Martes, 17 de octubre de 2017.

Entrevistas
Entrevista a Lara Alcázar, líder de Femen España

“La lucha feminista y la defensa de los derechos humanos ha de sobrepasar fronteras y culturas”

Femen publica un manifiesto para explicar la ideología y metodología de acción del movimiento

Estado Español, Feminismo, Feminismo, Movimiento feminista, Empoderamiento, Madrid, Jueves 25 de junio de 2015, por Gloria López


Madrid, 25 junio. 15, AmecoPress. Una acción en la embajada de Túnez en Madrid daba el 6 de junio de 2013 el inicio de la rama española de Femen –el movimiento feminista ucraniano que se caracteriza por usar el desnudo de las mujeres como arma política-. Pero fue un mes antes, a principios de mayo, cuando Lara Alcázar (Asturias, 1991) y apenas cuatro compañeras más iniciaban su andadura revolucionaria. Dos años más tarde, las activistas de Femen España se encuentran presentando el ‘Manifiesto Femen’, con el que quieren dar a conocer su movimiento “por dentro” y facilitar la participación de quienes quieran sumarse a él.

Lara habla rápido y claro. Su seguridad no es impostura ni simple estrategia, sino una conquista propia de quien hace aquello que cree, con valentía. Se defiende bien de las numerosas y variadas críticas que Femen recibe de hombres y mujeres, también del feminismo, pero es humilde y aboga por la inclusión. Radical –en el sentido de ir a la raíz- y políticamente incorrecta.

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¿Cómo llegaste a Femen? ¿Qué te llevó a implicarte de este modo?

Yo estaba militando en el feminismo desde que era una adolescente, pero sentía que era necesario algo más que lo que las propuestas de lucha tradicionales ofrecían. Y desde ese punto de vista, lo que hace Femen, buscando una reacción con un impacto social amplio, me atrajo mucho. Lo que hace Femen me parece idóneo, es una manera de jugar con los símbolos, transgredir los espacios, de emplear el cuerpo como algo que ya no está al servicio del sistema sino que está luchando por sí mismo contra ese sistema. Y es fácil realmente llegar a conectar con el movimiento, tú envías un mail y ya puedes empezar a trabajar. Otra cosa es lo que cueste ser mejor activista y tener más experiencia, que evidentemente eso se consigue a base de realizar acciones, pero el hecho de sumarte es inmediato, nadie te hace un examen para ver cuánto sabes de feminismo. Ya el mero hecho de dar el paso y disponerse a venir dice mucho de una persona. A mi me gusta como funciona el movimiento, trabajamos siempre desde una óptica de colectividad, entendiendo al grupo como algo que se desarrolla, que se está constantemente formando y en el que todas las personas pueden aportar. En ese sentido eso de compartir experiencias, aprender, entrenar, a mí me gustaba y es lo que me llevó a participar.

Acabáis de publicar un Manifiesto. ¿Con qué objetivo?

Por un lado, nos dirigimos a las personas que ya nos apoyan, para que tengan un aporte más sobre nuestra ideología, sobre nuestras tácticas, nuestra manera de organizarnos, y para dar a conocer el movimiento por dentro. Y para los más escépticos, el manifiesto pretende dar una base para la crítica, pero para la crítica desde el conocimiento, porque es verdad que sobre nuestro movimiento se han escrito muchísimas cosas y una buena parte de ellas se basa en una información tergiversada o errónea. El manifiesto está escrito por nosotras y es la verdad, así que quien quiera saber la verdad sobre Femen, recomendamos que lea el manifiesto.

"Nunca hemos negado que haya un feminismo antes que nosotras y para nada hemos renunciado a colaborar con otras generaciones de feministas"

En el Manifiesto no hacéis referencias a la historia del movimiento feminista y además algunas de vuestras tácticas se presentan como muy innovadoras, cuando han sido utilizadas por el feminismo en reiteradas ocasiones. ¿No crees necesario el incluir un reconocimiento hacia vuestras antecesoras? ¿Os sentís parte de un movimiento más amplio, el feminista?

Nosotras nunca hemos negado que haya un feminismo antes que nosotras y para nada hemos renunciado a colaborar con otras generaciones de feministas. Es más, hace unas semanas Femen hizo una acción con MLF, Frente para la Liberación de la Mujer en Francia, que lleva militando en el feminismo desde hace décadas. Pero el manifiesto habla sobre Femen, no estamos hablando sobre el movimiento feminista en general, no es una historia del feminismo. Hablamos de nuestra ideología y nuestras prácticas. ¿El método del desnudo se ha utilizado antes? Sí. Y nosotras le hemos dado una vuelta y lo hemos convertido en lo que llamamos sextremismo, con unos símbolos y un modo de lanzar el mensaje al espacio público determinados, y eso es original nuestro.

El manifiesto no es muy extenso, queríamos hablar de nosotras, de un modo ágil y sencillo, entendible para cualquier persona. Pero no estamos negando nada, sabemos que si nosotras estamos aquí es porque ha habido otras antes. Tampoco entiendo esa crítica constante, creo que deberíamos centrarnos en ver que cuantas más cosas se hagan desde el Feminismo, mejor, y centrarnos en sumar y no en dividir.

En el Manifiesto habláis de la base de vuestra ideología y explicáis los tres pilares en los que se sustenta el patriarcado: las dictaduras políticas, las religiones y la industria del sexo. Es un enfoque global pero que luego requiere una adaptación a cada situación y contexto particular. ¿Cada grupo es autónomo? ¿Cómo actuáis?

El hecho de plantearlo en tres bloques tan grandes es por clasificarlo de alguna manera y porque entendemos que son tres pilares que sustentan un sistema y que de ellos se deducen muchísimas problemáticas. Entonces, cuando hablamos de dictaduras no solo nos referimos a dictaduras como la de Putin, sino a todo tipo de medidas y situaciones antidemocráticas, todo lo que no sea democrático. Cuando hablamos de religión no hablamos de una religión o de las instituciones, estamos hablando también de cómo la moral religiosa afecta a las política para con la mujer, al uso de los espacios públicos, hasta de los fondos públicos. Cuando hablamos de industria del sexo no estamos hablando solo de la trata, sino de la prostitución como una institución en sí misma de la que se deduce una economía que no está controlada y con la que nadie se moja, estamos hablando de la pornografía, de la erótica patriarcal.

Cada grupo en cada país no es estanco. Una de las cosas que me gusta del movimiento es que todas nos hacemos eco de los problemas que hay en cada país, y si se puede, incluso apoyar las acciones de cada lugar. Y claro, cada grupo va viendo como actuar y plantear las cosas en cada sitio. Pero cuando radicalizas y simplificas el problema te das cuenta de que la raíz es común y se encuentra en los tres pilares que vienen desde hace cientos de años. Y el hecho de fijar, de hacerlo tan básico, ayuda: simplificar no es malo, es importante no perderse en el discurso y no desligar la teoría de la práctica. Creo que ese ha sido uno de los errores del Feminismo tradicional.

El relativismo cultural lleva a pasar por alto ataques a los derechos humanos

Siguiendo con esa línea de tener en cuenta contextos, culturas y luchas feministas, una de las críticas que a veces se os ha hecho, como por ejemplo la semana pasada con la acción en Marruecos, es que os movéis desde el punto de vista occidental, europeo, y no tenéis en cuenta las características y situaciones de otras culturas y países. A veces sucede aquello de ver la paja en el ojo ajeno…

Creo que Femen ve la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio, las dos cosas. Lo que pasa es que a veces bajo esa premisa de cultura se producen muchísimas cosas muy graves, es decir, dentro de ese relativismo cultural que se ha extendido por nuestra sociedad supuestamente progre, pasamos por alto cosas que atentan contra los derechos humanos y con las que no debemos transigir. La lucha feminista y la defensa de los derechos humanos ha de sobrepasar fronteras y culturas, son universales. El hecho de que me impongan fronteras para que tenga que adaptar mi lucha, no me parece bien. Las fronteras se han impuesto gracias a guerras hechas por hombres y día tras día vemos que se cobran vidas humanas, así que esas fronteras no me representan ni puedo aceptarlas para parar mi lucha.

Entendemos que no actuar ante determinadas injusticias y atentados contra los derechos humanos nos convierte en cómplices, pero nosotras no vamos a los países para apropiarnos de nada, ni mucho menos de luchas que llevan a cabo otros grupos de activistas o mujeres. No hemos ido a Marruecos a decir que somos las únicas que defendemos que el artículo 489 del Código Penal marroquí desaparezca. Nosotras somos activistas que trabajamos a un nivel global, pensamos que el hecho de ser libre para mantener relaciones sexuales con quien quieras es un derecho universal y por tanto, sea en Marruecos, sea en España, sea en Bulgaria, vamos a actuar. La homofobia no es en ningún caso algo con lo que se pueda relativizar, sea cual sea tu religión y tu cultura. Y antes de mi nacionalidad está el hecho de que soy una activista, feminista, que lucha por los derechos Lgtb y que además no estoy representada por una frontera. Creo que en este caso, una vez más, tenemos que ampliar nuestra miada y ver más lo que nos une que lo que nos separa.

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¿Cómo definirías vuestra metodología de lucha y cuáles son vuestros objetivos?

El sextremismo es una forma de lucha feminista que usa el desnudo de las mujeres como arma política, con un eslogan pintado en el cuerpo, muy claro, y que se mete dentro del espacio público de forma directa y radical.

Lo de meterse en el espacio público con el cuerpo desnudo tiene sus riesgos. A veces se frivoliza y el contenido político y social queda eclipsado.

¿Por qué no desnudarse? ¿Por qué no hacerlo sin estar al servicio de alguien? ¿Por qué no puedo decidir cuando desnudar mi cuerpo y hacerlo con una función política? Creo que el tiempo de banalizar, sobre todo desde los medios de comunicación, ya pasó, eso era más al principio. Si la sociedad entiende que una marea de gente puede reclamar un derecho con una camiseta verde, ¿por qué no va a entender que nosotras hayamos decidido hacerlo en topless? Y es una manera también de simplificar, de unificar, de hacer ver que somos iguales, que no importa de dónde vengas ni a qué clase pertenezcas, es una manera de hacer ver que el cuerpo femenino tiene múltiples formas y todas son válidas.

¿Cómo reacciona la gente?

Lo primero que les llama la atención es que una mujer sea capaz de llegar hasta ahí y de realizar esa acción, con ese tipo de eslogan y coordinación. Es una complejidad que sorprende y llama la atención. Se sigue subestimando a las mujeres, no se nos ve capaces de desarrollar este tipo de protestas. Estamos demostrando que las mujeres somos capaces, con muy pocos medios, de llevar a cabo este tipo de acciones con mucha repercusión, con un fondo y un objetivo bien claro.

¿Sientes miedo cuando llevas a cabo una acción como la de interrumpir la manifestación próvida o entrar al congreso?

Todo es un proceso. Hay que prepararse. Hay una preparación física, moral, tienes que tener confianza en las compañeras, confiar. Tienes que estar preparada para todo, ser capaz de reaccionar en circunstancias que nunca sabes cuales van a ser, saber resistir, saber gritar un eslogan para que sea unificado, ser capaz de transmitir códigos y mensajes fáciles de entender, comprensibles para todo el mundo. Intentamos que sea comprensible y fácil de recordar por cualquiera. Pero aprender todo esto es un proceso.

Religión y feminismo, incompatibles

¿Por qué el aborto es sagrado?

El contexto de ese eslogan fue una protesta contra una ley propuesta por un ministro conservador y muy religioso, que había repetido una y otra vez que el derecho a la vida (del feto) era sagrado. Pero ¿nuestro derecho a la vida, qué? ¿el derecho a decidir? El hecho de que las religiones se apropien del significado de la palabra sagrado me parece cuanto menos pretencioso, porque sagrado también significa que es inquebrantable e inviolable. A nosotras nos parecía que el derecho a decidir no se podía violar, ni romper de esa manera.

¿Por qué la religión es enemiga? Incluso decís: “Donde la religión comienza, termina el feminismo”.

Las religiones, especialmente las religiones monoteístas, son sistemas que parten de la figura de un hombre, de un dios-padre y, a partir de esa figura masculina, organizan todo y sientan la base de todo un sistema patriarcal que luego ha sido reforzado por otras instituciones y organismos. Desde su punto de vista, la mujer ha sido traída al mundo para servir al hombre. ¿Cómo voy a ser sierva de un dios, cómo voy a hacer caso de esta estructura?

¿Qué os parece el feminismo islámico o el trabajo de Católicas por el Derecho a Decidir? ¿Cómo lo entiendes?

Yo lo respeto, pero no puedo entender cómo compatibilizar esas dos cosas: feminismo y religión. Evidentemente puedo relacionarme con ellas sin problema, si coincidimos en una manifestación a favor del aborto eso va a ser lo que prime y tendremos muchas cosas en común. Pero me parecen conceptos antagónicos.

No violencia

Sois contestatarias, incluso en algún momento definís vuestra metodología como agresiva, pero insistís mucho en el aspecto de la no violencia.

La violencia es algo de lo que ha tirado el patriarcado para mantener su posición durante todos estos siglos. Las mujeres también podemos ser violentas, pero no queremos. Usamos la agresividad porque es un modo de no ser políticamente correctas y no seguir el juego a la postura que se supone una mujer debe mantener. Pero es importante que sea una lucha pacífica, sin armas, donde luchas con tu voz, tus palabras, tus acciones, pero sin violencia.

¿De dónde partís? La no violencia es una metodología de lucha social pero también tiene un componente existencial, ético o espiritual.

Partimos de que creemos que es una herramienta patriarcal. Queremos hacer uso de herramientas no patriarcales y es lo que hacemos: usamos un lenguaje que el sistema no quiere que empleemos, cogemos sus símbolos y les damos la vuelta… El sistema en sí mismo es violento y usa la violencia para mantener a raya a las mujeres y al feminismo.

Otro de los elementos en los que dentro del mismo Feminismo hay debate es la prostitución. Una vez más, os mostráis tajantes. Abolicionistas. Arguméntanos.

La mayor parte de las mujeres que ejercen la prostitución lo hacen obligadas, bien porque están sometidas a la trata, bien por situaciones que las presionan. Es una minoría la que ejerce la prostitución porque quiere. Hay una postura que defiende que hay que regular su situación. Pero no podemos legislar para un pequeño grupo. Si se abre la puerta a la regularización, se abre la puerta a que los proxenetas y clientes hagan lo que quieran. Y nosotras creemos que es a ellos a quienes hay que perseguir, en ningún caso a las prostitutas. Creo que en este mundo el que tiene el dinero tiene carta blanca para hacer lo que quiera y esos son los hombres, no hay igualdad de condiciones.

Una diversidad radical

¿Tiene el Feminismo que plantear el cambio del sistema? ¿Debe cuestionar el capitalismo? ¿Ha de expresarse en lo político?

Sí, claro. Muchas veces se dice que Femen no se posiciona frente al capitalismo. Sin embargo, estamos todos los años protestando en DAVOS frente al empobrecimiento femenino, frente al sistema capitalista…El capitalismo está gobernado por hombres blancos. Femen nace bajo inspiración marxista y la mantiene, pero también entendemos que es muy importante incluir y visibilizar la diversidad. Hay muchas cosas que nos atraviesan y que tenemos que incluir en nuestro movimiento. Muchas veces se nos acusa de que somos todas rubias, altas, jóvenes y con una talla 34 pero eso no es cierto. Hay activistas homosexuales, trans, mujeres de todo tipo. Nuestro movimiento se construye desde una diversidad radical.

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¿Cómo habéis vivido todo el cambio político que se ha manifestado a partir del 15-M?

Creo que el 15M hizo algo muy importante que es sacar a la gente a las calles y plazas. Pero en todo movimiento sucede una “depresión”, hay subidas y bajadas y es normal. Lo bueno fue darnos cuenta de que la calle es nuestra para poder hacer lo que queramos y que luego se extendiera a otros países. Eso fue brillante. Y el feminismo estuvo ahí. Creo que es importante que el feminismo atraviese todo, que no sea algo residual o minoritario…Eso no se consiguió del todo, pero también es cierto que es un reflejo de la sociedad.

Hay rumores sobre vosotras de distinto tipo….desde relaciones con grupos neonazis hasta ser financiadas por la CIA… ¿Os afectan de algún modo?

Es ridículo. Son tácticas tanto de la derecha como de la izquierda para deslegitimar un movimiento de mujeres. ¿Es mejor creer lo que dice alguien en su blog, basándose en calumnias y en fotografías manipuladas que lo que dice el propio movimiento en su libro y sobre todo con sus acciones? En cuanto a la financiación, ya nos reímos. Femen se autofinancia con aportes de la gente, que se gastan sobre todo en las acciones y cuando no nos da para pagar 400 euros para el abogado, hacemos una campaña de crowdfunding. Si tuviéramos a alguien que nos financiara no necesitaríamos hacer esto. Pero demostramos que es posible hacer mucho con poco dinero y eso no gusta a todo el mundo.

¿Cómo te ha cambiado la vida Femen?

Me ha cambiado la vida a mejor. Me siento mejor, más decidida, más segura, he priorizado lo que es importante y lo que no, te acostumbras a vivir con menos cosas. Te simplifica la vida por un lado y te la complica por otro. Pero cuando sientes que estás siendo fiel a lo que crees y que estás siendo motivo y parte de un cambio, te sientes feliz. No es dártela de heroína, es ser coherente y actuar. Si quieres que algo cambie, tienes que hacerlo tú.

El Manifiesto se puede pedir en cualquier librería.

Foto: archivo Amecopress, cedidas por Femen Spain y la fotógrafa Afi Oco

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Estado español – Feminismo – Movimiento feminista; 25 junio. 15. AmecoPress




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