ONG, dijo a SEMlac: "nosotras les llamamos asesinatos limpios porque son rápidos, se dan en un término de 15 a 20 minutos, en la mayoría de los casos sus agresores son sicarios contratados por un marido o novio".

Arma de fuego más maras es el otro perfil. Hernández comentó que en este operan las pandillas y suelen utilizar más munición, ya que en algunos casos no hay experiencia en el manejo del arma, se dispara al azar y los asesinatos se dan en el área geográfica de control del grupo.

Son personas jóvenes entre los 14 y 25 años que preguntan por ella y, de forma rápida, desenfundan el arma. En la mayoría de casos los impactos son en la cabeza o el abdomen, no suelen hacer más de tres impactos.

Arma de fuego y crimen organizado o narcotráfico es una tercera clasificación. Estos crímenes presentan un patrón y modus operandi fácilmente identificable: las víctimas son personas relacionadas, ya sea por lazos familiares o por ser parte del grupo; se realizan con premeditación y su ejecución se lleva a cabo en operativos estilo comando, en vehículos de cuatro puertas, vidrios polarizados; se utilizan armas de grueso de determinado calibre y el número de impactos de bala es grande.

Otras mujeres también aparecen partidas en pedazos: un tórax, una cabeza o un brazo y el resto del cuerpo no suele aparecer.

Nery Cabrera, director del Instituto de Ciencias Forenses (INACIF), dijo a SEMlac que es escalofriante ver pequeños cuerpos de niñas de ocho, 10 o 12 años de edad con una bala en la cabeza, en el abdomen o la espalda.

Los datos reportados por el Ministerio Público (MP) son el insumo con el que se cuenta para que organismos internacionales de derechos humanos consideren a este país de Centroamérica como el tercero después de México y Honduras donde se mata a más mujeres.

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, en su informe de 2012 "Ocultos a plena luz", coloca a esta nación como la tercera de 10 en el mundo, después de Lesoto y Nigeria, donde se asesina a más mujeres, niñas y adolescentes entre los 0 y 19 años de edad.

De acuerdo a estadísticas entregadas por INACIF, al menos en 10 años unas 7.000 guatemaltecas perdieron la vida a manos de un agresor cercano a ellas.

En Guatemala a diario son asesinadas una o dos mujeres. Tanto así que los medios de comunicación ya las incluyen en las notas de sucesos como noticias breves y han dejado de ser una noticia alarmante.

"Que las víctimas sean jóvenes muestra el hecho que son mujeres que están incursionando en el ámbito público, que se han apartado del rol tradicional que se ha asignado a las mujeres" dijo Hilda Morales, defensora de la mujer de la Procuraduría de los Derechos Humanos, en alusión a que ese cambio provoca la molestia del machismo y patriarcado de este país.

Morales señala que nadie se da a la tarea de saber de la vida de cada una de las adolescentes asesinadas, por eso la población no se entera de quiénes son.

Carmen Cáceres, de Convergencia de Mujeres (CONVERMUJERES), indicó que existe una "mezcla de violencia delincuencial con violencia de género, especialmente en contra de la mujer"

"Los femicidios han dejado de ser un problema de impacto en la sociedad. Si comparamos el asombro y el rechazo que causaban en 2008 con la forma que ahora se perciben, hay una gran diferencia", destacó.

Probablemente la reiteración de las muertes violentas de las mujeres, los señalamientos de su posible pertenencia a grupos delincuenciales, sin mayor análisis, y la impunidad que aún prevalece han insensibilizado a la población y tiende a "naturalizarse" el problema en un ambiente androcéntrico y misógino", puntualizó la activista.

Verlas tiradas en las calles, tras haber sido asesinadas de las formas más crueles, ya no causa ningún sentimiento de rechazo en la población señala Morales.

El Procurador de los Derechos Humanos, Jorge de León, califica las muertes violentas de mujeres como crímenes de venganza, problemas amorosos, robos, extorsiones y violencia intrafamiliar.

Si de pandillas se trata, estos grupos socaban la vida de las niñas más que ninguna otra persona. La actual forma de ingresar a la mara ha cambiado, antes era la violación de parte de unos ocho miembros a la mujer y una golpiza; hoy son obligadas a delinquir y, cuando no cumplen con los requisitos que les piden, las matan.

Para ellas es difícil vivir en los sectores marginales de la ciudad, principalmente porque cuando las pandillas las observan y las quieren reclutar, les ordenan a matar a un piloto del transporte urbano y extorsionar a un empresario.

Cuando vencen la prueba, pasan a ser propiedad de alguien y, si deciden abandonarlo por otro hombre, la muerte es inminente.

Pero Morales, de la PDH, sostiene que no se trata solo de eso, pues niñas que se oponen a ingresar a la pandilla son asesinadas sin miramientos en la calle, a balazos y a plena luz del día.

El Ministerio público cuenta con cinco fiscalías contra el femicidio y en todas ellas las investigaciones dan cuentan de que las mujeres jóvenes mueren en manos de su novio, amigo o grupo pandillero.

Lo que también desmitifica la creencia de que todas las adolescentes asesinadas son pandilleras: de acuerdo al perfil que tienen en la fiscalía, muchas estudiaban, otras vendían productos o trabajaban, cuando alguien acabó con sus vidas.

El monitoreo efectuado por Convermujeres refleja que hay más mujeres que mueren descuartizadas que hombres por las maras, esto a razón de 10 contra cinco.

Otros casos están ligados a la violencia ejercida sistemáticamente por sus parejas, esposos, novios o convivientes.

Pero hay casos emblemáticos, en que los esposos les han dado muerte y de manera burda o cínica han escondido los cadáveres, presentando ellos mismos denuncias por desaparición de sus esposas o publicando la ausencia de ellas en el Facebook, destacó Hilda Morales.

Foto: Archivo AmecoPress.


Internacional – Las jóvenes – Violencia de género – Feminicidios. 11 may. 16. AmecoPress.