Barcelona: Exposición “Matriarcats”

5 de noviembre de 2013.

Cultura | Barcelona | Mujeres del mundo | Género y desarrollo | Exposiciones | Mujeres creadoras



Trabajo fotográfico y antropológico de Anna Boyé sobre las comunidades matriarcales


Barcelona, 04 nov. 13. AmecoPress/Catalunya.- El próximo 7 de noviembre a las 19’30h en el Centro Cultural Can Fabra, se inaugura la exposición “Matriarcats” de la fotógrafa catalana Anna Boyé.

Existen en el mundo sociedades donde las mujeres organizan el trabajo, gestionan la economía, el bienestar social y gobiernan. Su sabiduría es respetada por todos. Matriarcados es un trabajo fotográfico y antropológico sobre las comunidades matriarcales de las etnias bijagó, de Guinea Bissau; mosuo del Lago Lugu, China, y las indias zapotecas de Juchitán, México.

La fotógrafa se alegra por tener la oportunidad de enseñaros este material que con tanto cariño y esfuerzo he realizado.

También se proyectarán en la sala los resúmenes de los tres documentales que he elaborado sobre los matriarcados.

De la isla de las mujeres a la comunidad del amor

Anna Boyé llegó a los “matriarcados” casi por casualidad. Pasó muchos años investigando sobre “Mujeres y Religión” y viajó por todo el mundo. Alguien le comentó que aún existían lugares matriarcales como la isla Orango Grande, en el archipiélago de las Bijagós, frente a la costa de Guinea Bissau, una tierra donde las mujeres mantienen el poder, donde se organizan en asociaciones que gestionan la economía, el bienestar social y la ley. Son ellas las que imponen sanciones, dirigen, aconsejan, distribuyen y se las respeta como dueñas absolutas de la casa y de la tierra. Sólo se recurre a los hombres para el barbecho de los campos, la caza del mono y la pesca.

La fotógrafa organizó sus viajes con muchísimo cuidado e ilusión. No fue nada fácil ni cómodo porque siempre viajo en solitario, y algunos de los lugares visitados eran de muy difícil acceso. Aterrizó en Guinea Bisau, cogió un bote y durante siete horas penetró mar adentro hasta llegar al archipiélago de las Bijagós. “La acogida fue increíble, durante casi un mes fui una más, y las sacerdotisas me dieron permiso para fotografiar todo lo que quería y pude hablar con la gente. Viví con una familia en una choza de madera en la selva. Ellas no entendían que otras sociedades se pudieran organizar de manera diferente a su comunidad, porque allí son felices y nadie quieren irse”. 

Las islas de las Bijagós son Reserva de la Biosfera. Anna nos cuenta: “Es esplendoroso, con palmeras altísimas. Un verdadero paraíso. En la isla de Orango Grande todo es peligroso, el mar, las rayas, las serpientes mortales”. Sin embargo, ella se preguntaba si los hombres estaban conformes y explica que cuando les preguntaba si se sentían bien y si no preferían mandar ellos, les contestaban con gran naturalidad: “ellas saben más, lo organizan todo mejor, y nosotros hacemos mejor otras cosas”.

Boyé también alcanzó las montañas de la región de Yunnan, al sur de la China. Se acercó al lago Lugu de 2.700 metros. Un lugar en donde habitan varias etnias que no tiene nada que ver con el resto del país. Entre ellas se hallan los mosuo, que se organizan en clanes de mujeres donde el mando lo dirige una matriarca o “davu”.

 

Las mosuo invitaron a la fotoperiodista catalana a convivir con ellas durante varias semanas. En esta sociedad tener una niña es un privilegio. Las mujeres administran los bienes, ordenan el trabajo y son las que toman la iniciativa en el amor. No existe la figura del marido. Ellas son las que eligen a sus amantes. Pueden tener un compañero durante años pero los niños se crían en el clan materno educados por los tíos. Anna asegura que es una sociedad pacifica, en donde no existen los celos ni el rencor. Nos confesó que una de las mujeres quiso adoptarla y se encontraba tan bien entre ellas, “que si no tuviera marido e hijo me hubiera quedado a vivir allí mucho más tiempo”.

A las poderosas mujeres de Juchitán, al sur de México, en el istmo de Tehuantepec, las localizo Boyé gracias a una amiga mexicana que le comentó que el departamento de salud estaba admirado de que allí los indicativos de salud eran increíblemente altos, y cuando visitó el lugar pudo comprobar que los niños se criaban sanos y la gente parecía sana y feliz. En el Juchitán se mantiene un antiguo matriarcado que ha tenido que pactar y convivir con el patriarcado dominante. “Sin embargo, los negocios y el comercio están en manos de las mujeres. Es la asamblea de indias zapotecas, la que controla la vida económica de la ciudad. Poseen costosos trajes artesanales y joyas de oro que heredan de madres a hijas. Son reconocidas en todo México por su inteligencia, valentía, habilidad y audacia. Aquí, los hombres apenas se notan”.

La isla de las mujeres

En la isla de Orango Grande, en el archipiélago de las Bijagós, frente a la costa de Guinea Bissau, hay una tierra donde las mujeres tienen toda la autoridad, donde se organizan en asociaciones que gestionan la economía, el bienestar social y la ley. Son ellas las que dirigen, aconsejan, distribuyen los recursos y gobiernan, se las respeta como dueñas absolutas de la casa y de la tierra.

Las poderosas mujeres de Juchitán

En Juchitán, al sur de México, en el istmo de Tehuantepec, el comercio y los negocios están en manos de las mujeres, indias zapotecas, que controlan la vida económica de la ciudad. Poseen costosos trajes artesanales y joyas de oro que heredan de madres a hijas. Son reconocidas en todo México por su inteligencia, valentía, habilidad y audacia. Aquí, los hombres apenas se notan. Sin embargo, en Juchitán de Zaragoza conviven bajo el mismo techo un matriarcado y un patriarcado.

La tierra de las hijas

Hay un lugar en China, a orillas del Lago Lugu, en que las hijas son bien recibidas. Un regalo que hace a la familia más grande y poderosa. Entre las provincias de Yunnan y Suchuan, vive una pequeña comunidad, los mosuo, donde las la mujeres administran los bienes, organizan el trabajo y gobiernan. No existe la figura del marido. Ellas se unen por amor con hombres que las visitan de noche. Los padres no tienen ninguna responsabilidad sobre los hijos, que vivirán siempre en el clan materno.

Fotos: Anna Boyé.

------------------------------

Cultura – Exposiciones – Mujeres del Mundo – Género y desarrollo. 04 nov. 13. AmecoPress.