Viernes, 24 de noviembre de 2017.

Reportajes

Hacia la abolición de la prostitución

El modelo sueco ha demostrado ser un éxito, pero el país nórdico se enfrentaba a un número notablemente inferior de prostitutas que España

Sociedad, Feminismo, Movimiento feminista, Debates, Prostitución, Situación social de las mujeres, Pobreza y género, Derechos humanos, Madrid, Martes 24 de noviembre de 2015, por Nerea Fernández García


Madrid, 24 noviembre. 15, AmecoPress. La prostitución es uno de los graves problemas a los que se enfrenta el feminismo y la sociedad en general en nuestra época. No es simplemente una profesión como otra cualquiera que algunas mujeres ejercen libremente, como una parte de la población, equivocadamente, defiende.

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Los datos son apabullantes. Según un estudio del Instituto Nacional de Estadística (INE) de septiembre de 2014, la prostitución mueve 3.672 millones al año en nuestro país. Se calcula que unas 600.000 mujeres la ejercen en España –la mayoría de ellas, jóvenes, sin estudios y extranjeras- mientras que la demanda la representan un 6% de españoles –mayoritariamente hombre de entre 18 y 49 años- que llegan a gastarse entorno a 1.530 euros anualmente.

Así nos lo cuenta Ana de Miguel, filósofa y profesora en la Universidad Rey Juan Carlos. “La prostitución es una escuela de desigualdad humana tremenda en los tiempos de igualdad formal. Un chico de 15 años ve como iguales a sus compañeras de pupitre, la sociedad y las leyes se lo dicen. ¿Cómo aprende que las mujeres somos iguales pero que él tiene derecho a acceder al cuerpo de las mujeres por un módico precio? Lo aprende en la pornografía y en la prostitución, que también le enseña lo que es una mujer, que es un cuerpo al que él tiene derecho a acceder, además ni más ni menos que para eyacular, y tiene ese derecho porque se lo da una institución social que esta legitimada, la prostitución.”

Rosario Carracedo, portavoz de la Plataforma Estatal de Organizaciones de Mujeres por la Abolición de la Prostitución también afirma que “la prostitución es una práctica de poder de violencia incompatible con una sociedad igualitaria”.

Una perpetuación del modelo patriarcal

La desigualdad que esta institución provoca entre hombres y mujeres contribuye, sin lugar a dudas, a la perpetuación del modelo patriarcal. “La prostitución le dice a un hombre “tu tienes derecho a acceder al cuerpo de una mujer para tu satisfacción sexual y la sociedad te va a dar a esa institución, te vamos a traer chicas de todo el planeta y muy jóvenes para que disfrutes de ellas; ahí las tienes son para ti y vamos a buscar que hasta el feminismo te diga que es perfectamente maravilloso q vayas, que es legal, que ellas quieren, que no eres tú, que son ellas las que quieren“, afirma la filósofa.

Carracedo tampoco lo duda: “Es un elemento esencial del modelo patriarcal. El matrimonio, por una parte, y la apropiación de una mujer de forma individual y luego un número mayor de mujeres de forma colectiva. Y no existe ninguna razón que lo justifique. La prostitución es una institución social que asegura a los hombres disponer de mujeres para uso sexual en sociedades democráticas y que aun no hemos solucionado.”

El neoliberalismo defiende que todo se puede comprar y vender, incluido el cuerpo

En su último libro (que se presenta hoy en Madrid), “Neoliberalismo sexual. El mito de la libre elección”, De Miguel profundiza en el manido argumento de que las mujeres ejercen la prostitución porque ellas, como dueñas de su cuerpo, lo eligen voluntariamente. La ideología neoliberal, el capitalismo llevado al extremo supone que cualquier cosa puede acceder al mercado, absolutamente todo se puede comprar y vender, incluido el cuerpo. “Un problema muy fuerte es que la venta del cuerpo esta encontrando aliados que van de transgresores de izquierda en su defensa. Grupos que se autoconsideran muy radicales feministas que van con este eslogan “sí al aborto, sí a la prostitución, sí al vientre de alquiler, mi cuerpo es mío y hago con el lo que quiero, yo decido”; igualan la decisión sobre el propio cuerpo que supone el aborto con la prostitución o los vientres de alquiler, y no tiene nada que ver”.

Beatriz Gimeno, escritora, activista feminista y lesbiana, bloguera, expresidenta de la FELGTB y diputada de Podemos en la Asamblea de Madrid también cree que aquello de que las mujeres venden su cuerpo libre y voluntariamente es un argumento neoliberal. “También la gente que trabaja por 500 euros firma un contrato aceptando. Lo importante de la prostitución en todo caso no es la voluntariedad o no de las mujeres sino la institución y lo que esta institución hace a la igualdad. Hay que dejar ya de pensar en si las mujeres quieren o no. Lo importante es lo que la prostitución como institución hace a la igualdad”, afirma Gimeno, reiterando también que es una escuela de desigualdad.

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getty SEGUNDA

“Es una estupidez decir que el sexo es una necesidad”

Al machista argumento de que la prostitución siempre ha existido y existirá siempre porque es una necesidad de los hombres, la diputada de la Asamblea madrileña replica: “A mí eso me parece una estupidez, eso solo lo dice gente ignorante y machista. El sexo no es una necesidad y, aunque lo fuera, es ridículo pensar que es posible aceptar que los hombres para satisfacer unas necesidades necesiten que haya un contingente de mujeres a su servicio. Como mujeres no lo aceptamos y como personas, creo que nadie en su sano juicio y que tenga interés en la igualdad puede aceptar eso.”

Rosario Carracedo cree que es cuestión de cambiar la mentalidad colectiva: “El feminismo ya ha contestado repetidas veces a la adaptabilización de la dominación y de la opresión. Han existido muchísimas cosas socialmente aceptadas y eso no significa que podamos renunciar a la búsqueda de una sociedad más igualitaria, las sociedades evolucionan. El uso sexual de las mujeres en prostitución no es un hecho natural, no es una forma de resolver esa idea de sexualidad primitiva que tienen los hombres. Todo eso son mitos de legitimación que sirven para justificar las prácticas de poder y de crueldad, que pasa en todos los sistemas de dominación.”

Ana de Miguel también cree que es una excusa para no cambiar la situación actual: “Esos son los agoreros y las agoreras de siempre, que dicen que algo es imposible para no dar un paso para cambiarlo y para que la injusticia se siga realimentando. Es posible cambiar, el ser humano lo ha demostrado continuamente, como no es posible cambiar es si alimentamos las ideas que fomentan la desigualdad y el uso y el abuso del cuerpo y de nosotros.”

Carracedo nos explica las nefastas consecuencias que traería la legalización, como ya se ha demostrado en otros países: “No se puede decir que una sociedad está en contra de la esclavitud que representa la trata y legalizar la industria del sexo. Está empíricamente demostrado en todos los países que han legalizado la prostitución que crece exponencialmente la industria del sexo y se cree una cultura de prostitución porque se manda un mensaje normativo al grupo social de que esa sociedad autoriza el uso y consumo sexual de las mujeres. Es una especie de expresión de consentimiento social.”

Para las personas partidarias del abolicionismo, el modelo sueco es un ejemplo. Basado en criminalizar a los consumidores de prostitución y en apoyar y proteger a las prostitutas, puede decirse que su aplicación ha sido todo un éxito, avalado incluso por informes del Parlamento Europeo. En la capital, Estocolmo, el número de mujeres que ejercen la prostitución se ha reducido en dos tercios y los clientes en un 80%, mientras que en otras grandes ciudades del país, el comercio sexual en las calles prácticamente ha desaparecido.

Frente al demostrado éxito de la abolición en Suecia, en Alemania encontramos la otra cara. En el país germano se legalizó la prostitución en 2002 pero no ha servido en absoluto para acabar con ella ni para mejorar las condiciones de las prostitutas, de las cuales solo un 1% se ha acogido a los derechos que les ofrece la ley y tiene contrato laboral. Además, la única alternativa al ejercicio de la prostitución sigue siendo la pobreza.

Primeros pasos para la abolición

Según Gimeno, el primer paso del proceso abolicionista pasaría por educar en valores: “La abolición es un proceso largo y complicado que tiene que poner el énfasis, sobre todo, en la educación, en conseguir deconstruir las imágenes cosificadoras que la sexualidad masculina hace de las mujeres, de manera que los hombres tengan una sexualidad que busque la igualdad en sus relaciones, que busque la complicidad.”

La portavoz de la Plataforma Abolicionista detalla las propuestas de su colectivo: “Primero, desmantelar la industria del sexo y no permitir actividades económicas que tengan por objeto beneficiarse de la prostitución ajena y, por tanto, penalizar todo lo que se llama el proxenetismo lucrativo y coercitivo. Por otra parte, establecer medidas de protección para las mujeres en situación de prostitución y programas de intervención social frente a ellas, que les permitan subsistir en una actividad laboral. Y desactivar también la practica masculina de consumo sexual, como se ha hecho en Suecia, penalizando a los consumidores”. Aparece aquí el soñado modelo sueco: “Es el ideal y así lo constata el Parlamento Europeo en una resolución de febrero de 2014 que dice que en los países que lo han seguido (no solo Suecia, también Noruega, Finlandia y ahora Francia lo está haciendo) ha disminuido la demanda de mujeres, ha disminuido la industria del sexo y hay una gran aceptación por parte de la sociedad.”

Si el modelo sueco ha demostrado su validez, ¿a qué esperamos en España?

Fotos: taring.net y getty

Sociedad – Situación social de las mujeres - Pobreza y género – Derechos humanos - Feminismo – Movimiento feminista – Debates – Prostitución; Madrid, 23 noviembre. 15. AmecoPress




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